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Sanfermines

¿Qué ha sido de la Manada un año después?

Hace justo un año conocimos el caso de la Manada, los cinco hombres que supuestamente violaron a una chica en Sanfermines.

por Alexandra Lores
05 Julio 2017, 8:10am

Fotos de "la Manada" vía El Español. Montaje de Alejandra Núñez

La madrugada del 7 de julio de 2016, una joven madrileña de 18 años (ahora tiene 19) fue violada presuntamente por cinco hombres sevillanos que viajaron a Pamplona para disfrutar de los Sanfermines. Lo que supimos después de conocerse los hechos es que para ellos, lo de la fiesta taurina era lo de menos, y lo que realmente querían era emborracharse y follarse a una buena gorda en grupo para después presumir ante su grupo de amigos.

Entre los implicados se encontraba Antonio Manuel Guerrero Escudero, que en alguna ocasión se valió de su placa de Guardia Civil para requisar cocaína para su uso y disfrute. Según cuenta El Español, en su teléfono móvil se encontraron seis vídeos de los sucedido en Pamplona. Un séptimo vídeo fue encontrado en el móvil de Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, alias Arfon, de profesión militar. Grabaron los vídeos para recordar cómo lo habían pasado. Ambos estuvieron acompañados en todo momento por José Ángel Prenda, conocido como el Prenda, Ángel Boza y Jesús Escudero.

"Los mensajes que posteriormente enviaron a sus amigos incluían frases como 'follándonos a una entre cinco'"

Los jóvenes encontraron a su presa en la plaza del Castillo desde donde la siguieron hasta su coche. Por el camino, aprovecharon que un portal estaba abierto para forzarla a entrar. Allí le taparon la boca, la violaron y, cuando terminaron, le arrebataron su móvil y se marcharon. Los mensajes que posteriormente enviaron a sus amigos incluían frases como "follándonos a una entre cinco" o "puta pasada de viaje". Después de los hechos, la joven permaneció en estado de shock durante media hora sin poder moverse.

Un problema endémico

Ocho años antes, Nagore Lafagge fue asesinada durante las mismas fiestas. En esta ocasión fue el médico psiquiatra José Diego Yllanes Vizcay, de 27 años, el que estranguló en su casa a la joven de 20 años después de que ella intentase zafarse, sin éxito, de sus garras. A pesar de la gravedad de los hechos, su asesino fue condenado a 12 años y 6 meses de prisión por un delito de homicidio. "Si lo de mi hija no fue un asesinato, ¿qué es un asesinato en este país? ¿Por qué no se consideró un caso de violencia de género si la mataron por decir 'no'?", se preguntaba su madre Asun Casasola en el diario ABC dos años después.

Julia Álvarez, socia abogada de la cooperativa jurídica Artigo 14, señala la diferencia entre homicidio y asesinato. "Los dos tienen un elemento común: causar la muerte de una persona", explica Julia a Broadly. "Si no tuviésemos más información que esta, hablaríamos de delito de homicidio. Porque para poder calificar una conducta como asesinato, además de matar a otra persona, deben concurrir una serie de circunstancias en la comisión de los hechos: actuar con alevosía, con ensañamiento, por precio o para facilitar la comisión de otro delito. Por eso las penas son tan distintas: la de homicidio es de 10 a 15 años de prisión, pero la de asesinato oscila entre 15 y 25 años".

A pesar de que las pruebas demuestran que este se ensañó con Lafagge, a Vizcay le acaban de conceder el tercer grado, lo que significa que se encuentra en régimen de semilibertad y solo tiene que volver a la cárcel para dormir, según informa Navarra.com . Durante el juicio, la madre de la joven asesinada tuvo que aguantar que le preguntasen si su hija era "muy ligona", una cuestión que la letrada considera impertinente, desde un punto de vista jurídico. "El juez no debería permitir ni que se realizase ni que se contestase a algo así ya que no guarda relación con el objeto del juicio", dice Julia Álvarez.

Manifestación en contra de la violencia machista en San Fermín 2016. Fotografía de Susana Vera vía Reuters

Reacción en masa

En 2015, para combatir la violencia machista, el Ayuntamiento de Pamplona habilitó un puesto de información adonde acudieron 5.000 personas durante el primer año. También se creó el Grupo Sanfermines en Igualdad que, con el apoyo del Ayuntamiento, ha llevado a cabo campañas informativas y empoderadoras para combatir esta lacra.

En 2016, durante los Sanfermines, se denunciaron cuatro violaciones, un intento de violación y siete casos de acoso sexual, entre ellos, el de una policía que estaba de servicio. El alcalde de la ciudad, Joseba Asirón, después de conocerse la violación perpetrada por los miembros de la Manada aseguró que la verdadera diferencia con respecto a otros años no es que estas cosas estén ocurriendo ahora sino que es ahora cuando empiezan a denunciarse.

Este año bajo el lema "Pamplona libre de agresiones sexistas/Eraso sexistarik gabe, Iruña aske" el ayuntamiento ha lanzado un vídeo junto a una campaña de prevención, información y sensibilización, y además distribuirán guías informativas, carteles, pins, banderolas o servilletas de papel con el símbolo de la mano roja, icono de la ciudad contra contra las agresiones sexistas.

