El hermoso delirio de Korn en Bogotá
Fotos por Cesar Cesilio

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El hermoso delirio de Korn en Bogotá

La banda regresó al Colombia después de siete años e hizo temblar la capital.

Korn es una explosión de energía que te obliga a gritar. No hay nada que hacer. Así es la música de esta banda. Hace más de 20 años este grupo apareció como un golpe en la cara de la música pesada. Con sus cuerdas afinadas lo más bajo posible, su frenética batería y la prodigiosa y única voz de su vocalista, Korn creó un camino nuevo en el metal. Uno que abrió la puerta para que miles de personas entraran al oscuro mundo de la música extrema. Sin duda es ya una banda legendaria, y ayer 17 de abril demostró toda su fuerza en Bogotá.

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"Right now" dio inicio a una hora y media en la que las perturbadas almas que llegaron al Chamorro City Hall entraron en una oscura burbuja donde todo lo que existía era el sonido de las canciones que marcaron la adolescencia de toda una generación. Jonathan Davis salió con un kilt lleno de flores y demostró la potencia de su voz, aunque cada cierto tiempo tenía que ir a la parte trasera del escenario para tomar oxígeno. Pues claro, cuando cantas y te mueves de la forma que lo hace este tipo 40 y pico de años, que sigue cabeceando como cuando tenía 20, en la altura de esta ciudad, es necesario una pequeña ayuda. Era impresionante sentir la buena energía que despedía este personaje que hablaba con la misma emoción con la que un niño chiquito invita a sus amigos a su fiesta de cumpleaños.

Definitivamente ese man es un bacán.

"¡Bogo fucking ta!", fue saludo que dio a la ciudad, el cuál complemento diciendo que nos amaba y éramos el mejor público del mundo. Seguro lo dice en cada concierto, pero que diablos, igual me lo creo.

"Make Me Bad", "Here to Stay", "Somebody Someone", "Falling Away From Me", "Freak On a Leash": sonaron todas las clásicas, junto a varios solos de batería. No hay nada mejor en esta vida que sentirse como de 12 años y cantar hasta quedarse sin voz. Y sobretodo ver a la banda casi completa. Solo faltó Fieldy en el bajo, aunque el pequeño Tye Trujillo estuvo a la altura. Impresionate, el bajo era más grande que él y resultaba hasta tierno notar que estaba nervioso. Ni siquiera sabía cómo tirar regalos desde el escenario, Munky le explicó cómo hacerlo mientras lo miraba con curiosidad. El pelado la rompió. Verlo tocar con Korn es probablemente una de esas cosas históricas de las que se hablará en algunos años, porque no cualquiera se para en un escenario a enfrentar un público tan desenfrenado y menos a los 12.

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Probablemente uno de los mejores momentos de la noche fue cuando la gente coreó el riff inicial de "Falling Away From Me", mientras la banda miraba perpleja al público y Davis aplaudía con una sonrisa.

En general el concierto estuvo del putas, la única cagada fue las salida: no abrían las puertas y  cuando al fin la abrieron, toda esa masa se encontró de frente con las vallas de metal. Por suerte un man se puso pilas y las quitó antes de que se armara un problema. El precio de la pola y el peluche bailarín que se paró en el escenario al final del concierto también generaron malestar. Pero en general la noche estuvo llena de energía y desenfreno.

Aquí les dejamos unas cuantas imágenes del regreso de Korn a Bogotá.