Juan Ingaramo
Foto cortesía del artista

En el pop podés hacer lo que se te cante el orto y eso es libertad: Juan Ingaramo

En 'Best Seller', el cordobés construyó un gran disco de pop al que no le caben etiquetas. Charlamos con él al respecto.

Juan Ingaramo lleva rato dando de qué hablar en la Argentina, gracias a sus canciones pop tan pegajosas como profundas. Pero Juan no es solo una cara bonita que canta versos contagiosos, sino un tipo que no se encasilla en ningún género, que tiene mucho que decir y que encuentra en el pop el vehículo perfecto para expresarse y transgredir.

Nacido hace 31 años en Córdoba en el seno de una familia de músicos, cuando terminó el colegio decidió estudiar composición musical en la Universidad Nacional de Córdoba pese a las advertencias de su padre y su abuelo sobre las dificultades de la vida de músico. Años después, en el 2008, se mudó a Buenos Aires y comenzó a construir su camino como solista, un trayecto que diez años después lo encuentra ubicado como una de las grandes revelaciones de la música argentina de la actualidad con su pop irreverente como bandera.

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Después del éxito de sus dos primeros discos Pop Nacional (2013) y Músico (2016), recientemente Ingaramo publicó su excelente tercer disco Best Seller, en el que a través de la experimentación con ritmos tan diversos como el reggaetón, el trap, el hip hop, los ritmos caribeños o el R & B, construye un buen disco de pop tan sensible y seductor como actual y transgresor.

Cuando Juan canta “Que suene el ritmo inmoral, la lengua universal, suena en la calle, el baile, la vida real” en el estribillo de "Lengua universal", el track que abre Best Seller, hace toda una declaración de principios que ya asoma desde el título del disco, y que tiene que ver con su forma de entender la música y el arte, una visión en la que el pop más que un género musical cerrado, es una militancia.

Aprovechando el lanzamiento de Best Seller, conversamos con Juan y le pegamos una llamada a Buenos Aires para conocer más sobre su trayectoria, sus ideas y su espectacular nuevo disco. Con su inconfundible tonada cordobesa, su simpatía natural y su amabilidad inocultable, esto fue lo que nos dijo.

NOISEY: ¿Cómo fueron tus inicios en la música?
Juan Ingaramo: Fue super natural para mí el querer dedicarme a la música pero sin presión alguna. Yo jugué al futbol hasta los 15 años en las inferiores de la Asociación de Futbol Argentino y paralelamente la música empezaba a significar cada vez más para mí. Yo ya tocaba la guitarra, la batería y empezaba a tener bandas, pero nunca vinieron ni mi viejo ni mi abuelo a decirme, “Vos tenés que hacer música”, al contrario, me advertían de lo difícil de la profesión.

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En la adolescencia ya empezó a convertirse en un discurso de identidad y transformación, y fue así como apenas terminé el secundario, derechito no más sin pensarlo, fui a estudiar en la Licenciatura en Composición Musical en la Universidad Nacional de Córdoba, ahí estuve dos años. Paralelamente estudiaba en una escuela de jazz la carrera de arreglos, pero empezó a picarme el bichito del autoexilio y fue así que me fui a Buenos Aires con quienes eran mis compañeros del grupo que tenía en aquel momento en el 2008 que se llamaba Globo. No conocíamos absolutamente a nadie, yo tocaba la batería, estudiaba mucho todos los días y era mi obsesión hasta que en un momento el compositor de esa banda se devolvió a vivir a Córdoba y yo tenía unas canciones, las propuse y ahí fue mi comienzo como compositor.

¿Y qué diferencias viste entre Córdoba y Buenos Aires en ese momento?
Córdoba era mi lugar de origen, yo no me fui porque a Córdoba le faltara sino para conocer cosas nuevas y buscar otros estímulos. Buenos Aires era la capital, una bestialidad para mí a nivel escala, oferta cultural, medios y educación también porque los profesores con los que yo quería estudiar estaban acá. Era un flash, sigue siéndolo para mí cuando agarro la autopista o una de esas avenidas grandes y te das cuenta de la magnitud de esta ciudad al margen de la particularidad que tiene de ser una ciudad americana con pretensiones europeas y esencia tercermundista. Buenos Aires tiene una energía única y muy inspiradora también.

