postemporada nba 2016

El futuro de los Celtics de Boston es (casi) el presente

Boston logró su reconstrucción en todos los ámbitos. Pero si los Celtics no pueden sacar el potencial de sus jugadores, no podrán dar el último paso.
2.5.16
Brett Davis-USA TODAY Sports

En las últimas dos temporadas, el equipo de Boston ha sido vendido como, tal vez, el equipo del futuro de la NBA. Los Celtics cuentan con Isaiah Thomas, jugador All-Star con un contrato muy por debajo del mercado; también cuentan con una atractiva colección de selecciones de draft, y excelentes defensores en todo el perímetro. Los encargados de supervisar todo esto son el Gerente General, Danny Ainge, y al supuesto heredero del trono de la dirección técnica de la NB, Brad Stevens. No hay algo que no nos guste.

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Luego de la decepcionante eliminación de Boston en primera ronda de postemporada ante los Hawks de Atlanta, el futuro sigue estando en el futuro. Pero si está en camino, más le vale que se apresure porque por más orgullo justificado que sientan los Celtics respecto a su veloz reconstrucción, la ventana de la franquicia para formar a un equipo verdaderamente contendiente al título puede que esté empezando a cerrarse, aunque sea lentamente. Para entender el cómo y el porqué, ayuda la comparación entre Boston y otro proyecto de recuperación en la Conferencia Este: los 76ers de Filadelfia, el equipo del que todos se burlan.

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En el verano de 2013, dos franquicias, en algún momento orgullosas, se encontraban en una encrucijada similar. Al igual que los Celtics, las aspiraciones al campeonato de los 76ers estaban muertas, gracias a una combinación de edad, lesiones, y fichajes que fracasaron.

Ambos clubes se vinieron abajo: el Gerente General de Boston, Danny Ainge, mandó a Kevin Garnett y Paul Pierce a Brooklyn a cambio de una plétora de selecciones, y logró algo parecido a un golpe estado al adquirir una selección más en primera ronda para un entrenador, permitiendo que Doc Rivers se fuera a los Clippers de Los Ángeles. Mientras tanto, el ex manager de Filadelfia, Sam Hinkie, intercambió a su mejor joya, el base All-Star Jrue Holiday, con Nueva Orleans por dos selecciones de primera ronda. Durante la temporada siguiente, dejó ir a dos titulares reliquia más, para terminar mandando a Spencer Hawes a Cleveland y Evan Turner a Indiana.

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A primera vista, aquí es donde la similitudes terminan. El artífice de uno de los proceso salió a la luz en un texto de 13 páginas sobre cosas que pensamos y no decimos. Ainge, por otra parte, no tocó fondo y logró recuperarse.

Sin embargo, si Boston no suelta dinero este verano, ¿qué tanto en realidad podrían los Celtics ser más contendientes que los Sixers?

Boston es mucho mejor que Filadelfia pero, ¿acaso están más cerca para contender por el título de la NBA? Foto por Mark L. Baer-USA TODAY Sports

Puede ser peligroso irse con la imagen de un equipo durante su eliminación en postemporada. Frente a los Hawks, los Celtics fueron víctimas de las lesiones y de una desafortunada asociación. Los maltratados colaboradores Avery Bradley y Kelly Olynyk jugaron con moderación, mientras que Jae Crowder fue una sombra de su talentoso después de un esguince de tobillo a finales de temporada. Dada la versatilidad y la habilidad para pasar el balón en el frente de Atlanta gracias a Paul Millsap y Al Horford, pocos equipos en la NBA estuvieron mejor equipados para ajustarse a la enérgica defensiva de Boston.

Aún así, en especial conforme la serie fue desgastándose, las limitaciones del plantel de Boston —motones de buenos jugadores, pero ni uno grandioso— se hicieron aparentes. Sin Bradley después de su lesión en el Juego 1, la defensa de los Celtics perdió mucha contundencia. Por otra parte, la ofensiva estuvo extremadamente estancada, ya que Thomas y Evan Turner intentaron esquivar las diferentes jugadas pick-and-roll por posesión de forma decente. Para el Juego 5, los Hawks se habían acostumbrado en hacerle la vida imposible a Thomas, al mismo tiempo que obligaba a sus compañeros a realizar jugadas. Ninguno de los dos logró hacerlo.

