DC

Superman no debería ser blanco

Para empezar, nunca ha tenido sentido que lo sea.

por Noel Ransome; traducido por Mario Abad
25 Septiembre 2018, 4:00am

Imágenes vía: Wikipedia Commons

Voy a decir una cosa, y podéis meteros conmigo lo que queráis por ello, si os apetece. Pero que sepáis que, por mucho que me critiquéis —aunque preferiría que no lo hicierais—, lo que voy a decir no va a ser menos cierto. Ahí va:

Superman debería dejar de ser blanco.

Ya lo he dicho. A estas alturas de la partitura, creo que va siendo hora de que lo reconozcamos. Sí, vale, todos conocemos la historia del origen de Superman, creada en la década de 1930, una época que ya nos queda un poco lejos, la misma en la que se presentó a un Jesucristo que caminaba sobre las aguas como un individuo con deficiencia de melanina. Pero esa época ha quedado muy atrás, ¿no?


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Quizá sea el momento de dejar de esforzarnos tanto por conservar una historia de más de 80 años moldeada por el canon de DC. No somos tan ingenuos como para creer que la mejor forma de representar a un individuo de otro mundo sea como un hombre blanco de ojos azules, ¿no? Pues claro que no.

Entonces, ¿por qué estoy escribiendo estas líneas? Pues porque, según informan Variety, Deadline y varios otros medios, Warner Bros. ha decidido que Henry Cavill deje de interpretar a Superman / Clark Kent. Se rumorea que la decisión se debe a desavenencias económicas o por falta de director, pero el verdadero epicentro de todo este ruido azul y rojo es Michael B. Jordan, el sucesor de Cavill para encarnar al superhéroe. Un negro. Y joder, es que tiene toda la lógica del mundo.

Los creadores originales de Superman, Joe Shuster y Jerry Siegel, ambos hijos de inmigrantes judíos, querían mostrar una especie de Moisés al que habrían considerado un extranjero en el contexto de la época

Pensemos por un momento en lo que este hombre con mallas representa: el ideal americano, el hombre blanco, fuerte, guapo, joven y masculino. El héroe romántico incorruptible del siglo XX / XXI. Aterrizó en nuestro mundo a bordo de una nave sin control. Fue obligado a integrarse en un nuevo sistema social y tuvo que esforzarse porque no lo vieran como una amenaza. Todo eso, en el contexto de la historia de su origen, no tiene absolutamente nada que ver con la realidad diaria de un hombre blanco.

Los creadores originales de Superman, Joe Shuster y Jerry Siegel, ambos hijos de inmigrantes judíos, mostraron un retrato bastante distinto. Claramente, su idea no era la de crear un héroe cristianizado de piel blanca, sino una especie de Moisés al que habrían considerado un extranjero en el contexto de la época. La caracterización de Superman era la de un ideal envuelto en una capa de posibilidades, el concepto de que cualquiera puede llegar muy lejos en América.

superman no debería ser blanco
Superman tal y como lo conocemos tiene la ventaja de ocultar su otra personalidad de un modo tal que anula el propósito mismo de ser un extraño

Ser inmigrante —del tipo que sea— es estar arrinconado entre la felicidad de sentirse acogido y el eterno estigma de ser diferente a los de tu entorno. Nunca me ha resultado creíble la figura de un forastero capaz de ocultar su condición simplemente poniéndose unas gafas. Este hombre podría ser un periodista de fuera, llevar traje y hacerse querer por todo el mundo sin que tuviera que ser percibido como una amenaza por cualquier buen samaritano.

Su anguloso y atractivo rostro blanco de ojos azules basta para concederle el privilegio de la consideración ajena. Un Superman negro nunca sería tan bien acogido, si bien se ajustaría más a la visión original de Shuster y Siegal de superar esa condición de alienado para llegar a ser algo grande, un reclamo que ha sido el lema de Estados Unidos desde el día en que se fundó.

El Superman blanco, no obstante, no es más que un hombre que con el tiempo ha ido tornándose más blanco y mesiánico

El pretexto, contexto o cualquier otro texto de quienes se oponen a un Superman blanco debería ser más que obvio a estas alturas (sesgo racial). Es decir, entiendo el problema común del cambio racial. Si alguien decidiera quitarle la gracia a Black Panther y convertirlo en un tipo blanco, le estaría despojando del único aspecto que hace que el personaje sea extraordinario.

Su reino se construyó sobre unos cimientos de excelencia negra que escupen a la cara del colonialismo del hombre blanco. Esa era la gracia. También puedo entender por qué el público prefería que fuera un negro quien interpretara a un personaje que originalmente era negro, en lugar de utilizar la historia de un blanco.

El Superman blanco, no obstante, no es más que un hombre que con el tiempo ha ido tornándose más blanco y mesiánico, alejándose del personaje original hasta no tener ningún punto en común con este y convirtiéndose en un modelo trillado y obsoleto, un objeto de propaganda ficticia diseñada para perpetuar la creencia de que lo blanco es sinónimo de grandeza, bondad, inocencia y fortuna.

En cualquier caso, lo único que yo pido es algo que se sienta como real en esta historia de los orígenes. Me gustaría ver cómo el arte refleja la vida mostrando la naturaleza humana que hace que sintamos temor de las personas a las que no entendemos. Quiero que un Lex Luthor de cabeza rapada (el villano principal) sea lo más creíble posible y le diga que él también teme lo que no entiende.

Y es que no podría importarme menos de qué color sea el nuevo Superman. Eso sí, ya no voy a seguir aceptando que como mejor representado está es como hombre blanco.

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