A 10 años del 'Talento de Barrio': un perreo global

A 10 años del 'Talento de Barrio': un perreo global

Se cumple la primera década de un álbum que comenzó a hackear el sistema de la industria musical global.
13.8.18

Volvamos rápido hacia el 2008 en un viaje con el capitán Raymond Ayala: corrían las épocas del Blackberry, del ¡PING! De las primeras salidas con chicas para los que somos de la generación Y. ¿La tensión sexual? absoluta. ¿Los miedos hacia el género opuesto? Todos. Y aún así, el salón comunal o discoteca ‘antrosa’ que aceptaba menores de edad se convertía en el único escenario donde muchos adolescentes de Medellín podían tener un contacto ‘real’ con una mujer. Por razones antropológicas que aún no comprendo muy bien, aquellos eran los tiempos en donde era más fácil tener una especie de coito con ropa antes que hablarle a la niña que a uno le gustaba. “Hola Sarita, ¿cómo estás?”. NO, así no pasaba. Era como si antes de saludar, era necesario ‘perriar’ durísimo con la nena en cuestión. Y ojo, porque lo más hermoso de esta retrospectiva es recordar que, ese proceso entero, era orquestado por himnos atemporales del sandungueo como “Pose” o “Llamado de Emergencia”. ¿Lo recuerdan?

Publicidad

Qué épocas, Dios mío. Y eso era lo que ocurría a finales de la primera década del 2000, cuando el reggaetón atravesaba una fase coyuntural, una que sería la antesala, el despeje del camino para que, ahora, este ritmo latino sea un fenómeno de la industria musical global. Aquí es donde nos paramos para aplaudir de pie al jefe, a ‘The Big Boss’, al capitán Ramón Luis Ayala Rodríguez a.k.a Daddy Yankee, el que es para muchos, incluso para el mismo J Balvin, el rey eterno del reggaetón.

Yankee, hoy con 41 años de edad, venía consolidándose como el capo máximo del género. Apareció con singles a principios de milenio y con su primer álbum, El Cangri.com, en el 2002 . En el 2004 vendría Los Homerun-es, después el que, a mi entender, es el mejor trabajo en largo de su carrera: Barrio Fino. A esta altura ya habían salido “Gasolina”, “Tu Príncipe”, o “Lo que pasó, pasó”. Ya comenzaba ese giro de la lucha barrial, de aquel reggetón de esquina que era solo ‘tiraera’ contra otro reggaetonero, relatos de gangsters o largos compendios de misoginia, para darle paso a un dembow más accesible, abordando contenidos que pronto apelarían hacia narrativas sencillas y populares, vigorizadas por producciones con mejor desarrollo técnico y sónico.

La lectura del ‘Big Boss’ fue muy clara. En el 2008, en una especie de fin, de cambio, y sobre todo de apertura hacia nuevas industrias, resolvió estrenar Talento de Barrio, y no precisamente el disco, sino una película que tenía a Yankee interpretando a ‘Edgar’, el protagonista de un filme dirigido por José Iván Santiago y rodado en Puerto Rico. Con una producción paupérrima, retrató la vida de un joven boricua que se debatía entre el vandalismo y el reggaetón. Si no se vieron la película aún, no les vamos a mentir: es un fiasco monumental. Sin embargo, sirvió como excusa para que Daddy Yankee y los enormes productores Musicólogo y Menes, hicieran la banda sonora del largometraje que finalmente fue lanzado como un álbum de 15 cortes un día como hoy hace 10 años, más precisamente el 12 de agosto de 2008, vía El Cartel Records y Machete Music.

Ahora, realmente, ¿cuál fue el impacto de Talento de Barrio para la industria reggaetonera de la región en aquella época? ¿Dónde podemos ubicar este trabajo de Yankee en su basto repertorio? ¿Cómo afectaron estos temas nuestras adolescentes vidas? ¿Cambió nuestra forma de perrear? ¿Alteró la percepción del reggaetón ante las masas?

Bueno, es hora de resolver estas preguntas. Comencemos con este ejercicio:

¿Se dieron cuenta? De los temas que trae este trabajo solamente referenciamos tres. Por ahí los ‘cangries’ más hardcoreros recordarán emocionados cinco, pero la mayoría de tracks de este álbum fueron un enorme relleno, un fiel reflejo a la película homónima.

