medioambiente

Así es como la industria del carbón puede acabar con el mayor arrecife de coral del mundo

Activistas advierten que la Gran Barrera de Coral australiana, el organismo vivo más grande del planeta, podría extinguirse por la explotación de la mina de carbón Carmichael, la cuál — aseguran — tendrá devastadoras consecuencias ambientales.
7.4.16
Imagen vía Flickr/eutrophication&hypoxia
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Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

Si había algo que Australia podía hacer para salvar la Gran Barrera de Coral era bloquear la apertura de la mayor mina de carbón del país, pero su gobierno estatal aprobó todo lo contrario la semana pasada.

La Gran Barrera de Coral, como su nombre lo indica, es el ecosistema de arrecifes de coral más grande del mundo. Es también el organismo vivo más grande en todo el planeta, y es tan inmenso que puede verse desde el espacio exterior. ¿Recuerdas las siete maravillas naturales del mundo? Pues también está en esa lista.

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Sin embargo, su gran tamaño no podrá evitar su extinción, la cual está sucediendo a una velocidad asombrosa, por culpa de la acción humana.

Vista aérea de una parte de la Gran Barrera de Coral. Imagen por World Wildlife Fund

Recientes imágenes aéreas y submarinas de la Gran Barrera de Coral muestran que el 95 por ciento de su parte más septentrional muestra signos de "el peor blanqueamiento jamás visto". Esto es extremadamente malo. El blanqueamiento de coral es una sentencia de muerte. Las grandes barreras de arrecifes necesitan entre 100.000 y 30.000.000 de años para formarse completamente, sin embargo un blanqueamiento potencialmente letal puede ocurrir en un solo verano.

Above and below, unprecedented — Terry Hughes (@ProfTerryHughes)2 de abril de 2016

"Desde arriba y desde abajo, el #blanqueamiento de #coral sin precedentes en #GBR es innegable. A menos que usted sea un político australiano", tuiteó Terry Hughes, director del ARC Centre of excellence para estudios de arrecifes de coral.

Hay una buena noticia en medio de todo esto: la causa de la enfermedad de la Gran Barrera de Coral es clara, y sabemos lo que tendríamos que hacer para evitar que continúe enfermando. La pésima noticia es que el gobierno de Australia acaba de condenar al arrecife a una muerte segura.

Los océanos han llegado a su punto de ebullición

El cambio climático antropogénico — resultado de las actividades humanas —, consecuencia de un consumo de combustibles fósiles sin precedentes, está calentando la superficie de los océanos con tal intensidad que los gráficos actuales incluso no pueden dar cabida a la amplitud de estos nuevos datos. Los combustibles fósiles están liberando más dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera que nunca antes y los océanos están absorbiendo ese exceso de CO2 como si fueran una esponja gigante, bajando el grado de acidez (pH) del agua, causando reacciones químicas que dan lugar a la perjudicial acidificación.

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Científicos han estado observando ecosistemas de arrecifes en todo el mundo desde la década de los 70. Pero no fue hasta que se observó el mayor suceso de blanqueamiento de coral de la historia en 1998, un fenómeno que provocó la muerte del 16 por ciento de los arrecifes del planeta y que coincidió con el récord de temperaturas en superficies marinas, que los biólogos y climatólogos pudieron finalmente unir los puntos.

Así que cuando la gigante compañía minera india Adani presentó su solicitud para la extracción de carbón por 22 mil millones de dólares, comenzó una batalla entre legisladores, magnates de la energía, y ecologistas por el futuro de una de las mayores reservas de carbón sin explotar del mundo — y el tesoro natural más querido de Australia.

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Situado apenas a 400 kilómetros de la Gran Barrera de Coral en la Cuenca de Galilea de Queensland, la mina de carbón térmico Carmichael será una de las más grandes del mundo. Producirá 60 millones de toneladas de carbón al año, y se estima que extraerá 2.300 millones de toneladas en el transcurso de 60 años.

En cuanto a la contaminación atmosférica, la mina de carbón Carmichael lanzará más emisiones de combustibles fósiles por año que toda la ciudad de Nueva York, y cuatro veces más que Nueva Zelanda. En comparación con algunas de las ciudades más industrializadas del mundo, las emisiones anuales de esta mina serán dos veces mayor que las de Berlín, Tokio o Seúl, y producirán significativamente más CO2 que París o Toronto, según un informe del Instituto Australia.

