Fotos por Julián Gallo y César Cesilio Cumplidas las tres jornadas, pasado el guayabo postconcierto y ya de vuelta a la realidad, quisimos hacer un balance sobre lo que vimos y lo que vivimos en la octava edición del Estéreo Picnic: un festival cada vez más maduro, con un público más comprometido, con unas apuestas que se van afianzando y que demuestran que se está creciendo, que se están tomando riesgos, que se está haciendo una curaduría que satisface a gran parte del público, que a su vez le muestra su compromiso a la escena local en escenarios como este.
Más allá de las presentaciones que nos dejaron totalmente satisfechos y las eventualidades climáticas que le aportaron su dosis de caos al festival, les presentamos nuestros ganadores y perdedores de esta edición.
Ganadores
El público
Foto por Julián Gallo
Este año se notó la madrugada, la mayoría de bandas locales que abrieron tuvieron el respaldo del público. A veces más, a veces menos, pero al menos los escenarios nunca estuvieron tristemente vacíos y se nota ya cierto apoyo a lo nacional. También se notó que hubo gente que fue a escuchar cosas nuevas,a descubrir y no simplemente a quemar tiempo en las activaciones mientras le llegaba la hora a su banda. Estamos madurando.
La proyección del partido
Jueves, primer día, 3:00 p.m. Colombia jugaba contra Bolivia por las eliminatorias al mundial y el escenario Budweiser y la organización, aprovechando sus pantallotas, lo puso para aquellos que le madrugaron al festival y los que llevaban rato en el montaje. Lindo detalle.
La apuesta por lo de acá del escenario Moto
Foto por César Cesilio
Aparte de anticipar la lluvia que se avecinaba y por primera vez cubrirlo en su totalidad, también nos parece increíble que ya no se vea como el escenario pequeño al que no llega gente. Al contrario, en más de una ocasión se llenó en su totalidad y también se programaron grandes actos de cierre como Caribou. A parte, ahí mismo, se le dieron horarios importantes a actos nacionales como Ädi, Julio Victoria o Felipe Gordon. También fue uno de los escenarios clave para la inclusión de actos como Mateo Kingman, Cero39, Canalón de Timbiquí y Chancha Vía Circuito, en pocas palabras, fue la casa del sonido local y la potencia latinoamericana.
Échele Cabeza
Foto por Cesar Cesilio
Es bueno saber que se le sigue dando continuidad a la iniciativa de Échele Cabeza por promover el consumo responsable de drogas. Las fiestas y los festivales son esos espacios en los que este tipo de proyectos debe hacer presencia para fortalecer la idea de un consumo consciente. Y una cuñita, los manes están testeando en su sede y pueden ir apartando cita para lo que se viene en el Radikal y el Baum Festival.
Los horarios
Salvo contadas excepciones, los artistas empezaron a tiempo y tocaron lo justo, no hubo retrasos eternos ni gente que tocara menos de lo debido. También cabe destacar que la secuencia de artistas en cada uno de los escenarios fue bastante coherente, manejando una línea ascendente de energía que se iba escalando a la medida justa para llegar a un climax musical perfecto cada noche.
La señal
Foto por Cesar Cesilio
Foto por César Cesilio
Los baños
No nos cansaremos de agradecerle a la organización detalles como este, siempre tan finos, tan bien puestecitos, con su rollito de papel y todo. Y por supuesto a los héroes de las letrinas: gracias.
Perdedores
La Policía
Foto por Julián Gallo
No es chévere salir a las 3:00 a.m. aguantando frío, empapado por la lluvia y vuelto mierda de lodo como para que aparte de eso te llegue un combo de policías carabineros echándote sus caballos encima en plena autopista, sin decirte nada, sin pedirte el favor siquiera. Mal ahí señor agente.
Los stands con música
Foto por Julián Gallo
¡Es un festival de música con un line up cuadrado hace meses! No necesitamos DJs en carpas o en camionetas poniendo su música o la de su emisora. Y no lo tomen personal, pero a veces su mini show se alcanzaba a mezclar con el del Escenario Moto y no entendíamos un culo.
La logística a la entrada
El primer día la apertura de puertas estaba programada para las 2: 00 p.m. y terminó siendo habilitada a las 4:00 p.m. luego de un aguacero impresionante donde la gente no tenía dónde escampar. Mal ahí. Además, el ingreso general estaba lejísimos de los parqueaderos, y se tenía que atravesar un laberinto larguísimo en medio de un lodazal impresionante para, luego, pasar por tres filtros en los que nos manosearon y requisaron hasta el último orificio del cuerpo, y no siempre de muy buena gana. Entendemos que puede no ser muy agradable organizar a miles de personas con ganas de enfarrarse, pero ojo ahí logística. Un poco de tacto y buen "servicio al cliente" no está de más.
El sonido en algunas bandas
Foto por Julián Gallo
Lastimosamente tuvimos que ser testigo de las fallas en el sonido de bandas locales como Buendía, quien a lo largo de su show nunca pudo tener un equilibrio y una ecualización adecuada: una guitarra que siendo la protagonista no se escuchaba, una batería que se comía todo el sonido de la tarima. Otro caso fue el de Quantic que en varias ocasiones tuvo líos con los micrófonos de los músicos, o Mateo Kingman a quien a ratos dejamos de escucharle la voz. Que la experiencia sea completa y el tratamiento sea el mismo para todos. Que todos suenen la verga, porque se lo merecen, porque para eso los llamaron y nosotros como espectadores no esperamos menos.
El único cajero automático
Foto por César Cesilio
La verga por los que son Banco de Bogotá, pero ¿y el resto qué? Si nos bebimos y nos comimos lo del presupuesto que llevábamos ¿nos toca regalarle el excedente al banco por la transacción? Suficiente con ser conscientes de que comer y beber en el festival no es tan barato como para pagar extra por sacar plata.
Lo de siempre
Foto por César Cesilio
La seguridad. Mucho raponero, mucho post en redes de gente que la robaron. La comida, muy rica y todo pero carita, como siempre. ¿Chocorramo a $3.000? No gracias. Y la salida, mucho carro, pocas vías, poco movimiento.
El exquisito tratamiento de lodo para los pies
Foto por Cesar Cesilio
Programar un festival en Bogotá donde el clima no afecte y aparte encaje con la gira de otros artistas por el continente es casi imposible. Por otro lado, tener previsto las encharcadas y los lodazales, no es tan difícil. Los puentecitos de madera y las pacas de heno son buenas alternativas, chévere si se tienen en cuenta con tiempito y no cuando ya todo se fue a la mierda.
La gente indignada por pendejadas
Foto por Julián Gallo
Que si Julian Casablancas estaba borracho o drogado, que si Wiz Khalifa es de lo peorsito por hacer el tour de Pablo Escobar… a lo que vinimos señores, a escuchar música. No esperen de un artista que los trate bonito y tenga un comportamiento ejemplar, lo lindo de los rockstars es eso precisamente, que hacen lo que les dé la gana.
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Revivan todo el cubrimiento de Noisey en el FEP2017 por acá.