'BACH', el gran golpe de Bándalos Chinos
Foto: Leandro Frutos / Todas las fotos cortesía de la banda

'BACH', el gran golpe de Bándalos Chinos

El segundo LP del sexteto argentino está producido por Adán Jodorowsky y significa un renacimiento musical para el grupo. Lee nuestra extensa charla sobre la manufactura de 'BACH'.

Se escribe BACH y se lee bashhhh. Es un acrónimo que viene de las siglas del grupo Bandalos Chinos y que se convirtió en una especie de código de complicidad entre la banda y sus cada vez más numerosos seguidores. También es el título que la agrupación escogió para su recién estrenado segundo LP, un disco producido por el multifacético Adán Jodorowsky, grabado en los estudios Sonic Ranch de Texas, Estados Unidos, y que trae olor a obra consagratoria.

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Formados en el 2009, los Bandalos Chinos son originarios de Beccar, un “barrio bien” de la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Sus integrantes son Goyo Degano en voz y teclados, Tomás Verduga en guitarra y coros, Iñaki Colombo en guitarra, Nicolas “El Lobo” Rodriguez en bajo, Matías Verduga en batería y Salvador “Chapi” Colombo en sintetizadores. Seis pibes que se han ganado su reputación como una de las bandas argentinas emergentes más interesantes a fuerza de un disco, dos EP, buenos videos y cualquier cantidad de presentaciones a lo largo de la Argentina.

Al escuchar BACH, se entiende porque tanto entusiasmo a su alrededor. Muchos momentos pegajosos y bailables, altas dosis de emotividad, un fino sonido retro y moderno a la vez con el sello Jodorowsky, un exquisito videoclip para el tema "Demasiado" y, por supuesto, buenas canciones, son los ingredientes que hacen de este una de los discos argentinos del año.

Pero BACH no es solo un muy buen disco, sino una obra que plasma la hermandad que la agrupación lleva construyendo desde que se conocieron siendo niños. Desde que el disco arranca y Goyo Degano canta “Vámonos de viaje, déjame llevarte sin control en espiral” en los primeros versos de "Vámonos de viaje", los Bándalos Chinos nos invitan a acompañarlos en la aventura introspectiva que vivieron para renacer musicalmente y que los llevó, primero, a las Sierras de la provincia argentina de Córdoba para componer las canciones, y luego, al desierto texano para plasmarlas en disco.

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Nos juntamos en Buenos Aires con el cantante Goyo Degano y el guitarrista Iñaki Colombo para saber los pormenores de BACH y conocer un poco más sobre su historia. Les recomendamos darle play al álbum mientras leen la entrevista.

NOISEY: ¿Cuando empezaron a hacer BACH?
Goyo: Siempre tenemos una época del año en la que nos gusta ir a la sala a zapar y trabajar ideas, como ensayos más creativos.

Iñaki: Creo que el punto en que empezamos realmente a pensar en hacer un disco fue en el viaje que hicimos a las sierras de Córdoba a casa de la familia del bajista en julio de 2017.

Goyo: Teníamos un toque en Córdoba Capital y a la semana siguiente otro en Villa María que es muy cerca y dijimos “Aprovechemos esa semana y hagamos algo que nunca hemos hecho”, que era retirarnos a un lugar, desconectarnos y vivir una semana tocando desde la mañana hasta la hora de irse a dormir.

Iñaki: Armamos ahí la sala, vino un amigo nuestro que es chef y nos cocinaba un menú con un amor al desayuno, almuerzo y cena, como si fuera uno más de nosotros. Estuvimos ahí tocando días. En ese momento ya había algunas ideas de canciones que el tecladista Chapi tenía dando vueltas.

Goyo: En Córdoba tomamos conciencia y dijimos "Grabemos un disco, contemos algo, una experiencia, un momento" y sin darnos cuenta ese viaje terminó siendo el inicio de BACH.

Iñaki: Después fue crucial lo de Adán.

¿Cómo llegaron a Adán Jodoroskwy? ¿Cómo fue trabajar con él?
Iñaki: A Adán lo amamos, es un genio total. Teníamos la idea de hacer el disco y, si bien nosotros habíamos producido todos nuestros trabajos anteriores, dijimos “Che, para este disco hay que buscar un productor, alguien que nos saque de nuestro encierro creativo y nuestra zona de confort”. Era como buscar un renacimiento, y ahí Juan Ingaramo, un amigo músico que nos gusta mucho, le dijo a Chapi “¿Por qué no lo llaman a Adán Jodorowsky?”.