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Lo que los biólogos han temido durante mucho tiempo, sin embargo, no es sólo las toneladas de emisiones de combustibles fósiles que la mina liberara a la atmósfera cada año, sino la huella inconmensurable e inevitable que todo el proyecto dejará en el medioambiente de Australia.

Un desglose de los ataques al medioambiente

Desde la mina hasta la puerta principal de la Gran Barrera de Coral, el proyecto de carbón de Adani provocará nocivos impactos ambientales a cada paso de su camino.

Un comunicado del Departamento de Medioambiente del gobierno de Australia pone de relieve las preocupaciones sobre los múltiples impactos por el proyecto de minería en las aguas subterráneas locales y otros recursos hídricos; la amenaza a la fauna nativa — como el ave pinzón de garganta negra — y sus áreas de hábitat clave; la seguridad pública, y el patrimonio indígena.

Al ser consultadas acerca de las potenciales amenazas a la Gran Barrera de Coral, las autoridades aseguraron que el ecosistema no sufrirá daño directo alguno, y que 36 estrictas regulaciones medioambientales serán dictaminadas antes de que el proyecto comience.

El gobierno de Queensland ha expresado que aplicará medidas para proteger la calidad del agua y evitar sedimentos y vertidos de aguas residuales. En lo que respecta a las emisiones de gases de efecto invernadero, ha asegurado que los operadores de la mina de Carmichael se han "comprometido a aplicar una serie de medidas relativas a conseguir eficiencia energética y de consumo" que reduzca al mínimo las emisiones por combustibles fósiles.

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Sin embargo, grupos de conservación, como el Instituto Australiano de Ciencias Marinas, no coinciden con que existan garantías de que las regulaciones actuales salvaguardarán a la Gran Barrera de Coral de un daño mayor. Según sus investigadores, "los objetivos de calidad del agua — establecidos en el Plan de Sustentabilidad a Largo Plazo 2050 de la UNESCO, que incluyó a este arrecife en la lista de aquellos en peligro — probablemente no se alcanzarán con las políticas existentes que provocan una contaminación de origen terrestre".

Los ecologistas tienen razón para estar preocupados. La mina de Carmichael supondrá un ataque a la Gran Barrera de Coral desde todos los frentes.

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Formaciones de corales en la Gran Barrera de Coral. (Imagen vía Flickr/Kyle Taylor)

Después que el carbón se extraiga de la minas en la Cuenca de Galilea, viajarán en tren más de 650 kilómetros hasta la costa de Queensland. Según el propio Departamento de Medioambiente de Australia y de Protección del Patrimonio, las emisiones de polvo de los trenes de carbón implicarán riesgos ambientales y de salud que requerirán la aplicación de procedimientos operacionales estrictos para reducirlos al mínimo. Los trenes de carbón son importantes fuentes de contaminación del aire, y por esta razón ha cosechado la fervorosa oposición de los grupos de vigilancia del medioambiente de Australia.

La mina también requeriría una expansión masiva de la terminal de carbón del puerto de Abbot Point en el norte de Queensland, transformándola en la más grande del mundo. La terminal permitiría que el carbón de la mina de Carmichael sea exportado a la India, pero sólo después que más de 1 millón de metros cúbicos de suelo sean dragados del fondo del océano. Con una asombrosa falta de previsión, el gobierno de Queensland había propuesto originalmente volcar el dragado en la Gran Barrera de Coral, pero la decisión fue anulada después de la presión ejercida por los grupos de conservación.

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Aún así, Abbot Point se encuentra demasiado cerca de la Gran Barrera de Coral. El sitio está ubicado a sólo 17 kilómetros de la plataforma de coral más cercana, y la contaminación por el dragado, que filtra la luz solar fuera del agua y asfixia a los saludables arrecifes, ya se la vincula con enfermedades y mortalidad de corales.

"Sabemos que hay playas de anidación de tortugas, dugongos, delfines de aleta chata, y miles de aves en peligro de extinción", expresó un portavoz de la World Wildlife Fund de la terminal del puerto de Abbot Point. "Esta es una zona de muy alta conservación y no es un lugar apropiado para el dragado ni el desarrollo de puertos de carbón".

