Mínima vergüenza

De señoras (de derecha) y reinas (de belleza)

OPINIÓN | Perfil: blancas, con dinero, con una falsa concepción de lo que es el comunismo, una concepción más cercana al infantil monstruo bajo la cama, que a lo que Marx se dedicó a comprender.
10.10.18
Montaje: Carlos Leguizamón.

Artículo publicado por VICE Colombia.


Ser colombiano en Twitter significa estar perdiendo el tiempo —que debería estar utilizando para escribir esta columna— en clics y de repente, y sin ningún preámbulo que a una la prepare, leer: "Hoy estamos felices con el triunfo de Kavanaugh como Juez de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. Mañana estaremos más felices con la victoria de Jaír Bolsonaro a la Presidencia del Brasil. Se imponen el sentido común y #LasCosasComoSon”. El trastazo viene de nuestra siempre problemática y nunca brillante senadora por el partido del Centro Democrático, María Fernanda Cabal. Así es, una mujer como las que abunda por estos días en las Américas.

Y pueda ser por un masoquismo tan verraco que yo de pronto he podido negociar como "curiosidad investigativa", que siempre me he sentido tentada a observar a las personas que son capaces de irse en contra de sus propios intereses bajo voluntad propia, si no es que por un deseo extremo y extraño de hacerlo. No sé. A mí por ejemplo me seduce la idea de permanecer viva o de que nadie me viole. Pero al parecer para la senadora esas dos cosas no son razones suficientes porque vaya uno a saber qué es lo que pasa por su cabeza.

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Aunque esta vez hago esa pregunta implícita en serio porque mientras leía su festejo sobre la victoria de un posible violador —que dejó una serie de respuestas sobre el valor de la palabra y de la experiencia de las mujeres en el mundo— y la posible victoria de otro que dijo que no violaría a una compañera diputada porque era fea, también me acordaba de la vez que la senadora Cabal dijo en vivo que la Unión Soviética era parte de la ONU, o cuando, el mismo día de la muerte de García Márquez, escribió que pronto estaría en el infierno.

Ah, la belleza de los payasos es que salen de los recodos más inesperados.

Pero mientras recordaba esos traspiés, no pude sino también conectarlo con algo que se me antojó familiar con todo este asunto; un lugar caduco donde también las mujeres celebran —con qué sonrisas, válgame— que les arrebaten cualquier rastro de sujetos legales a su existencia: el reinado. Las barrabasadas imposibles de María Fernanda me recordaron a la respuesta de la señorita Chocó 1994, Damaris Dediego, que cuando le preguntaron que si tuviera que viajar al pasado qué lugar visitaría y por qué, ella contestó: “…Iría hacia el pasado, a Roma, principalmente Jerusalén, donde nació y murió nuestro señor Jesucristo.” I rest my case.

Pero para que no quede como una asociación simple, en esta columna de ejercicios imposibles —para que no se vuelva una columna de señoros dominicales— vamos a darle a las mujeres de derecha su respectiva reina, quién dijo pereza.

Señora de derecha: Melania Trump

Perfil: Con 24 años de diferencia de edad con su marido, Melania Trump se ha destacado por… casarse con su marido, y tal vez por unas fotos publicadas en GQ en el 2000 donde aparece en el Boing 767 de Donald Trump, acostada sobre una piel de animal y con un maletín encadenado a su muñeca con unas esposas. A esta dama de derecha accidental últimamente se la ha visto usando un pith helmet, un sombrero que usaban los colonizadores en África en el siglo XIX. Se lo puso para su primer viaje sola, a ese mismo continente. Y también cabe recordar la chaqueta de Zara con la leyenda “I really don’t care, do you?”, cuando la política de separación de familias mostraba a niños que no podían hablar siendo separados de sus padres. Esa chaqueta fue fotografiada cuando subía al Air Force 1 acompañando a su marido. Sería en ese mismo avión que Donald Trump perdería la cabeza porque el televisor de la primera dama estaba sintonizado en CNN y no en FOX News. La portavoz de la primera dama mandó un comunicado diciendo que ella “podía ver el canal que quisiera.” Sure, Jan.