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Nosotros lo teníamos de nombre. Yo había oído Adanoswky y el disco Voluma de León Larregui que lo veníamos escuchando un montón sin saber que Adán era el productor, y cuando nos enteramos que lo había producido dijimos “¡Nos encanta! ¡Esos conceptos de canciones! ¡Esos arreglos retro con una impronta personal muy musical!”.

Goyo: Entonces conseguimos su mail y le escribimos de caraduras, “Hola Adán, somos una banda de Argentina y queremos producir un disco con vos y esta es nuestra música”. Le pasamos un par de links y el chabón contestó de una, “Tengo libre del 2 al 22 de enero”. Se copó desde el principio.

Foto: Leandro Frutos

Pasaron de estar buscando productor a tener fecha de grabación con el que querían.
Iñaki: Cuando nos dijo esas fechas dijimos “Dale es esa”. Era todo nuevo para nosotros y empezamos a preguntarnos “Bueno, ¿qué hacemos? Ni lo conocemos ¿a dónde vamos a grabar? ¿de donde sacamos la plata?”. Teníamos miedo porque era un paso gigante y era una inversión enorme para nosotros, pero decidimos apostar a eso porque sabíamos que ese era el momento de hacer el mejor disco que pudiéramos con el mejor productor que se nos ocurriera. Fue como poner la vara muy alta y exigirnos.

¿Y cómo se decidieron por los estudios Sonic Ranch para grabarlo?
Goyo: En una primera instancia dijimos “Bueno, lo traemos a Adán a grabar a Argentina”, y él como condición nos dijo “Vengan a grabar a mi estudio en México, o en estos estudios en los que me gustaría laburar entre los que estaba Sonic Ranch”. Nosotros lo teníamos de nombre porque varias bandas argentinas grabaron allí, como Él Mató a un Policía Motorizado, Juana Molina o Sig Ragga, todos discos que nos encantan y habíamos escuchado un montón.

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¿Cómo consiguieron la plata para hacer el disco?
Goyo: Justo en ese momento nos salió un subsidio al que habíamos aplicado en el 2016 que es el Mesenazgo Cultural, un programa de financiamiento de proyectos culturales que tiene el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ese subsidio cubría una parte y después nosotros todo ese año como sabíamos que íbamos a grabar el disco, habíamos renunciado a nuestra guita y la habíamos puesto en común para que fuese para el disco. Empezamos a juntar plata de todos lados y de repente conseguimos guita prestada que todavía estamos debiendo.

Iñaki: ¡Estamos hasta la cabeza! ¡Jajaja!

Hay que tocar muchachos.
Goyo: ¡Hay que laburar! Como decimos en Argentina. ¡Jajaja!

¿Y cómo fueron trabajando las canciones antes de llegar a grabarlas?
Iñaki: Nosotros le preguntamos a Adán “¿Qué onda?¿Llegamos ahí a grabar y ya? ¿Empezamos a preproducir?¿Te mandamos maquetas?”, y él nos dijo “No, no, no. Yo quiero las canciones solo con guitarra y voz, nada más que eso. Enfóquense en trabajar las letras, en que la canción suene bien así y después me las mandan”.

Eso fue importantísimo. Nosotros estábamos pensando más en la producción, estábamos más obnubilados en cómo iba a sonar y estábamos dejando de lado algo elemental que es la canción, y cuando Adán nos dijo eso, nos abrió los ojos en un punto.

¿Cómo fue la experiencia de grabar en Sonic Ranch?
Goyo: Estás en el desierto en El Paso, Texas en la frontera con Ciudad Juárez en México y fue increíble. Nosotros volamos a Houston el 31 de diciembre porque fue el pasaje más barato que conseguimos y pasamos el año nuevo ahí. Alquilamos una camioneta y nos hicimos 12 horas por carretera en el desierto de Texas. Yo me esguinzé el tobillo el día antes de viajar jugando futbol en el cumpleaños de un amigo y viajé con el tobillo así hinchado y llevaba la pata arriba, era el copiloto de Chapi que se manejó las 12 horas de ruta.