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En ese momento en que nos vinimos a Buenos Aires fue muy importante abrirnos un Facebook porque estaba Myspace en ese momento y convocabas a tus shows de boca en boca o por Fotolog, y la revolución de las redes vino un poco después y quizás si eso hubiese sucedido antes cundo estaba en Córdoba… ahora hay bandas de Córdoba que tienen proyección nacional sin necesidad de venir a vivir a Buenos Aires, o músicos de Mendoza, pero en mí época no era suficiente.

Juan Ingaramo

¿Qué música te marcó durante tu formación?
La discoteca de mi casa es lo que me marcó el ADN. Había muchos pianistas de jazz como Keith Jarred, Herbie Hancock o Chick Corea, también cosas más clásicas como Duke Ellington. Después me atravesó mucho el jazz fusión y las adaptaciones argentinas de todo eso. Paralelamente la música brasileña era de las que más me gustaba, en mi casa había mucho Jobim, Milton Nascimento, Chico Buarque y João Gilberto. También me marcó el tango por herencia de mi abuelo y mi viejo, orquestas finas de la primera mitad del siglo pasado como la de Aníbal Troilo. Después del rock nacional, artistas como Fito Páez, Charly García, Spinetta y Litto Nebbia. Luego en el secundario me puse muy rockero a oír Nirvana, Red Hot Chilli Pepperes y esas cosas, y después vino el hardcore… entre todo eso empecé a armar una mezcla que agradezco hoy en día que se haya armado.

Es interesante que tengas esa base musical tan amplia y que cuando empezaste a desarrollar tu carrera, en tu primer EP que produjo Gonzalo Aloras y era sólo de piano y voz ya era muy marcada tu inclinación hacia el pop.
Ese EP fue muy embrionario de todo, la verdad no tenía noción ni conciencia de lo que estaba haciendo a tal punto que le puse mi nombre como si fuera firmar una nota y después no me podía despegar. Sí recuerdo de ese momento y de antes, porque en mi banda había mucha lucha entre los más rockeros y yo que soy más del pop, que el pop siempre me pareció un género en el cual había más posibilidades de transgresión y ruptura y a mí del arte siempre me atrapó esa variable, ¿Cuan transformadora puede ser? Aunque sea en una escala mínima, y creo que el rock ya está demasiado hecho, no me sorprende nada del discurso, en cambio en el pop hay menos mandatos, más libertad y podés hacer lo que se te cante el orto y eso es libertad y la música para mí es libertad.

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Como que la palabra pop está subestimada.
Pero está cambiando, lo que va a estar subestimado ahora va a ser el rock.

¿Y cómo fue la experiencia de grabar ese primer EP?
Fue bastante inconsciente, lo preparé con Gonzalo un par de días y lo grabé en una jornada. No le di demasiada identidad, quizá me vino bien porque la ingenuidad en esos casos ayuda, quizá después no lo sacaba si veía que tenía un nivel de neurosis que empieza a aparecer después.

Después sacaste tu primer LP Pop Nacional y se empieza a ver más tu identidad.
Hoy en día lo hubiera hecho diferente pero es válido, hay canciones que me gustan y para haber sido un primer LP lo acepto. Creo que como primer disco yo no tomaba conciencia que luego esas canciones iban a ser escuchadas, medio que lo estaba haciendo para mí y después me di cuenta cuando salió que había gente que lo escuchaba, había muchos a los que les gustaba y muchos a los que no, entonces fue entender esa primera etapa de aceptación y del rechazo.

