Estrenamos 'Speedball', el nuevo videoclip de Kaixo

Y hablamos con él sobre violencia, el Estado y por qué eligió rodarlo en Sestao, cuna del rock radical vasco.
2.11.18

Bandanas, capuchas, sudaderas negras. Un homenaje al black bloc. Un llamamiento, más bien, a rescatar la táctica de manifestación desarrollada en los 80 que consistía en que todos los manifestantes lucieran ropa negra, además de para evitar ser identificados por las autoridades, para parecer uno, una masa, para crear una presencia contundente y revolucionaria. Eso es el resumen de Speedball, el vídeo del nuevo single de Kaixo.

Está grabado en las ruinas del que hace no tanto fue uno de los centros industriales del País Vasco, Sestao, cuna, además, del rock radical vasco. "Elijo Speedball como single por su mensaje", explica Kaixo desde Vigo, "y elijo grabar este vídeo en Sestao porque también es un lugar muy reivindicativo no sólo a nivel político y social, sino también cultural. Es el lugar donde nace Eskorbuto y digamos que es la cuna del rock radical vasco. Fue un lugar rupturista a nivel cultural y muy azotado por la censura, pero una censura diferente, identitaria: hace no mucho, alguien que era vasco, se sentía vasco y hablaba vasco aquí se iba a la cárcel. Además creo que representa muy bien también la zona del norte del Estado español: Asturias, País Vasco, la zona norte de Galicia, Ferrol, Coruña y también Vigo. Sestao encarna la reconversión industrial que hubo en los años 80, cuando se intentó desmantelar toda la industria naval y siderúrgica del Estado español y desarticular así el poder del frente del norte de España en favor de la centralización de Madrid y de la Unión Europea", cuenta.

"La ley mordaza, la crisis de los últimos 10 años, el empobrecimiento de la sociedad, los presos políticos… Le tenemos miedo al Estado y eso no puede ser, es el Estado el que tiene que temernos a nosotros"

Para llegar hasta la localidad vizcaína, Kaixo siguió la misma ruta que recorrían en los 70 y 80 los trabajadores de aquellas fábricas desde Bilbao, en tren. El single forma parte de la primera entrega de una trilogía musical que lleva por nombre New Punk Riot. "En este primer trabajo todos los temas están dedicados a activarse mentalmente, a ser críticos y a tomar parte como generación, a sacrificar todo lo que nos da miedo para avanzar, como hacían en el black bloc", explica.

Al hilo de ese "tomar parte como generación", Kaixo apunta a que "nuestra generación tiene varios problemas. Por una parte, que estamos totalmente supeditados a nuestros propios egos y a la ganancia personal por encima de la colectiva. Nos han educado para eso, para tenerle miedo a perder lo poco que nos queda. Nos hemos convertido en una generación extremadamente ególatra que solo piensa para sí misma y que al menos en España no entiende lo que es la colectivización y ni siquiera comprende lo que es ayudar al de al lado. Además de eso tenemos muy poca empatía con el pasado. Es cierto que somos una generación rupturista a nivel cultural o social, pero nos hemos olvidado de aprender de las cosas buenas de las generaciones anteriores y de los errores y aciertos del pasado. Lo nuestro es una huída hacia delante, no construimos nada, no cambiamos nada. Parece que estemos todo el rato concibiendo la política como si fuera un juego de adolescentes. Para hacer una propuesta necesitamos madurez a nivel político, social, de pensamiento crítico… una madurez que no tenemos", expone.

"Es cierto que somos una generación rupturista a nivel cultural o social, pero nos hemos olvidado de aprender de las cosas buenas de las generaciones anteriores y de los errores y aciertos del pasado"

Y por eso precisamente hace música. Para invitar a, al menos, intentar combatir esa incertidumbre, esa ausencia de reflexión y ese inmovilismo que considera generacional. "Lo que ocurrirá es que los que manejan el mundo van a seguir manejándolo porque nosotros no somos capaces de dar un paso adelante como generación y salir a la calle para reclamar lo que es nuestro. Y no me refiero salir a la calle como se hizo en el 15-M, que estuvo bien en su momento en España porque generó una respuesta activa. Pero fue una respuesta, desgraciadamente para mí, pacifista", comenta.

"La ley mordaza, la crisis de los últimos 10 años, el empobrecimiento de la sociedad y todo lo que genera a su alrededor, los presos políticos… Le tenemos miedo al Estado y eso no puede ser, es el Estado el que tiene que temernos a nosotros. El Estado no puede monopolizar la violencia, no puede ejercer la violencia sin esperar una respuesta, sabiendo que no va a haber una respuesta", comenta Kaixo. Y para poner su granito de arena ha sido por lo que ha hecho todo esto. Como homenaje a ese espíritu revolucionario del pasado y para intentar recuperarlo.

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