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Iñaki: Después nos enteramos que la manera más fácil de llegar era hacer DF y después Ciudad Juárez pero no estábamos bien asesorados Jejeje. Fue todo producido por nosotros, pero tuvo su magia ese road trip por el desierto de Texas. Cuando llegamos a Sonic Ranch fue que conocimos a Adán.

Goyo: La experiencia fue muy buena porque en el estudio está todo dispuesto para que vos en lo único que pienses sea en ir, tocar y grabar.

Iñaki: Cada uno tiene su cuarto, por ejemplo; cada uno tenía su propio espacio que es importante después de estar todo el día trabajando y de repente después te recluís a descansar o a componer. Es un lugar que está pensado realmente para que te dediques a la música y a componer.

Goyo: De hecho, no te subís a ningún transporte, no te tomás un colectivo. Vas caminando al estudio, caminando con el primer mate de la mañana.

¿Y cómo fue la dinámica de la grabación?
Goyo: Los primeros dos días fueron de selección de equipos porque ese estudio es como un parque de diversiones con la cantidad de cosas que hay que puedes usar. Luego Adán propuso encarar un tema por día.

Iñaki: Teníamos 20 días y entre 11 y 15 ideas de canciones, entonces era bueno una por día. La mañana arrancaba con “A ver la canción” y la tocábamos ahí. Veíamos el tema, la forma, el estribillo, lo tocábamos un poco y después era “Ok vamos a grabar”, y hacíamos tres tomas de batería, bajo, algún teclado así; hasta que Adán decía “Esta es la buena toma”.

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Goyo: Arrancábamos tempranísimo. A las 8 AM arriba, desayunar algo y entrar al estudio no más tarde de las 10 de la mañana. A medida que iban avanzando los días de estudio, Jerry el ingeniero, con quien también pegamos muy buena onda, nos iba alargando el estudio. Nos dejaba solos un rato, veía que manejamos protools; entonces nos dejaba laburando hasta las dos de la mañana.

Iñaki: La última noche yo la viví cómo algo dramático.

Goyo: Nos faltaba grabar muchos coros y voces para tener cosas para probar. Recuerdo que empezamos a las seis de la tarde y fuimos girando por los cuatro estudios de Sonic Ranch y terminamos en uno que era medio abajo de la tierra en donde no se veía la luz del día, y le metimos derecho hasta las 10 de la mañana. Paramos a esa hora porque a las 11 nos teníamos que ir al aeropuerto para volver a Argentina.

Iñaki: Y Adán igual. Al día siguiente venía su banda y arrancaban su gira norteamericana. Él a las seis de la mañana dice “Yo mañana tengo que ensayar y hasta acá llegué”.

Adán participó en algunas canciones ¿cierto?
Goyo: Sí. Grabó algunas voces, guitarras y percusiones.

Iñaki: Además bailaba y tiraba coreografías en el estudio.

Se ve que se sumó a la onda de ustedes desde el comienzo.
Goyo: Fue toda una experiencia porque al chabón lo íbamos conociendo día por día. Vino con unas pelis y con unos libros para compartirlos con nosotros.

Iñaki: Fue muy loco. Me acuerdo que el primer día llegamos y a la noche comimos con él, luego al día siguiente estuvimos todo el día eligiendo equipos y tocando un poco, y a la noche me dije “Siento que conozco a Adán desde hace años”. La verdad que pegamos muy buena onda con él, que además estaba con su hijo Alion y su mujer Luna. Realmente había como un ambiente familiar. Justamente en estos días nos decía “Lo que pasó ahí fue muy especial. Los amo”.

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Dijeron que se concentraron especialmente en la lírica de BACH ¿De dónde vienen las letras?
Iñaki: Algunas venían de las canciones originales del tecladista y muchas se hicieron colectivamente. En toda la dinámica de componer nosotros nos sentábamos y preguntábamos, ¿este tema de que va a hablar? Queríamos contar algo nuestro y entonces un tema habla de un amigo nuestro, otro habla de la muerte de mi abuela. Todas las canciones cuentan algo que nos pasaba ahí y las armamos un poco entre todos. Muchas se cerraron en el estudio, ya faltaban cinco días y nos faltaba algún estribillo.

Goyo: Se dio una dinámica muy loca que era que nos juntábamos con Chapi y con Iña, y era sentarnos dos o tres horas a contarnos qué era lo que le había pasado al otro, a pensar por qué queríamos hablar de esto, poner ideas en común y abrirnos desde un lugar que quizás nunca lo habíamos hecho. Por ahí sos amigo, te pasan muchas cosas y compartes muchos momentos pero quizás hay situaciones de las que no hablás. Fue abrirse por completo… Full flash.

