Hace 20 años Saetia definió el screamo con nueve canciones

Hace 20 años Saetia definió el screamo con nueve canciones

Con un solo LP la banda neoyorquina desafió las normas del hardcore para definir accidentalmente un subgénero.
1.6.18

Artículo publicado originalmente en Noisey Estados Unidos. Léelo en inglés.

Lo que hizo que el punk fuera tan emocionante en sus primeros años era que todo parecía un accidente. Esos álbumes se convirtieron en artefactos que acompañaban a adolescentes (en su mayoría), expresándose más por impulso que por conocimiento. Esto aplica para los padres del hardcore de la primera ola, de Black Flag a Bad Brains. Void y Siege, sin saberlo, sentaron las bases del fastcore, y los pobres ingenieros encargados de grabar esos discos claramente no podían entenderlo. Cuando llegaron los 90 y el metalcore reclamó su lugar protagónico en la escena, cada álbum, ya sea de Integrity, Earth Crisis o Acme, sonaba complicado y desordenado en cassette. Pero había cierto encanto en toda esa confusión. Si bien algunos de esos discos suenan anticuados ahora —o peor, curiosos—, otros siguen siendo obras singulares. En 1998, cinco estudiantes de NYU llamados Saetia hicieron un álbum que encajaría en este modelo. Es uno de los primeros documentos del verdadero screamo; y uno que, incluso ahora, la gente sigue intentando igualar.

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En 1997, durante la creación de Saetia, había una clara división en la escena hardcore de Nueva York. Bandas como Born Against y Rorschach, con su inconfundible espíritu autodidáctico, se trasladaron a espacios como ABC No Rio en el Lower East Side para predicar la política progresista, trazando una marcada línea entre ellos y los grupos obstinados de la vieja escuela como Agnostic Front y Sick Of It All, que dominaban la escena. Y aunque Saetia se inclinaba por el primer espectro, fue la música lanzada por Gravity Records de San Diego la que realmente los influenció. Dirigido por Matt Anderson, Gravity fue el hogar de bandas como Antioch Arrow, Angel Hair y la propia Heroine de Anderson, todos claros descendientes de Rites Of Spring, pero con mayor agitación emocional. Mezcla ese hardcore lo-fi agresivo con Indian Summer y Policy of 3, dos bandas que se atrevieron a insertar secciones largas y pensativas en sus canciones, y obtienes un boceto de la primera época de Saetia.

Cuando Saetia lanzó su álbum homónimo de nueve canciones en 1998, no inventaron un subgénero sino que definieron uno que por mucho tiempo había estado nebuloso. En ese momento, aún eran considerados una banda de hardcore, pero con el tiempo les aplicaron también la etiqueta de screamo, así como a alguna de sus influencias. Para cuando Saetia viajó a Washington, DC, para grabar su álbum debut durante un largo fin de semana, el sonido de la banda se había enraizado. Las composiciones frenéticas de Saetia —escritas en su mayoría por el guitarrista Jamie Behar— impulsaron a la banda a territorios desconocidos que aún no se habían integrado al punk. El jazz también estaba latente en Saetia, con su nombre inspirado en el álbum Sketches of Spain (1960) de Miles Davis, pero fue la decisión evasiva de los tropos hardocore por parte de Behar lo que cimentó su enfoque progresista. Las canciones que escribió no estaban estructuradas en el modelo pop tradicional, ya que tocaba un solo riff por uno o dos compases y luego los dejaba suspendidos, sin resolver y sin explicación.

La primera canción en Saetia encapsuló todo lo que la banda había insinuado en su demo, pero con una confianza más pronunciada en su enfoque. "Notres Langues Nous Trompes" que significa "nuestros idiomas nos engañan", se abrió con una nube de opiniones que llenó lentamente las bocinas, haciendo que los cuatro golpes rápidos del baterista Greg Drudy en su platillo parecieran una sirena alertando al oyente de una tormenta inminente. Cuando la banda lo siguió, hicieron una clase de tormenta que era imposible ignorar. Behar y su compañero guitarrista Adam Marino rara vez cayeron en los papeles discernibles de guitarra rítmica y requinto, más bien tocaban uno complementando al otro, como si ambos llegaran con ciertas ideas y decidieran seguir el riff del otro. Esto provocó una sensación de incertidumbre durante el primer minuto de la canción, mientras todos sus ángulos irregulares sobresalían y el vocalista Billy Werner gritaba un verso con el que sólo un joven de 20 años podía comprometerse: "Me desangré en una página por ti. "