La Manada durante Sanfermines 2016. Fotografía vía El Español.

El futuro de la Manada

En la actualidad, los cinco hombres acusados de violar a una joven de 18 años el 7 de julio de 2016 se encuentran en prisión provisional a la espera de juicio. El Ministerio Fiscal reclama un total de 22 años y 10 meses de cárcel para cada uno de ellos y una indemnización de 100.000 euros para la joven, así como un pago de 1.531,37 euros al Servicio Navarro de Salud. Según fuentes consultadas por El Español, se les acusa de tres delitos: 18 años de cárcel por agresión sexual, dos por un delito contra la intimidad de la joven agredida, y dos años y diez meses por robo.

Con todo, el pasado junio, los abogados defensores solicitaron su puesta en libertad bajo el establecimiento de una fianza. Se quejan de que el proceso "ha destrozado sus vidas" e insisten en que las relaciones sexuales que mantuvieron en grupo fueron consentidas. Además, se reiteran en el hecho de que algún tribunal debería juzgarlos antes de cumplir con una pena provisional.

"Se quejan de que el proceso 'ha destrozado sus vidas' e insisten en que las relaciones sexuales que mantuvieron en grupo fueron consentidas"

La culpa de su situación —aseguran— la tienen los medios de comunicación, el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno foral: los primeros por causar una alarma social que les impedirá ganar el juicio popular y los segundos por valerse de esta noticia para conseguir votos. "Organizar una manifestación espontánea al día siguiente y con un cóctel perfecto, chica de 18 años y 5 sevillanos, entre ellos un militar y un guardia civil, no se podía desaprovechar en una estrategia propagandística", recoge el diario Noticias de Navarra.

A pesar de la situación de supuesta ilegalidad que viven, "la prisión provisional es una medida cautelar que tiene la finalidad de asegurar la presencia del encausado en el proceso así como de evitar el peligro de destrucción de pruebas, el riesgo de actuación contra bienes jurídicos de la víctima o la reiteración delictiva", apunta Álvarez. Además, la abogada asegura que al tratarse de "una medida grave y excepcional que priva del derecho fundamental a la libertad personal, tiene que ser proporcional y ser adoptada por un juez que después de escuchar a los detenidos, a sus abogados y al Ministerio Fiscal, pondere la existencia de indicios racionales de la comisión del delito".

Un comportamiento reiterado

A pesar del victimismo del grupo, los jóvenes han sido además acusados de perpetrar otra violación meses antes, en Córdoba, donde habrían drogado y abusado a una joven de 21 años. Al acabar, la golpearon y la echaron del vehículo. Se referían a ella como "la bella durmiente". Que a nadie en los ya famosos grupos de WhatsApp —los acusados pertenecían a grupos llamados "Manada", "Peligro" o "Disfrutones SFC"— le pareciesen preocupantes esta clase de comportamientos podría resultar sorprendente si siguiésemos pensando que la cultura de la violación no es algo que se encuentre totalmente normalizado. En España, una mujer es violada cada ocho horas, según el Ministerio del Interior, lo que nos sugiere una verdad incómoda difícil de encajar (sobre todo para nosotras).

Por eso no es extraño que después de conocer los supuestos delitos cometidos por sus amigos, algunos integrantes de los grupos de WhatsApp negasen, entre risas, que algo así pudiese haber ocurrido. Con frases como "yo pongo la mano en el fuego, la verdad. Yo no veo a esta gente violando a una tía. No hace falta violar hoy en día. Es que que hagas eso es para matarlo, de verdad", le restan importancia a los hechos. "Ha sido el típico guarreo. Ha venido uno, ha venido otro y cuando se ha dado cuenta se ha visto con cinco pollas por todos lados". Eso sí, la culpa la tiene siempre aquella que ha sido acosada, maltratada y violada. "Ahora habrá que ver lo que la tía ha contado y cómo lo ha contado. Porque guarrearla no te digo que no, pero violarla no creo. Estos no van a violar a nadie".

En el grupo de WhatsApp llamado "Manada" se jactaron de los actos que los ha llevado hasta donde se encuentran en la actualidad.

— Buenos días.
— Follándonos a una entre los 5.
— Jajaja.
— Todo lo que cuente es poco.
— Puta pasada de viaje.
— Hay vídeo.
— Cabrones, os envidio. Esos son los viajes guapos.

"A pesar de que la discrecionalidad de los jueces queda siempre limitada a la aplicación de este texto legal, es cierto que un mismo caso puede ser resuelto de maneras diversas dependiendo del juez de turno que nos toque porque existen espacios donde la ley deja un margen de libertad en su aplicación e interpretación para elegir entre varias alternativas", zanja Álvarez.

El juicio todavía no tiene fecha fijada, pero podría celebrarse en octubre. Sea cual sea su pena, lo importante es que, una vez se cumpla su estancia en prisión, entiendan que las mujeres son personas cuya libertad individual jamás debería ser arrebatada, y mucho menos con el uso de la fuerza y la violencia.