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El hecho que las posibilidades de Boston se hayan visto afectadas por la lesión de Bradley, un buen jugador con un gran contracto —un patrón en este plantel—, habla mucho de las dificultades a la hora de enfrentar a un equipo sin estrellas que pelea por el título. El cual es exactamente el porqué "El Proceso" en Filadelfia estaba ansioso por adquirir a un jugador extraño capaz de darle la vuelta al juego.

Ainge está consciente de ello, pero se encuentra en otro mundo. Cada vez que una estrella de alto perfil se rumora estar lista para ser transferida, Boston surge como el destino más probable porque cuentan con el mayor atractivo para ofrecer: jóvenes jugadores, contratos razonables, y selecciones colegiales.

El problema es que aún no sucede. Y a pesar de que los seguidores de los Celtics han sido pacientes, puede que el tiempo se les esté acabando. Boston ha hecho un gran trabajo para acumular talento, pero lo raro del futuro es que pronto se convierte en el presente: las selecciones del draft, como los autos, bajan su valor en el momento en que los estrenas.

Cuando sabes que la vida sería mucho más fácil con Kevin Durant. Foto por Baer-USA TODAY Sports

En efecto, algo del futuro de Boston ya está en el pasado, como es el caso de la casi invisible primera selección del draft de 2014 James Young. A pesar de los destellos en postemporada, las selecciones de primera ronda de 2015, Terry Rozier y R.J. Hunter, corren el peligro de correr la misma suerte. Contar con un plantel profundo sin una mala rotación es una excelente forma de ganar partidos de temporada regular, pero también es difícil para los novatos —en especial aquellos que requieren formación extra—. Si chicos como Young y Rozier nunca juegan, ¿qué beneficios esperan los Celtics si sólo los acumulan?

Este problema será aún más estresante en junio, ya que Boston cuenta con ocho selecciones en el draft siguiente, entre ellos tres en primera ronda, y con hasta 14 jugadores con contratos garantizados y bajo algún tipo de control del equipo. Algo tiene que dar de sí. Lo ideal sería que Ainge lograra consolidar a todos esos jugadores y selecciones en un conjunto sólido. Como plan de apoyo, podría intentar intercambiarlos por un jugador joven con potencial de superestrella. Pero ninguna de las dos opciones es segura.

¿Por ejemplo? El verano pasado, Boston supuestamente ofreció una gran cantidad de selecciones colegiales a Charlotte para una selección que finalmente se convirtió en Frank Kaminsky. Charlotte se negó, y este es un problema potencial para Boston: si el otro equipo no toma tu dinero sin importar qué tan grande sea la cantidad, te quedarás con las manos vacías.

Se puede decir que los Celtics han hecho casi todo bien durante su reconstrucción, añadiendo nuevos jugadores y flexibilidad, mientras se mantienen como un equipo competitivo. Sin embargo, a menos que logren conseguir una estrella (o dos), esa misma competitividad podría resultar una trampa. La historia reciente de la NBA no ha sido especialmente amable con los equipos que excedieron las expectativas por medio del poder colectivo, empezando por los Suns de Phoenix y Bobcats de Charlotte de 2013-14, hasta los Bucks de Milwaukee, y probablemente también los Hornets el próximo año. Los buenos jugadores con bajos sueldos terminan siendo jugadores sobrevalorados en otros equipos; las selecciones colegiales intercambiables tienden a depreciarse con el tiempo; llegar a los playoffs disminuye las posibilidades de obtener un jugador en el draft capaz de cambiar el rumbo de un partido. Y sobre todo, el suministro de superestrellas permanece gravemente limitado. Ya no se hacen tantos Kevin Durants como antes.

De alguna forma, todo esto ilustra uno de los beneficios del método perdedor de los Sixers: desde luego, las temporadas en sí son dolorosas hasta el punto de ser casi imposibles de ver, pero al menos el plantel actual no impone inmediatez alguna. Boston jamás intercambiaría lugar con Filadelfia; sin embargo, la pugna verdadera entre las organizaciones sigue estando en ver quién encuentra a una estrella primero, sin importar cuántos partidos más ganen los Celtics por el momento.