Pero el asunto no termina allí, tampoco. Uno de los componentes más dañinos e inmediatos del proyecto de Carmichael será el transporte del carbón a través de la Gran Barrera de Coral en sí mismo. Una "Terminal 0" para la ruta de navegación se crearía allí mediante el dragado de más de 1 millón de metros cúbicos de lecho marino dentro de la zona de arrecifes, creando suficientes canales profundos para que los buques de carga puedan avanzar en su camino a la India.

En la misma aprobación del Departamento de Medioambiente de Australia a la propuesta Terminal 0 se reconoce que el canal de navegación podría alterar los hábitats de cría para especies amenazadas como las tortugas y las ballenas, contribuir a la contaminación de luz artificial; contaminar con ruido sísmico y perforamiento subterráneo; interferir con la migración de la ballena jorobada; y matar a las especies marinas cuando los barcos inevitablemente choquen contra ellas.

Balena jorobada. Imagen vía Flickr/Sylke Rohrlach

Se podría pensar que los funcionarios de protección ambiental procederían con más cautela después que la nave portadora Shen Neng 1, que trasladaba 65.000 toneladas de carbón desde Australia a China, accidentalmente se enterrara en la Gran Barrera de Coral en 2010 derramando su carga al mar y cobrándose 34 millones de dólares en esfuerzos para limpiar la zona. Sin embargo la historia podría repetirse. Casi cinco años después de la colisión, muy poco coral había vuelto a crecer a lo largo de los 400.000 metros cuadrados afectados por el buque, y la derramado químico aún persiste en la zona.

El futuro de la Gran Barrera de Coral es oscuro

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Desde 2010 los ecologistas han estado luchando sin descanso para presionar y conseguir bloquear el proyecto minero de gran envergadura. Grupos conservacionistas como la Fundación Australiana para la Conservación todavía desafían la decisión en los tribunales, pero la reciente votación del gobierno de Queensland a favor de la mina ha sorteado uno de los últimos obstáculos que tenía el proyecto Adani para impedirle seguir adelante.

"Los ministros federales no tuvieron en cuenta de forma adecuada el impacto de la contaminación climática en la Gran Barrera de Coral. Nuestro caso judicial, que desafía esta aprobación federal, es una parte crítica de la forma en que estamos tratando de detener la mina", cuenta a Motherboard Basha Stasak, líder de la la Fundación para la Conservación de Australia en el caso de la mina de carbón de Carmichael.

La empresa Adani ha contraargumentado que la mina creará hasta 10.000 puestos de trabajo y generará millones en ingresos al Estado, beneficios que aparentemente ensombrecen los potenciales impactos ambientales del proyecto. La empresa de carbón también ha hecho un llamamiento a los funcionarios públicos de Australia a nivel humanitario citando las afirmaciones de que la energía del carbón de Carmichael será un mal necesario si el primer ministro indio Narendra Modi efectivamente consigue proveer electricidad a los cientos de millones de indios que viven actualmente sin este servicio.

El futuro del carbón de Carmichael está ahora en manos de los inversores privados, quienes deben decidir si se lanzarán o no en esta multimillonaria aventura. Algunos grupos ecologistas como Greenpeace sostienen que será en esta instancia donde el proyecto se termine.

"Los inversores internacionales han evitado Carmichael ya que los fondos necesarios implican un importante riesgo financiero. No tendría sentido para Queensland o el gobierno federal tirar el dinero en un proyecto que no tiene viabilidad económica y que amenaza aún más a nuestro frágil arrecife", indica Shani Tager, director de la campaña de Greenpeacepara el arrecife del Pacífico, mediante un comunicado.

Sin embargo, a partir de esta semana el proyecto busca financiamiento . Adani está "tratando de asegurar la financiación a través del Fondo Futuro de Australia, y [el banco australiano] Westpac, que no ha descartado proporcionar financiación para el proyecto", expresa Stasak.

Por ahora, la supervivencia de la Gran Barrera de Coral, un antiguo y resistente organismo nacido hace medio millón de años sobre el final de la última edad de hielo, pende de un hilo. Permitir que la forma de vida más poderosa de la Tierra muera será una vergüenza y una tragedia para nuestra especie.

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