Throwback Thursday

De cuando el Arsenal de Henry 'pasó' de los jugadores ingleses

¿Ganas más si tus jugadores son locales? ¿Qué pasa cuando no tienes ni un solo jugador nacional en tus filas? Hace once años, el Arsenal salió al campo con un equipo sin un solo futbolista inglés... y venció.

por Jim Weeks y Jim Weeks y Jordi Mestre
15 Febrero 2016, 6:50pm

PA Images

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Los fans del fútbol no nos ponemos de acuerdo en muchas cosas: somos demasiado parciales. Por definición, cuando estamos entre aficionados del mismo club nos dedicamos a poner verde a nuestro equipo —que si ha perdido la esencia, que si los dirigentes son corruptos, que si los jugadores son unos petardos—, pero cuando nos juntamos con fans de otros clubes defendemos el nuestro a muerte.

Somos así.

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Centrémonos en la parte de las críticas, esas que solo hacemos cuando estamos con 'correligionarios'. Una de las más típicas es la falta de jugadores nacionales en la plantilla: es un clásico que los aficionados de equipos con multitud de extranjeros en sus filas se quejen de lo poco que sienten los colores los futbolistas —especialmente cuando pierden, por supuesto.

En España tenemos ejemplos en todos los clubes. Solo el Athletic Club de Bilbao, por razones obvias, puede escapar de lo que podríamos llamar 'la falacia del jugador nacional', que vendría siendo una teoría según la cual un futbolista local será más profesional y sentirá más los colores que uno extranjero.

En este caso, basta con recordar que el Inter de Milán que entrenaba José Mourinho ganó un triplete sin un solo italiano en el once de gala: de hecho, apenas si había cuatro futbolistas transalpinos —Francesco Toldo, Marco Materazzi, Davide Santon y Mario Balotelli— con un mínimo peso en la plantilla.

No había ni un puñetero italiano en el once del Inter de Milán que ganó la final de la Champions League de Madrid en 2010. Foto de Stefano Rellandini, Reuters.

Parece bastante evidente que la nacionalidad de un jugador no garantiza ni su compromiso ni menos aún su calidad. Sin embargo, además de más 'estético', suele ser más rentable jugar con futbolistas de la casa —a menos que seas Florentino Pérez— porque normalmente tienen un coste menor que los fichajes de relumbrón.

¿Qué pasa, sin embargo, cuando un club se 'olvida' totalmente de los jugadores nacionales?

Hace once años ocurrió exactamente esto en la Premier League. El Arsenal de los Invencibles, con Thierry Henry, Dennis Bergkamp y compañía al frente, jugó un partido de liga frente al Crystal Palace... sin un solo inglés en el once.

Patrick Vieira, Thierry Henry, Mathieu Flamini, Robert Pirès y un jovencísimo Robin van Persie; equipo tenían, pero ingleses, lo que se dice ingleses... Foto de Ian Hodgson, Reuters.

Pongámonos en situación. Estamos en una época, la temporada 2004-05, donde un prometedor José Mourinho disfrutaba de un arranque estelar en el Chelsea. Los 'blues' se encontraban en la cima de la tabla con nueve puntos de ventaja; Manchester United y Arsenal, los perseguidores, tenían serios problemas para aguantar el ritmo de los londinenses.

El Arsenal, sin embargo, seguía siendo el campeón de la Premier: el año pasado los 'gunners' habían protagonizado una campaña liguera nunca vista y se habían ganado el apodo de 'Invencibles'. ¿Podía durar ese dominio? El dinero de Roman Abramovich desde el palco y la genialidad de Mourinho desde el banquillo conspiraban para evitarlo.

Esa temporada, el equipo cañonero perdió su imbatibilidad en Old Trafford en el mes de octubre de 2004 y después comenzó a hacer de ello un hábito: cayó por 2-1 ante el Liverpool en Anfield en noviembre y posteriormente sufrió dos derrotas en tres partidos, primero ante el Bolton Wanderers y después ante el United de nuevo (2-4, una auténtica paliza ante la atónita grada de Highbury).

Arsène Wenger logró reconducir un poco la situación hacia final de año ganando un par de partidos frente a rivales menores... y en esas estaban cuando llegó el Crystal Palace, precisamente en el día de San Valentín.

