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Esta app divide tu cuenta de acuerdo a tu clase social y género

Equipay utiliza la manera en la que los sueldos se distribuyen por género y raza para sacar el costo de cualquier cuenta en un restaurante.
24.2.16
Foto von olaiskjaervoy via Flickr

Todos conocemos ese momento de terror. Estás con ocho amigos para una cena relativamente buena. Tu compañero de habitación vegano se ha estado comiendo de malas una entrada de ensalada todo el tiempo, mientras que el Charlie buena onda del grupo está en su cuarta copa de vino. Luego están las personas que ordenan $24 dólares de aperitivos e intentan escapar después de "dejar 20 para la cuenta", sin ni siquiera un ápice de consideración por los conceptos de impuestos y propinas. Esto es el infierno.

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La división de manera uniforme jodería totalmente a los comedores quisquillosos auto-sustentables, pero contar cada platillo tardaría mucho tiempo y seguramente resultaría en unas matemáticas bastantes malas como para finalizar la pesadilla total. Además, todos tienen al amigo valiente que alegremente lanza su Black Card de titanio, mientras que los trabajadores menores del grupo hacen muecas y cuentan sus dólares.

Entonces, ¿qué puede hacer un grupo de comensales en el espíritu de justicia?

Ahí es donde entra en juego Equipay.

Desarrollada por la comediante de San Francisco, Luna Malbroux, Equipay es una aplicación que se encarga de las conjeturas de la división de la cuenta al factorizar lo invisible: las desigualdades salariales que sufren las mujeres y las personas de color. Después de todo, si una mujer negra solo gana 64 centavos por cada dólar ganado por un hombre blanco por el mismo trabajo, ¿no hay algo un poco problemático en que se dividan los mismos $34 dólares por esta comida mexicana?

Para el Comedy Hack Day en San Francisco de este año, Malbroux concibió una aplicación que no solo beneficiará a los comensales conocedores de la tecnología, sino también abordará la cuestión de la desigualdad de remuneración por el mismo trabajo. ¿No será este un tema delicado? Claro. Pero, ¿acaso no sería bueno abordar la cuestión a través de nuestros teléfonos inteligentes? CHD reúne a los cómicos con los desarrolladores y diseñadores para producir productos reales y utilizables que sean tan graciosos (aunque no bromistas) como útiles.

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Equipay, que fue galardonada con el premio de primer lugar en la competencia, utiliza datos reales del US Department of Labor para asignar los costos individuales de la cena en función de los salarios típicos obtenidos por los diferentes grupos étnicos y géneros. Se implementan "fracciones afirmativas" para lograr esta interpretación particular de justicia.

Como ejemplo, Malbroux describió una cuenta de una cena de $350 dólares entre seis amigos en San Francisco. Si un hombre blanco estuviera acompañado por una mujer negra y un hombre asiático, el hombre blanco pagaría $75 dólares, pero su amigo asiático pagaría $89 dólares, ya que los hombres asiáticos que trabajan en la industria de la tecnología ganan estadísticamente un 22 por ciento más que sus homólogos masculinos blancos. Su amiga negra, por el contrario, debe solo $51 dólares, ya que a su demografía se le paga tristemente menos en un nivel sistemático. ¡Gracias, Equipay!

Malbroux es una comediante y educadora de la diversidad cuyos otros proyectos incluyen Live Sex SF, un talk show interactivo de comedia tocando (sí, hay un juego de palabras intencional) temas de sexualidad. El objetivo de Comedy Hack Day, de acuerdo con Cultivated Wit, la organización que la creó, es demostrar que "el humor combinado con un diseño atractivo y un uso creativo de la tecnología puede hacer más comprensibles las ideas complicadas y los productos más divertidos".

Malbroux le dice a Care2 que, aunque la aplicación fue creada para añadir humor a un tema a veces sensible, también es funcional y práctica como herramienta de justicia social, y se espera que fomente la discusión sobre estos temas y sobre cómo la tecnología puede interactuar con ellos. El equipo espera poder ofrecerla al público dentro de un par de meses.

"Tuvimos no solo diferentes grupos étnicos en el grupo, sino también diferentes conjuntos de habilidades. Entonces eso creo que fue lo que la hizo tan maravillosa y tan divertida, fue porque tuvimos a tantas personas diferentes y diversas trabajando en ella, y creo que ése es un buen ejemplo de por qué necesitamos una mayor diversidad en la tecnología", le dijo Malbroux a Care2.

"Son compensaciones, una comida a la vez".