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Esta frase indica lo que Werner estaba buscando con Saetia. Se crearon muchas bandas de hardcore en torno a la capacidad del cantante para animar, o quizás intimidar, a la audiencia para cantar junto con ellos, pero Werner optó por algo más impresionista. Su voz era estridente, resonando por encima de la mezcla y abordando al público con agudos chillidos pensados para desarmarlos y desorientarlos. Y cuando la banda cambió a un pasaje más tranquilo, evitaba cantar casi hasta el límite de recitar las palabras. Impregnaba las canciones con una sensación de sorpresa; en cualquier momento, algo antinatural y alarmante podía asaltarte.

Pero no fue sólo su aceptación de esta discordia caótica lo que diferenció a Saetia de sus pares. Después de desencadenar esa ráfaga de riffs y golpes de platillos, "Notres Langues Nous Trompes" pisó el freno. Behar y Marino llevaron la distorsión a un nuevo extremo y tocaron secciones frágiles que se superponían una sobre la otra. El tono de la guitarra era débil, sonaba como si las notas se rompieran en sus manos. Le dio a Werner espacio suficiente para cantar contra sí mismo, alternando aullidos fuera de tono y gritos indescifrables. Mostraba que, a diferencia de otras bandas hardcore, donde los cantantes a menudo ponían letra en los picos rítmicos rudimentarios, Werner orquestaba todo, y la música estaba destinada a igualar su entrega desquiciada.

En "The Sweetness and the Light" y "Woodwell", siendo esta última una pieza instrumental completa, Saetia mostró un nivel de moderación que había sido completamente ajeno al hardcore. "Woodwell" fue una buena aleación de las influencias del jazz de la banda, eliminando a Werner de la ecuación y permitiendo que la banda ofreciera una canción que podría haber sido un demo sin voz de una canción de Promise Ring. Del mismo modo, "The Sweetness and the Light" permitió que el canto agudo de Werner estableciera un precedente e hilara el hook a partir de sus emociones sin filtro.

Sin embargo, por más cohesivo y centrado que fuera Saetia, la banda no existiría por mucho tiempo. Menos de un año después del lanzamiento del álbum, Saetia se separó, debido en parte a su evidente incapacidad por mantenerse estables, así como a la muerte del bajista Alex Madara en diciembre de 1998. Aunque Madara no tocó en Saetia, su fallecimiento arrojó a los chicos de lleno a la edad adulta y definió para siempre la historia de Saetia. Como por arte de magia, la banda acabó justo cuando el screamo estaba comenzando en serio, dejando a sus pares la estafeta para continuar con el género. Mientras que bandas como Orchid y pg. 99 se formaron el mismo año que Saetia, sus álbumes debut no llegarían sino hasta después de Saetia. Y a pesar de que todos comparten influencias similares, esas bandas aceptaron la sugerencia de Saetia sobre el hardcore como género destructivo y reflexivo a la vez, pero se convirtió en algo que rayaba en el grindcore.

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Pero a diferencia de muchas otras bandas que a menudo pierden de vista su legado cuando se separan, Saetia prácticamente curó al suyo. Drudy formaba Level Plane Records en 1997, como medio para lanzar el debut de Saetia en LP, pero conforme pasaron los años, no sólo sería el hogar de la discografía de Saetia, sino que también se convertiría en un creador de sonidos screamo. Con lanzamientos de City Of Caterpillar, Neil Perry, Joshua Fit For Battle y Jeromes Dream —todos parte del catálogo Level Plane—, Drudy aseguraría el lugar de Saetia en la nueva escena screamo evitando que la banda cayera en la oscuridad. Pero incluso entonces, nadie podía predecir cómo cambiaría el screamo en cuestión de algunos años.