Iñaki: Siempre teniendo a la canción como última instancia. Decíamos “Hay que aportar a la canción este sentimiento” o “Esta experiencia intentar contarla en una canción”. La gente piensa que algunas canciones son de amor cuando en realidad quizás no son. Nos preguntan, por ejemplo “¿Quién es Susana?”, y Susana es un amigo nuestro al que le decimos Juan Carlos Susana.

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¿Qué música estaban oyendo en ese momento?
Goyo: Escuchamos un montón de discos de fines de los 70 y principios de los 80 que estábamos redescubriendo. Como decíamos nosotros "el año 79". Los Bee Gees, Donald Fagen, el disco Discovery de ELO, Prince… Me acuerdo que Adán nos pasó una referencia de Prince del disco Controversy, y que luego en un momento puso "Off the Wall" en el estudio. Ese era un poco el sonido que teníamos ganas de hacer porque era lo que veníamos escuchando y queríamos hacer otro tipo de música.

El disco es muy sentimental, se siente que entregaron todo.
Goyo: En ese sentido Adán era como un DT. Cuando grabamos voces, estábamos acostumbrados a tirar miles de tomas y él iba más por la uno, las dos, la tres. Venía y me decía así cerquita “Ahora imagínate que estás grabando en cinta y que no hay más. ¡Tirála! ¡Es esta!”. Manijeándote ahí como un DT: “¡Dale! ¡Dale! ¡Voy a salir a jugar y la clavo al ángulo!”.

Iñaki: Siempre estaba apuntando a la emoción. Recuerdo que siempre apagaba la luz, decía "Bueno, vamos a apagar la luz”, como buscando crear ese clima y la magia de grabarlo ahí. Quería eso, quería intimar. Además tenía una forma muy linda de aportar; recuerdo que cuando proponíamos ideas que no le cerraban tanto nos miraba y nos decía “Te hago un cassette”.

Foto: Leandro Frutos

El video de “Demasiado” es una carta de presentación contundente visualmente para el disco. Cuéntenme un poco sobre como lo hicieron.
Iñaki: Tenemos un amigo que se llama Tomás Terzano que desde que hicimos el primer disco venía a filmarnos y es como el director de arte de la banda: nos hizo el arte de los dos EP e hizo todos nuestros videos. Es como que estamos acostumbrados a que los videos los hace él que tiene su visión de nuestra música y es uno más de esta propuesta. A Tomás le gusta proponer algo fuerte estéticamente

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Goyo: Ya había salido “Vámonos de Viaje” como primer sencillo y queríamos mostrar otra cara algo diferente a lo que veníamos haciendo. Decidimos entonces sacar “Demasiado” y le dijimos, “Pensáte una idea, fijáte”.

Iñaki: Tomás fue mi roommate durante dos años hasta hace un mes, y un día me dice “Vení que te muestro algo” y me pone Singing in the Rain, la escena de "You Were Meant For Me" y me dice “Bueno, acá empieza la canción”… Muteámos la música del video, pusimos "Demasiado" sobre esa escena, lo vimos todo y dijimos “¡Hay que recrear esto!”, y él estaba medio parlanchín y decía, “¡¿Cuando una coreografía fue cool en un video?! ¡Esta es la coreografía!”. Le dijimos “Ok, hacélo” y la gente se le copó al toque y en una semana lo hizo y a la siguiente salió el tema. La idea era hacerlo bien simple y en ese sentido terminó siendo coherente con el disco.

¿Y que planes tienen por lo que queda de año?
Iñaki: Vamos a estar de gira por varias ciudades de Argentina para presentar BACH. Luego del 20 de noviembre al 10 de diciembre nos vamos para México. La gira se esta armando. ¡Va a estar buena! ¡Promete! Tenemos muchas ganas de ir a tocar a México.

Goyo: Encima yo nunca he ido. Me voy a comer el flash.

Iñaki: A mí gustaría ir al desierto. Hacer algún viaje así estaría bueno.

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Bandalos Chinos se estará presentando en diferentes ciudades de Argentina hasta noviembre, cuando se irán a tocar a México por primera vez ¡Atentos a su Facebook e Instagram para saber la fechas!