Fascinoma: La selección musical como un canal de diálogo
Foto por Eduardo Medina.

Fascinoma: La selección musical como un canal de diálogo

Aquí nuestros momentos favoritos de Fascinoma Music Weekend.
13.11.17

El festival Fascinoma llevado a cabo en esta ocasión en la periferia y el centro de la ciudad, albergó en sus escenarios a grandes personajes de la música electrónica y a elementos clave para la cultura que se genera en la pista de baile. El terremoto que paralizó al país el pasado 19 de septiembre fue un detonante para que este y otros festivales reorganizaran sus agendas y sus locaciones, todo para entrar en solidaridad con la causa. Este año Fascinoma tuvo como sede la CDMX en una versión más reducida, pero no por eso dejó cosas que desear, si no todo lo contrario, nos dejó atónitos y satisfechos con la curaduría, la selección y el ambiente que se se vivió el pasado fin de semana en las locaciones en las que se llevo a cabo este magno evento.

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El festival comenzó con una modesta fiesta en la colonia doctores, la cual vio desfilar a artistas como Maria H. Horn, A Made Up Sound, Dj Fiasco y Loefah. La noche comenzó con tintes de noise y drone, ejecutado en vivo y con un trabajo visual detrás que invito a la contemplación y abrió paso a un set interesante de parte de AMUS, quien comenzó bastante experimental y suculento, para después ambientar la fiesta con techno que se fue volviendo más lineal y genérico conforme terminaba su set. Loefah fue un esperado acto que dio a los asistentes música para bailar en frecuencias bajas y adaptarse al lugar, una terraza ubicada en la colonia doctores, con una vista bastante peculiar y un sonido apabullante. La celebración termino a cargo de Dj Fiasco, quien con su ecléctico catálogo dio lugar a que la gente descargara toda su energía en la pista de baile y terminara de gozar hasta el amanecer.

Todas las fotografías por Esstro9.

Al día siguiente la jornada comenzó muy temprano, con la presentación de un libro acerca de los sonideros, el cual se aplaude ya que reafirma el compromiso del festival con las tradiciones y las costumbres en México, que son igual de importantes y vanguardistas que las de cualquier otro país. Lamentablemente después de el set que estaba comandado por Tropizaca, José Ortega aka Morelos y Brendan, las plantas de luz sufrieron unas pequeñas fallas que comenzaron a desanimar a los pocos asistentes que estábamos presentes y puntuales, que después de unos minutos de tensión el festival logró solucionar con un entendido por parte de los asistentes, que a pesar de que este esfuerzo conllevaba una gran cantidad de pruebas y chequeos, pocas veces las cosas salen como deberían, y a veces hay tener paciencia y recordar que la gente detrás del festival también son personas que trabajan arduamente para complacer a todos los oídos que esperan ser saciados por grandes ritmos y ambientes emocionales.

La locación era como debería ser dentro de la ciudad; al aire libre, despejada de tanta contaminación lumínica y auditiva, y con una vibra sincera y natural, que permitía a los asistentes sentirse alejados de los lugares y clubes que siempre frecuentan para escuchar este tipo de música. Después de los indeseables apagones, comenzó el set de Kinetic Electronix, esperado por muchos, y en lo personal, uno de los mejores sets que he presenciado, empezaron con una relajación que calmó y generó confianza en los pocos asistentes que estábamos presentes, para así subir poco a poco el tono y empezar a mover el cuerpo con los ritmos celestiales, sofisticados y exóticos que este dúo conformado por Neo Image y Hashmaan Deejay nos presentaron. Para mala fortuna de algunos clavados en la selección musical este set duró mucho menos de lo que sea tenía planeado por el retraso con las fallas técnicas y el poco aforo que se logró de manera temprana, pero a pesar de esto tanto los artistas como el publico, entendimos que la pista estaba puesta para dar paso a la siguiente propuesta en puerta.

El joven neoyorkino, Baltra no decepcionó a la audiencia, su house lo-fi era muy aclamado por algunos, e indiferente para otros, ya que volcó la pista en una gama lineal de texturas y ritmos que lograban el disfrute de los asistentes pero no el goce de los melómanos más exigentes, quienes esperaban con ansias que el ritmo los condujera lugares mas insospechados y ocultos. Después de este set, Fade Away, dio paso a la respetada Sassy J, una selectora simplemente impecable, y que aunque su técnica a veces patina un poco, es una real jefa de los ritmos psicodélicos y entrañables. Sassy J fue sin miedo a equivocarme unos de los DJ sets más finos y disfrutables para todas las personas que lo presenciamos: afiliada a The Trology Tapes, dio una entera cátedra de la labor de un selector, pasando por ritmos y géneros de todo tipo que invitaron al movimiento y disfrute de el anochecer, y nos dieron un probada de el éxtasis que genera una buena narrativa musical.

La noche gano gran actitud y estaba lista para recibir a un maestro de los beats, Peanut Butter Wolf, una figura icónica en el mundo de la producción comenzó con ritmos suaves y elegantes que poco a poco se fueron convirtiendo en temas ya clásicos de las noche y pusieron en un tono adecuado a toda la gente, que en aquel momento ya era bastante. El momento lúgubre para la noche se dio con Djrum, un genio de la técnica en el formato vinil, pero un músico bastante atascado en su narrativa, sin parar y descansar un momento lleno de bailes extraños y universos utópicos a los asistentes, para el disfrute de unos cuantos y la escucha de algunos otros, puso la noche en el punto máximo para dar paso a un acto igual de esperado pero sumamente impresionante; Call Super.

Uno de los actos más potentes y bailables llegó de manera rápida y sin inhibiciones, el joven inglés retrató todo un universo de géneros y sonidos únicos con una técnica impecable y una narrativa que a pesar de que nunca subía o bajaba de los 120 bpms, siempre era atrevida, singular y ecléctica. Uno de los actos que más de uno alabó y que sin duda quedan en la memoria de las noches de baile sin control en nuestra ciudad, gracias Fascinoma por esa selección tan cuidada y una apuesta por un audiencia que ama la música en cualquier formato, genero y presentación.

La noche cerro con un techno duro y solido, Etapp Kyle dio muestra de lo que es mantener al publico en calor, mientras el frío de otoño atacaba hasta los huesos la gente no ceso de bailar ritmos oscuros y al mismo tiempo brillantes para así cerrar con broche de oro unos de los festivales que propone no solo música por música, un festival que propone un diálogo a través de la selección ardua y la frescura que nos ofrece el rejuvenecimiento de una escena que tiene un peso importantísimo en nuestro país, hasta 2018 y gracias Fascinoma por tanto.

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