Luego hiciste el EP Tunga Tunga que son covers de música popular cordobesa, fue cómo una exploración de tus raíces de cierta manera.
Hay una frase de Hermeto Pascal que a mí me atraviesa mucho que es “La música es hija de sus tiempo y de su tierra”, en ese sentido considero fundamental que haya sincro entre lo que sucede entre la época que la música se genera y la relación con la tierra en el sentido de identidad que se maneja. No es lo mismo un japonés haciendo tango que un santiagueño haciendo una chacarera, creo que el factor regional tiene mucho que ver con el arte, cuan conectado estás vos con el origen de eso y el cuarteto es una música que a mí me marcó mucho desde siempre y que también me interesó para investigar a nivel musical y creo que Tunga Tunga es como un experimento, como cambiarle la vestimenta a cuatro canciones de cuarteto y llevarlas más al pop y ver que pasaba.

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Fue una movida valiente y cómo de hacerle homenaje a esos géneros populares que son subestimados muchas veces.
Sí, y es algo que pasa todavía hoy. El reguetón también está desprestigiado y es ahí donde yo encuentro los desafíos, porque hacer cosas que ya están legitimadas me aburre, me parece que el arte que a mí más me moviliza es el que puede transformas visiones o conceptos.

Luego hiciste Músico en donde tuviste la oportunidad de trabajar con Adrián Dárgelos y en el estudio de Babasónicos, ese disco definió mucho tu personalidad musical.
Sí, fue un laburo que hoy en día veo con el tiempo y se dio tan manera tan orgánica que fue muy lindo, sobre todo por el vínculo con Adrián, y con los productores Migue Castro y Rafa Arcaute, se armaron alianzas que terminaron siendo fundamentales para mí.

Debió ser impresionante para ti ser un artista emergente y estar trabajando con esa gente tan destacada.
Sí, en el momento uno no se da cuenta, te das cuenta después cuando el tiempo pasa pero hoy en día te puedo decir que fue importante. En el momento yo flasheaba con que estaba conociendo a Adrián y con que estaba escribiendo canciones con él, le mandaba a mis amigos los audios, pero después la verdadera magnitud la veo hoy en día, cómo él me ayudó a llegar a donde estoy ahora… parte del camino son los grandes pasos que se dieron en concordancia con otra gente importante.

Juan Ingaramo

Acabas de sacar Best Seller, pareciera que este disco es una declaración de principios desde el título… como ratificar tu militancia por el pop. Además, veo que hay un vuelco hacia un sonido más latino y urbano en donde hay muchos coqueteos con el trap y el reguetón y eso me parece muy interesante porque pareciera que hoy en día el pop es eso…
Sí, sin dudas. Es como lo que te decía hace un rato de la tierra y el tiempo, está música es mía. Yo estaba en Brooklyn en una fiesta de música latina, habíamos tocado en el Latin Alternative Music Conference, veníamos de tocar en el Sonar en España y de repente cómo que todo era latino y fue como una revelación literalmente, fue como que dijimos “Mirá, esto es latino también, ¡Somos latinos!”, yo nunca me había dado cuenta como tal. Luego fue que descubrí que ese universo musical me resulta orgánico, que me interesaba y que creía que podía aportarle mi forma y ahí fue que me mandé a laburar en esta zona.

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¿Qué referencias tuviste?
Me pasó que Sonar me volvió loco, ahí vi artistas interesantes y picantes, pero al margen de artistas y discos lo que más me pegó fue reconocer la escena y eso es la clave porque te ves y te sentís parte y ahí ya tenés lugar para hacer lo que vos quieras. Después fuimos a Colombia y Perú y se terminó de armar ese mapita que hoy es la referencia mía para desarrollar la carrera. Fue todo un viaje de absorción de identidad y de tierra.

¿Cuánto tiempo estuviste trabajando en el disco?
Empezamos en diciembre o enero, fuimos suavecito, tiramos singles en el medio y salió ahora. Fueron unos 10 meses en total.

