El fin de la infancia y la autocensura en "La Ingrata" de Café Tacvba

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El fin de la infancia y la autocensura en "La Ingrata" de Café Tacvba

De lo que se trata es de tomar una postura.

Para qué tirar la piedra, no estoy libre de pecado 
Con todos los mestizos también me maleducaron 
Porque ya estoy grandecito para decidir mi vida 
Quinientos años frustrados creo que ya fue gran medida
"El fin de la infancia", del disco Re

Empiezo este texto declarándome fiel oyente de Café Tacvba desde hace más de 20 años, para los más serán muchos, para otros pocos. El caso es que, al igual que muchos otros de mi generación, Café Tacvba forma parte de mi educación sentimental. Desde el primer disco Café tacvba hasta Revés/Yo soy y de pilón el Cuatro caminos, son discos que he escuchado mucho en estos 20 años.

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Nunca he sido fan de ninguno de los integrantes en particular, ni he estado al tanto de los múltiples nombres de Rubén (aunque ahora leyendo sobre ellos me doy cuenta que uno de mis hijos se llama Juan como Rubén en el disco de Café Tacvba y su segundo nombre es Cosme, como Rubén en el Re). Siempre me han gustado ellos en conjunto, sus canciones, sus discos. El Reves/Yo soy es el disco que más me gusta en términos musicales, no sé por qué nunca han hecho un concierto solo de ese disco. Me parece un regalo y todos deberían escucharlo. Aunque le tengo mucho cariño al Café tacvba que es con el que los conocí y la verdad cuando escucho la "La chica banda" me sigo emocionando como cuando la oí por primera vez y también porque de ese disco al Re hay un salto enorme: pasaron del rock punk ska de "Pinche juan", "Labios jaguar" y "Rarotonga" al folclor experimental con canciones que hablan de la vida de campo y de la vida de un pez, del ciclón, del principio, del aparato. "Trópico de cáncer" y "La negrita" son tal vez las canciones que hacen que ese disco haya sido considerado el número uno en la lista de la revista Rolling Stone "Los diez mejores discos de rock de la historia de Latinoamérica" (1992), aunque ninguna de esas canciones fue sencillo. El primer sencillo de ese disco fue "La ingrata".

"La ingrata" es una "parodia" de tono melodramático donde un macho despechado con el orgullo herido saca su dolor y su coraje como puede, cantifleando y a balazos. El típico caso de "pégame pero no me dejes" o "te pego y no te dejo, ni dejo que me dejes". Y aunque no toda la canción es violenta y tiene sus momentos de vulnerabilidad, sí termina diciendo que le va a regalar un par de balazos a su morra porque no lo quiere. Con ese discurso, la canción no sólo se convirtió en una tradición, sino en una especie de himno de la peda y además, es el tema que les dio su fama internacional. Es simbólico que como mexicanos una parte de su fama se deba a una canción que, de una u otra manera, normaliza o trivializa el lenguaje violento; cuando ellos podría decirse que, prácticamente siempre, han tenido una postura hasta cierto punto consciente y empática con diferentes problemáticas sociales.

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Hace poco los tacvbos en entrevista con un periódico argentino dijeron que, por el mensaje que puede llegar a mandarse con la violencia en la letra, estaban pensando en no tocarla más en vivo o que le cambiarían la letra en apoyo a la conscientización de los feminicidios en México. Aunque no son declaraciones oficiales, obviamente ya las opiniones y más ahora con la facilidad de hacer saber a los demás qué opinamos de todo, han sido muchísimas. Es ya un diálogo público que nos involucra a todos. Y se ha dicho misa: que cómo es posible si es la mejor canción de los tacvbos (cosa que dista mucho de ser cierta); que claro que nadie va a dejar de matar o golpear a su mujer porque ya no la toquen en vivo; que es una falta a la libre expresión; que por qué no censuran el regetón, las rancheras, a Shakespeare y hasta a la Biblia; que nadie va a ser violento por escuchar una canción porque todos sabemos distinguir entre la realidad y la ficción ¿Sí? ¿Será? Creo que la prueba de si influye y de cómo influye la cultura de los personajes públicos en nosotros los mortales, la tenemos frente a nosotros.

