Corruption

¿Corrupción en el Mundial? De cómo 2006 pasó de sueño a pesadilla para Alemania

¿Y si el mejor verano de vuestras vidas fuera un fraude? La Copa del Mundo de 2006, uno de los mejores recuerdos recientes de Alemania, parece que quizás no fue tan bonita como parece.

por Brian Blickenstaff
09 Noviembre 2015, 11:50am

Boris Roessler, EPA

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El pasado martes por la mañana, el misterioso escándalo que se había desarrollado durante las dos últimas semanas en la sede de Frankfurt de la legendaria Federación Alemana de Fútbol (DFB) vivió el último giro de los acontecimientos. La policía registró las oficinas de la DFB, llevándose discos duros, ordenadores y otras posibles pruebas.

El motivo de este registro es una investigación sobre una posible evasión fiscal derivada de los todavía inexplicables 6,7 millones de euros que la DFB pagó a la FIFA en 2005, al parecer en relación con la oferta que hizo Alemania para acoger la Copa del Mundo de 2006. Las autoridades alemanas también registraron las casas del antiguo y del actual presidente de la federación, Theo Zwanziger y Wolfgang Niersbach. ¿Significa esto que el recordado Mundial de 2006 fue en realidad un caldo de cultivo para la corrupción?

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Las redadas y cualquier potencial acción legal posterior podría ayudar en el largo camino que está llevando la explicación de lo que todavía no sabemos sobre el pago de la DFB a la FIFA: ¿por qué no lo apuntaron en los registros si sabían exactamente cuánto y cuándo se pagó? ¿Por qué no estaba registrado, si la FIFA y la DFB controlaban la cuenta bancaria en Suiza en la que fue depositado el pago?

Esta historia se ha convertido en uno de los grandes temas del mes en Alemania. A nivel mediático, solo ha tenido por delante la crisis de los refugiados y el reciente escándalo de Volkswagen —casualmente, por cierto, tanto Volkswagen como la DFB han contratado los servicios del mismo bufete de abogados—. Las implicaciones van mucho más allá de una potencial compra de votos para organizar el Mundial.

El presidente de la DFB, Wolfgang Niersbach. Foto de Wolfgang Rattay, Reuters.

El escándalo de la DFB es, en realidad, un drama a nivel social que va mucho más allá del fútbol. Antes de la noticia, el verano de 2006 se recordaba con cariño por algo más que la Copa del Mundo. Para Alemania, esos meses representaron una especie de despertar cultural: los alemanes se dieron cuenta que podían mostrarse orgullosos de su país, algo al que la gente, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, temía mucho por miedo a que se malinterpretara como nacionalismo. Los alemanes ondearon banderas y se pintaron las caras de negro, rojo y oro: gestos, en suma, que años atrás eran totalmente tabú.

Unos meses después del torneo apareció un documental sobre la selección nacional alemana. El título, Deutschland, ein Sommermärchen (Alemania, un cuento de verano), es un juego con el título de un poema épico escrito en 1843 por Heinrich Heine llamado Deutschland. Ein Wintermärchen (Alemania, un cuento de invierno). El nombre caló. Hoy en día, Sommermärchen se refiere al momento en que la nación pudo tomar aire, dejarse crecer el pelo y sentirse bien consigo misma.

Pero, ¿qué ocurre si el mejor verano de tu vida está basado en un fraude? A raíz del escándalo, la gente está empezando a preguntarse si aún les queda nombre del que sentirse orgullosos. En la prensa alemana, algunos han rebautizado el verano de 2006 como la Sommergrusel, o "pesadilla de verano".

La polícia y la prensa en la sede de la DFB. Foto de Boris Roessler, EPA.

Si no estáis familiarizados con este particular capítulo de la saga de corrupción en curso que asola la FIFA, aquí os ofrecemos un resumen.

El mes pasado, el diario alemán Der Spiegel descubrió una prueba que demostraba que en 2005 la DFB había pagado 6,7 millones de euros a la FIFA. Oficialmente, el dinero iba destinado a una gala que jamás se celebró: los 6,7 millones, sin embargo, nunca fueron devueltos. Según Der Spiegel, el dinero fue transferido a un antiguo directivo de Adidas, Robert Louis-Dreyfus, como compensación por los 10 millones de francos suizos que el empresario había pagado a la FIFA en nombre de la DFB en el año 2000 —justo cuando se eligió el anfitrión de la Copa del Mundo de 2006.

Der Spiegel también informó de que el pago —esencialmente un préstamo— fue garantizado por el mismísmo Franz Beckenbauer, presidente del comité de organización de la Copa del Mundo de Alemania. La cantidad se habría utilizado para comprar los votos de tres miembros asiáticos de la FIFA que posteriormente habrían ayudado a asegurar la victoria de la candidatura alemana en las votaciones para decidir el organizador del Mundial de 2006.

La Federación Alemana no discute que el hicieran un pago a la FIFA en 2005, pero no están de acuerdo ni con el momento en que se realizó ni en el propósito que le atribuye Der Spiegel. A Louis-Dreyfus no se le puede interrogar: desgraciadamente, falleció en 2009.

Según el reportaje de Der Spiegel, Niersbach, que fue presidente de la DFB en 2012, afirma que el pago a Louis-Dreyfus se hizo en el año 2002 como parte de la contribución de la DFB a una subvención de 170 millones de euros proporcionada por la FIFA al comité de la Copa del Mundo para ayudar a organizar el torneo. Según el ex presidente, el dinero no se utilizó para manipular el resultado de la votación en ningún caso. Supuestamente, Beckenbauer estaba listo para hacer él mismo el pago, pero se le avisó de que finalmente lo haría Louis-Dreyfus.

Bastian Schweinsteiger choca el puño con su entonces seleccionador Jürgen Klinsmann en el Mundial de Alemania 2006. Imagen vía STR, Reuters.

Por supuesto, aún no se sabe por qué razón la Federación Alemana tenía que pagar a un fondo para organizar un torneo, y menos aún por qué ese pago se mantuvo fuera de los registros y se hizo a través de un intermediario. Hasta ahora, la DFB ha sido incapaz de ofrecer a una explicación razonable a este particular.

Niersbach, en una primera respuesta a la historia publicada por Der Spiegel, aseguró que el presidente de la FIFA Joseph Blatter preguntó a Beckenbauer por el pago durante una reunión en el 2002. Blatter, por su lado, niega haber preguntado nada.

Niersbach también afirma que no sabía nada de los pagos hasta el verano pasado, cuando la DFB inició una investigación interna. Zwanziger, el predecesor de Niersbach como presidente en la DFB, le contradijo y aseguró que en realidad Niersbach ya tenía conocimiento sobre el pago en 2005. "A mi modo de ver, Niersbach está mintiendo", dijo Zwanziger en el Der Spiegel.

Todo esto se ha convertido rápidamente en un drama shakespeariano. A Niersbach le piden que renuncie, e incluso él se da cuenta de que este escándalo es más grande que un simple torneo de fútbol. Alemania entera sigue pendiente de una polémica que ataca uno de sus recuerdos recientes más felices.

"La Copa del Mundo no se compró," asegura Niersbach. "El verano de 2006 sigue siendo un verano de cuento de hadas".

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