Sexo

Por qué hay personas que follan con animales

En un nuevo estudio, los investigadores encuestaron a casi 1000 zoófilos sobre la frecuencia con la que practicaban sexo con animales, sus creencias acerca de la zoofilia y sus preferencias y prácticas sexuales.
7.12.18
caballo
Michael Mroczek/Unsplash

Este artículo se publicó originalmente en Tonic Estados Unidos.

En 1948, Alfred Kinsey sorprendió al mundo al publicar su primer estudio sobre los comportamientos sexuales de los estadounidenses. Entre sus hallazgos más sorprendentes, entonces y ahora, estaba el hecho de que el 8 por ciento de los hombres que entrevistó declararon haber participado en actividades sexuales con un animal. Así es, estamos hablando de casi 1 de cada 12 hombres.

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El trabajo de Kinsey no se basó en una muestra representativa de los estadounidenses y, por supuesto, muchos han llegado a la conclusión de que probablemente haya hecho una sobrestimación de zoófilos, pero tal vez no fue así. En una encuesta reciente que realicé sobre las fantasías sexuales de 4175 estadounidenses, descubrí que 1 de cada 5 participantes admitieron haber fantaseado al menos una vez sobre cómo sería hacerlo con un animal.

La verdad es que mis datos tampoco son representativos, pero no importa cómo lo veas, parece ser que las fantasías y conductas sexuales entre especies ocurren con sorprendente frecuencia a pesar del hecho de que el bestialismo actualmente es ilegal en nuestro país.


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La pregunta que probablemente os estáis haciendo ahora mismo es qué es lo que a tanta gente le parece excitante sobre practicar sexo con animales en un primer momento. Bueno, pues tenemos algo de información al respecto: un nuevo estudio publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy presenta los resultados de la encuesta más amplia hasta la fecha de adultos que se identifican como zoófilos.

Este estudio incluyó a 958 zoófilos, con los que se contactó vía online, y se les preguntó sobre la frecuencia con la que practican sexo con animales, sus creencias sobre la zoofilia y sus preferencias y prácticas sexuales. De media, estas personas declararon haber practicado sexo con animales dos o tres veces por semana.

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A algunos de ellos les gusta exclusivamente el sexo con animales, mientras que otros también tienen parejas humanas. Las parejas animales preferidas resultaron ser los perros, pero los caballos les siguen muy de cerca (un hallazgo que es consistente con investigaciones anteriores sobre este tema). De hecho, los perros y los caballos fueron los dos animales más populares: un 97 por ciento de los participantes optaron por uno de los dos.

Entonces, ¿qué les resulta tan sexualmente atractivo de estos animales? En parte tiene que ver con su olor. Lo creas o no, el 89 por ciento dijo que el "olor a almizcle" era un factor clave en el atractivo de su pareja animal. Pero no es solo eso, parece que el factor realmente crucial es el olor y la apariencia de los genitales en particular. En palabras de los autores del estudio, "cuanto más húmedo, peludo y apestoso, más atractivo es el animal para los zoosexuales".

Sin embargo, no todo se trata de los sentidos. Para muchos, parte de este atractivo reside en el hecho de que el sexo con animales viola las principales normas y convenciones sociales. Las actividades tabú en general (involucren animales o no) tienen un gran atractivo sexual para las personas porque añaden un extra de excitación y emoción.

"Cuanto más húmedo, peludo y apestoso, más atractivo es el animal para los zoosexuales"

En palabras de uno de los participantes: "Lo que hace que los animales sean sexualmente atractivos para mí supongo que tiene que ver con la naturaleza tabú de ello y con que aunque sus órganos sexuales funcionan de la misma manera que los humanos, tienen características diferentes que hacen que la actividad sexual sea más interesante y placentera. También me gustan los genitales humanos, pero prefiero los de los animales. No estoy muy seguro de por qué, pero así es. Me excitan más que los humanos practicando sexo pervertido".

Para mí, lo que sugieren los hallazgos anteriores es que algunas personas podrían sentirse atraídas por el sexo con animales porque buscan sensaciones distintas: simplemente tienen un umbral más alto de excitación sexual, lo que significa que necesitan un estímulo más intenso para llegar al clímax. Hacer algo que es un tabú y/o estar con una criatura que tiene genitales muy distintos a los humanos podría ser lo que estas personas necesitan para llevar su excitación a otro nivel.

Dicho esto, aquí también podría haber un componente didáctico. De hecho, algunos participantes del estudio hablaron sobre experiencias de la primera infancia (incluidas visitas a granjas que les dejaron una impresión imborrable) que generaron su interés en los animales.

Sin embargo, hay que hacer una advertencia importante: no podemos afirmar si eso es lo que realmente los llevó a desarrollar este interés, o si estas personas solo están buscando respuestas mediante el análisis de su pasado.

"Los participantes describieron muchas señales de consentimiento animal, que van desde las audibles como ladridos hasta las físicas, como que el animal parece feliz o que corre alrededor de ellos"

Entonces, ¿cómo se sienten estas personas acerca de tener relaciones sexuales con animales? La gran mayoría, el 72 por ciento, dijo que no ve nada malo en lo que hace. Es más, el 80 por ciento dijo que piensa que todo lo que hacen con los animales es seguro para ellos y que los animales les dieron su consentimiento.

Los participantes describieron muchas señales de consentimiento animal, que van desde las audibles como ladridos hasta las físicas, como que el animal parece feliz o que corre alrededor de ellos. En palabras de un participante: "Los animales se comunican utilizando el lenguaje corporal y te hacen saber cuando no les gusta lo que estás haciendo, por lo general advirtiéndote con ruidos y dando señales de que lo que sea que estés haciendo los molesta".

Como dijo otro participante: "Esos perros nunca están más felices que cuando su dueña les permite montarla. Los perros no ven el sexo como algo sagrado, como lo hace nuestra sociedad. Lo hacen porque quieren y no pueden sentirse emocionalmente heridos por ello".

Una reacción común a todo esto es decir que como los animales no son humanos y no pueden hablar por sí mismos, no pueden dar realmente su consentimiento. Por lo tanto, muchos dirían que la zoofilia es algo malo. Otros pueden señalar que esto plantea la cuestión de por qué nos preocupamos tanto por las cuestiones de consentimiento cuando se trata de practicar sexo con animales, pero no cuando se trata de cazarlos, comerlos, tenerlos como mascotas o convertirlos en accesorios de moda.

Justin Lehmiller es investigador en el Instituto Kinsey y autor del blog Sex and Psychology. Su libro más reciente es Tell Me What You Want: The Science of Sexual Desire and How It Can Help You Improve Your Sex Life (Dime lo que quieres: la ciencia del deseo sexual y cómo puede ayudarte a mejorar tu vida sexual). Síguelo en Twitter @JustinLehmiller.

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