La influencia de Saetia fue notable en New Jersey’s Thursday, cuyo álbum debut Waiting destacó el lado melódico del screamo, con el vocalista Geoff Rickly siendo abiertamente efusivo sobre el efecto que las letras de Werner tenían sobre él. Dos años más tarde, con Full Collapse editado y lleno de hooks, Thursday ayudaría a convertir el screamo en una palabra de moda, incluso si la siguiente ola de bandas se parecía poco a Saetia. Bandas como The Used, así como innumerables otros clones de Warped Tour, vendían una versión limpia y comercializada de la música con gran éxito, e hicieron que muchos de los primeros practicantes del género se alejaran de esta etiqueta. Es lo que hizo que ciertos sitios de internet comenzaran a referirse a Saetia y a los de su clase como "skramz", una palabra inventada que usaban para nombrar bandas como una forma para distinguirlas de las versiones diluidas del mercado masivo que se habían puesto de moda.

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Aunque Saetia ya no estaba, los miembros de la banda se dividirían en dos nuevas bandas: Off Minor y Hot Cross. Cada una ofrecía un sonido que sonaba como uno de los caminos que Saetia podría haber tomado si hubieran permanecido juntos. Off Minor presentó a Behar y a dos ex bajistas de Saetia, Matt Smith y Steve Roche, ahondando en sus fascinaciones más jazzísticas, creando un sonido como The Dillinger Escape Plan si fuesen menos maníacos. Hot Cross trazó una trayectoria similar, con Werner y Drudy —quien había sido despedido de su otra banda, Interpol— ofreciendo canciones que eran igualmente intrincadas como Off Minor, pero con coros más grandes y de estilo pop.

Una vez que la moda del screamo murió a principios de la década de 2000, una nueva ola de bandas estaba allí para reclamar el género y todos eran discípulos de Saetia. El enfoque vocal de Werner se podía ver en Jeremy Bolm de Touché Amoré, ya que la banda tomó el modelo corto y rápido del screamo y lo suplantó con un poco de hardcore melódico. Es lógico que Bolm republicara la discografía de Saetia en 2016 con su sello Secret Voice, lo que ayudó a marcar el límite de regreso a la banda que lo dejó tan marcado. No estaba solo, ya que la marca de Saetia podía verse en una banda como La Dispute, quienes llevaron la fascinación de Werner con la poesía hasta su final lógico: el vocalista Jordan Dreyer utilizó la banda como una forma de crear narraciones ambiguas dentro de sus obras. Y en términos de bandas que estudiaron el trabajo con la guitarra de Behar, grupos como Loma Prieta intentarían construir sobre ello, encontrando formas de replantear el screamo como un medio de crear los riffs más discordantes posibles.

En años posteriores a la desaparición de Saetia, muchos de sus pares se han reunido para giras cortas o nuevos discos, y aunque todavía hay demanda, Saetia ha dejado muy claro que no harán lo mismo. El lanzamiento de su discografía en 2016 podría haber provocado un show de reunión o dos pero, en cambio, lo usaron para consolidar a la banda como algo del pasado. Werner me lo contó cuando (junto con el editor de Noisey Dan Ozzi) lo entrevisté para saber su opinión sobre las reuniones para el podcast No Plus One. "Poner esas piezas en movimiento, simplemente no se sentía bien", dijo Werner, explicando sus preocupaciones sobre un grupo de viejos blancos que ocuparían un espacio en una escena que se ha convertido en un escenario para las voces marginadas. Y no sólo eso, la situación lo obligó a preguntarse algo que todas las bandas que han considerado reunirse deberían hacerse: "¿Estas palabras significan algo para mí, o sólo estoy llendo con la corriente?"

En las notas publicadas junto con la discografía de la banda, Werner instó al lector a evitar ser melancólico, reconociendo que, en su momento, Saetia no tenía nada especial, y que fueron los fans quienes los convirtieron en algo más grande. Si bien la mitología que los construyó puede no haber representado con precisión lo que era Saetia, dejaron atrás un registro que todavía es referencia para las bandas en la era moderna. En 2018, la influencia de Saetia permanece visible y audible, y hay todo un subgénero que lo demuestra.

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