Su reina: Melania dijo en este viaje a África que no todo el tiempo está de acuerdo con su esposo. Paulina Vega, Miss Universo 2014 —lo que sea que eso signifique—, concuerda con ese enunciado tibio. Paulina Vega dijo en su Instagram que encontraba los “comentarios del señor Trump injustos e hirientes…”: estos con respecto al comentario aquel de que todos los inmigrantes mexicanos eran violadores. Pero eso fue todo. Paulina ni renunció a su corona de mentiritas.

Señora de derecha: Lilian Tintori

Perfil: Fotografiada con su mano empuñada en el aire, y su cabecita rubia con trencitas de primera comunión noventera, Lilian se ha hecho un nombre por defender a su marido Leopoldo López. Lilian comparte con Melania ese pequeño espacio blando en el corazón para racistas como Donald Trump —entre estrellas de reality tv se entienden—, Mike Pence, y latinos fachos, como el senador Marco Rubio, tres con quienes comparte una foto, y a quienes sube a su Instagram junto a Macri que se le llena la boca hablando de Venezuela cuando Argentina está atravesando una crisis bastante visible. No puedo decir que Lilian me cae mal cuando ha hecho las cosas bien, sobre todo —y gracias a— que la izquierda en Venezuela parece que estuviera haciendo una película de Halloween más que una propuesta política. Pero Lilian también le ha puesto Federica Antonieta a su hija, como quien dijo gachupina la muchacha, y le mandó muchos saludos y felicitaciones al presidente de derechas que toca el acordeón, o sea, el nuestro.

Su reina: Estefanía Fernández, Miss Universo 2009, quién es Tintori pero en reina: Estefanía se llama a sí misma activista porque en el 2014 apareció en la campaña “Mordazas en Venezuela”, toda embadurnada de negro, y amarrada, y amordazada, a pero eso sí, con su corona.

Señora de derecha: Jacqueline van Rysselberghe

Perfil: Del Opus Dei. Van Rysselberghe es presidenta del partido Unión Democrática Independiente (UDI) de Chile, que fue fundado por Jaime Guzmán, colaborador cercano de Pinochet y de la dictadura militar de los ochenta, y de quien Jacqueline ha sido defensora. Ha celebrado, como María Fernanda Cabal, la victoria de Balsonaro en Brasil, y también el rechazo a la ley de aborto en Argentina. Jacqueline piensa que si alguno de sus hijos fuera homosexual sería “una pena” y ha preguntado, de verdad, con palabras, “¿Qué culpa tiene un niño de que lo adopte una pareja homosexual?”. Actualmente se destaca por decir que hubiera votado de nuevo en el plebiscito chileno de 1988 para que Pinochet permaneciera en el poder hasta 1997, y que perdió y que este año cumple 30 años —vamos Chile—.

Su reina: Evidentemente su reina es Valeria Morales, recientemente coronada como Miss Colombia. Valeria afirma grandilocuente que "un reinado de belleza, como es Miss Universo, es para mujeres que nacemos mujeres. Y creo que para ella también sería una desventaja… por eso, hay que respetarla, pero no compartir". Ella se refería a Ángela Ponce, actual Miss España, la primera mujer trans-género en hacer parte del certamen. Como Jacqueline, su reconocimiento está en la una intolerancia ya bastante rancia.

Señora(s) de derecha: el 33% de las mujeres brasileñas que apoyaron al candidato de ultra derecha, Jair Balsonaro.

Perfil: Blancas, con dinero, con una falsa concepción de lo que es el comunismo, una concepción más cercana al infantil monstruo bajo la cama, que a lo que Marx se dedicó a comprender. El orgullo lo tienen en su idea de familia que quieren defender a toda costa con el vocablo “valores” que francamente todo lo aguanta.

Su reina: Sin más ni menos: Ariadna Gutiérrez, porque estas mujeres a lo que más le temen es a que, en el momento menos pensado, les quiten la corona, que por cierto, nunca ha sido suya.

Las cosas como son. En efecto.