La realidad es que la violencia de género es un tema presente en la música (como en todas las artes), tanto en la vida como en la obra de muchas cantantes. Basta escuchar a Tori Amos, Tracy Chapman, Bebe, Rihanna, Rossana, Nina Simone (y muchas más) para encontrar historias de abusos. Creo que la pregunta no es tanto si influye o no la música en el hacer, sentir o pensar de las personas, porque eso como en todo, supongo que depende: habrá quien se identifique más psicóticamente con las letras de las canciones que otros. Hay historias de terror de fans enloquecidos. Lo que es cierto es que, aunque sea una "parodia" de la música norteña y la cultura machista mexicana, (lo cual es muy elocuente en sí mismo porque parte de nuestra cultura es burlarnos de nosotros), es una canción que hemos escuchado, cantado y vuelto a escuchar y pocas veces hemos hecho consciencia de que es algo por lo que muchas, muchas, muchas mujeres pasan todos los días. Y que no es algo azaroso, es algo sistémico. El hecho de que se haya vuelto una canción de "tradición" no justifica nada: hay muchas tradiciones que tenemos como cultura mexicana que nos han hecho mucho daño y nuestra forma de asumirlas es haciendo memes. No sé si eso sea bueno o malo, lo cierto es que "La ingrata" ya no se puede escuchar como antes.

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¿Qué ha cambiado? ¿Por qué dejó de ser un trabalenguas de despecho para convertirse en una canción "políticamente incorrecta"? No es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después, diría mi abuela. Es más bien como dicen ellos: "No estábamos conscientes en ese momento del problema". Ni ellos ni la mayoría de los que hemos escuchado durante todo este tiempo su música: también nosotros somos más conscientes del verdadero y horrible drama que es. Ha sido un proceso de cambio largo y sinuoso (y que sigue en franco desarrollo), de todos los sectores de la sociedad.

"La ingrata" es de las canciones que pones de adolescente y hasta adolescente tardío en las pedas o en el despecho, que muchas veces se juntan. Y es de las que más les piden en sus conciertos, pero como ya dijimos que está lejos de ser de sus mejores, al final creo que también se están haciendo un favor ¿Que si hay canciones peores? Claro que sí, en español, inglés, francés y chino, y en varios géneros. Históricamente la música popular le ha faltado al respeto al las mujeres con letras que la denigran: desde los tangos de Gardel hasta "I used to love her" de Guns n'Rroses. La lista es larga. También habría que diferenciar entre las canciones violentas y explícitas y las canciones de "amor" machistas y violentas. Pero ese no es el punto. El punto es que ellos ya no quieren fomentar ese discurso. Cualquiera que haya escuchado más de dos de sus canciones sabe que no la cantan porque apoyen la violencia, pero ¿quién medianamente consciente y empático quiere hoy cantar eso en vivo frente a miles de personas, de mujeres, de niñas? Aquí el mensaje es sobre tomar postura.

Finalmente el disco está ahí, lo puede escuchar en cualquier momento quien sea, completo en casi cualquier plataforma de música, y la canción la seguiremos oyendo en la peda del vecino, o en la nuestra.

Dejar de tocarla en vivo no va a parar la violencia de género. No es una solución. Es un síntoma. Y es un bonito acto simbólico que pone en la discusión pública un problema real y tal vez invite a las diferentes voces similares a Cafeta, que también son escuchadas, a ser más conscientes de sus palabras. Pero sobre todo creo que es una forma poderosa de decir desde su lugar que ya no estamos en los 90, que la taza de feminicidios se ha ido a las nubes, que no estamos para bromas, que el lenguaje sí importa, que es de sabios cambiar de opinión y que si tienes una plataforma para ser escuchado tengas una postura y la hagas saber. Ellos no pueden cambiar las leyes, ni meter a la cárcel a nadie, ni educar a nuestros hijos. Pueden hacer esto ¿por qué no apoyarlo? ¿por qué no aplaudirlo? ¿desde dónde aseguramos que no va a cambiar nada? Yo prefiero apostar a que sí. Aprovechemos mejor esos pequeños actos: son menos las personas que hacen algo que las que no hacen y sólo critican.

Y ya por último, ojalá sigan con ese tren de pensamiento y donen algunas regalías de "La ingrata" a la causa, que seguro ahorita es su canción más escuchada en YouTube, Spotify y iTunes.