Un maravilloso romance... deportivo: Thierry Henry y Dennis Bergkamp, una pareja de escándalo. Foto de Mike Finn-Kelcey, Reuters.

Wenger no tenía a su disposición al defensa Sol Campbell por lesión; el lateral Ashley Cole tuvo que ser descartado por molestias. Justin Hoyte, otro defensa inglés de nacimiento pero seleccionado para Trinidad y Tobago, tampoco estaba disponible. El Arsenal, pues, convocó a 16 jugadores... y ninguno de ellos era inglés. De hecho, ni siquiera había un británico. Ni uno solo de los futbolistas que llevaban el escudo 'gunner' en el pecho tenía el inglés como lengua materna.

La convocatoria de ese día tenía el aspecto de una escuadra de la Ligue 1: seis franceses, tres españoles —ahí estaban José Antonio Reyes, Cesc Fàbregas y Manuel Almunia—, dos holandeses, un alemán, un brasileño, un camerunés, un marfileño, un suizo... y, por supuesto, un entrenador francés.

Si los fans del Arsenal se pudieran haber molestado al conocer la alineación, lo cierto es que el resultado final seguro que les convenció: a los siete minutos del primer tiempo, los 'gunners' ya iban 3-0 gracias a los goles de Dennis Bergkamp, José Antonio Reyes y Thierry Henry. Tras el descanso, de nuevo Henry y Patrick Vieira pusieron el 5-1 en el marcador. Curiosamente, el único gol del Palace fue cortesía de un inglés: Andy Johnson.

Cuestionado posteriormente por la alineación de su escuadra, Wenger negó estar consciente de la falta de ingleses: "No me fijé hasta que alguien me lo dijo", dijo el francés. "No miro los pasaportes de las personas, solo me fijo en su calidad y actitud."

Así es, con ese estilo tan 'wengeriano': simplemente no se había dado cuenta.

Cabe mencionar que el Arsenal no fue el primer equipo que alineó a once extranjeros en un partido de la Premier League: el honor recae sobre el Chelsea, que en la temporada 1999-2000 salió sin un solo inglés en un partido disputado en el 'Boxing Day'. Los 'blues', sin embargo, sí que tenían ingleses en el banquillo: estaban Jody Morris, Jon Harley, Mark Nicholls... y un central de 19 años llamado John Terry.

En cualquier caso, sea en Inglaterra, en España o en Italia —o, probablemente, en cualquier país del mundo—, el debate de los 'jugadores nacionales' sigue candente. En este sentido, es famosa la propuesta '6+5' de Johan Cruyff; seis futbolistas seleccionables por el equipo nacional y cinco extranjeros, sean comunitarios o no.

Thierry Henry en el último partido en Highbury. Esta foto no tiene tanto que ver con el texto con las demás, pero no nos hemos podido resistir a meterla. Imagen vía WikiMedia Commons.

Esta sugerencia tiene un fin noble, como es promocionar las selecciones nacionales, y sería fácil de aplicar; puede que los grandes equipos perdieran cierta competitividad a corto plazo —no es lo mismo fichar a los mejores del mundo en cada posición que a los mejores del país en cada posición—, pero a largo las selecciones probablemente lo notarían.

Hay, no obstante, un detalle importante: tener a muchos jugadores del país no implica necesariamente cuidar la cantera. Si el objetivo es mejorar las selecciones nacionales, está claro que los clubes deberían invertir en sus escuelas de fútbol, más que en futbolistas del país.

Al fin y al cabo, fichar a jugadores nacionales sin apostar por la formación solo lleva a una enorme inflación del precio de los jugadores de calidad del país, pero no a una mejora general de su nivel. No en vano España ganó el Mundial cuando sus grandes equipos —especialmente el FC Barcelona— apostaron por su cantera, no cuando la Liga decidió aislarse del mundo entre 1953 y 1973.

En cualquier caso, si en algún momento no tienes ni canteranos ni jugadores nacionales a mano... bueno, siempre puedes hacer como el Inter de Mourinho o como el Arsenal de Henry, dejarte de zarandajas románticas e ir con todo con extranjeros. ¡Larga vida a los jugadores venidos de fuera!

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