Lo clave del álbum está en estos tres temas: “Pose”, “Llamado de Emergencia” y “Qué tengo que hacer”, demostraron el poder de la viralidad, dieron cuenta de la importancia de los hits en un formato de largo aliento, pues fueron tracks que nos hicieron olvidar por años que, el resto de Talento de Barrio fue un disco del promedio, muy del montón. Aún así, el disco fue #1 en el escalafón de los Latin Albums de Billboard, también encabezó la lista del Itunes latino y penetró fuerte en otras listas globales.

Había que ver cómo se ponían las discotecas de menores de edad en Medellín cuando el DJ detonaba alguno de estos hits.

DJ Semáforo, icónico locutor de radio y programador pionero del reggaetón en Medellín, recuerda lo que pasó cuando Talento de Barrio salió al aire. “Uff, hermano… fue una locura. Cuando salió ese disco fue top en todas las emisoras de ‘Medallo’. En ese momento yo estaba en Energía 97.9, que era la emisora líder con más audiencia. De inmediato algunos de esos temas fueron #1 en el top de Energía durante mucho tiempo. ‘Pose’ y ‘Llamado de Emergencia’ cambiaron muchas cosas”.

Mucho tuvieron que ver en esta alteración del género el Menes y Musicólogo, los productores de Yankee. Si diseccionamos las pistas, encontraremos que hay algunos cortes que presentaron una estética sónica muy novedosa en relación a lo que tradicionalmente traían consigo las pistas con dembow. Aquí, sintes más vivos y coloridos, nuevos recursos estilísticos de producción, fueron utilizados y mezclados con bases reggaetoneras, dejando como resultado un proto reggaetón, un dembow con algunos matices de la música electrónica acompasados a los hooks del tremendo intérprete que siempre fue Daddy Yankee.

Publicidad

Posiblemente, pocos se detuvieron a pensar en la reflexión del anterior párrafo. Lo esencial fue el resultado. “Fueron tracks más limpios, menos densos. Fue un reggaetón que comenzó a cambiar la percepción del género en las algunas esferas sociales”, asegura Semáforo, quien sugiere que con este álbum, mucha gente, no solo de Medellín, sino de Colombia en general, comenzó a quitarle la connotación de “popular”, de “ordinario” al reggaetón, para que se bailara desde la esquina del barrio, hasta el club más “gomelo” de la capital del país.

Había que ver cómo se ponían las discotecas de menores de edad en Medellín cuando el DJ detonaba alguno de estos hits. Eran de esos temitas que no afectaban a un parche, sino que en serio sacudían el antro por completo. Y ahí estaba de nuevo la que a uno le gustaba. El éxtasis del momento con “Pose”, por ejemplo, era la excusa perfecta para ir e intentar un perreito en medio del estalle, y en unas ocasiones pasaba, en otras, irónicamente, comenzaba a suceder lo que para el momento se sentía como una aberración, un hecho, básicamente, abominable: las mujeres, gracias a estas nuevas canciones, descubrieron que el reggaetón también se podía bailar despegado, o peor, en un circulito con todas las amiguitas cantando a grito herido:

Modelame así, dame ahora tu mejor pose (Pose, Pose, Pose, Pose, Pose)
Vivetelo así, dame ahora tu mejor pose (Pose, Pose, Pose, Pose, Pose)
Vivetelo así, pero dame ahora tu mejor pose (Pose, Pose, Pose)

En fin… eran otros tiempos. Y así fue como este álbum del jefe Yankee caló con fuerza más allá de Latinoamérica, uno que a la fecha sigue vigente, pues cuando en la disco hoy sueltan “Llamado de Emergencia” o “Qué tengo qué hacer”, tiene el mismo efecto rompedor de cualquier hit contemporáneo, sino es que pega incluso más duro. Quizá Talento de Barrio no fue la piedra angular, no fue un antes y un después del reggaetón, pero es innegable que fue un referente decisivo para los trabajos y productores venideros. Fue un disco que ayudó a escalar el género, le quitó estigmas y allanó el camino de la conquista que después harían Balvin, Nicky Jam, Ozuna, Maluma y, desde luego, ‘The Big Big Boss’.

***

Sigue a Noisey en Instagram