¿Cómo fue trabajar con la producción de Nico Cotton?
Para mí es un gran productor, tiene 29 años y un futuro tremendo. Tiene un talento y una visión que me parece una perla. Él viene de todos lados, es un trabajador joven de la música, viene del pop y de tocar la batería en bandas de rock, producir artistas de pop melódicos, otras cosas más rockeras y cómo que recién ahora pudo condensar un estilo y un concepto marcado y recién empieza. Yo creo que lo vamos a escuchar bastante seguido.

Son muy acertadas las colaboraciones en este disco. En “Fobia” participan Dakillah y CA7RIEL, en “Ladran” Louta y Neo Pistea, y en “Fuego y Pasión” Elsa y Elmar, es interesante como todos se suman muy bien a tu música, ¿cómo llegaste a ellos?
En primer lugar me gustaba mucho lo que ellos proponían como artistas, me parecía super interesante poder plantear un universo dentro de otro universo que es la canción, como que la canción es esta, la hice yo, canto así, pum pum pero mirá… te pongo uno que me gusta y pasa otra cosa, es algo que también me gustaba mucho de otros artistas, de discos de Chance de Rapper, Frank Ocean o otro montón de artistas donde se daban las colaboraciones más allá de lo común. Fue un intento y por lo menos a la gente le gusta, no sé si se cumplió o no pero está ahí.

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Es muy buena la colaboración de Elsa y Elmar en el Cover que haces de “Fuego y Pasión” de Rodrigo, ¿cómo llegaste a ella?
Me gustó mucho el último tema que hizo que se llama “Culpa Tengo” que es como un reguetoncito bien fino y ahí entendí que podíamos sincronizar, luego me la crucé en el Vive Latino en México, nos conocimos, le ofrecí cantar y se copó. Le quedó re bien a la canción porque además le da dimensión regional su tonada colombiana y su forma de cantar.

En “Hace Calor” cantas que “Dicen que ya no soy el mismo / que esto es puro oportunismo / ¿Quieren que cante giladas?”, pareciera que estás hablándole a los que critican tu trabajo. ¿Crees que hay un prejuicio hacia lo que estás haciendo ahora?
No, y si lo hay no me importa. Yo creo que son diálogos que se tienen con uno mismo cuando te vas emancipando de esos propios prejuicios y boicots a los que uno se somete. Creo que son cuestiones internas que salen con la pluma, esos debates que uno tiene cuando va a generar algo.

¿Qué opinión te merece el calificativo que te han puesto los medios argentinos al catalogarte como una revelación indie?
A mí la palabra indie no siento que me identifique mucho, no es lo que quiero porque el indie es medio de nicho lo que significa que no es para todos y la música que yo hago no tiene un destinatario particular: la puede escuchar un niño de 8 años, una mujer de 50, jóvenes, profesionales, pibes de calle… puede pasar por todos lados o es lo que yo quiero, y el indie no me parece muy democrático, me parece medio una etiqueta de periodismo especializado.

¿Qué opinión te merece el crecimiento de la escena argentina urbana actual? Han salido muchos artistas de tras muy buenos y es como que ha habido una latinización de la escena, ¿por qué crees que ha pasado esto?
No tengo tesis de porque haya pasado, creo que Dante Spinetta ha sido uno de los visionarios y que sé yo… nosotros estamos ubicados en un lugar especial del mapa, siempre han llegado más tarde los inputs estéticos, entonces ahora llegó el trap y cómo somos una cultura rica y muy especial como sociedad lo hemos hecho propio y salen personajes como Duki, Paulo Londra, Dahkillah o todos estos jovencitos que son muy buenos. Creo que este es el comienzo y ahora viene todo el proceso de interpretación nuestra de toda esta cuestión y personalmente le tengo mucha fe.

¿Y qué piensas de toda la movida de lo que llaman la “Música Federal” en donde artistas de todo el país se han impuesto sin necesidad de estar en Buenos Aires?
Lo festejo sin dudas, festejo todo rasgo de federalización posible. Lamentablemente estamos en una crisis bastante dura económica, política y social así que la cultura tiende a ser uno de los primeros terrenos que sienten la falta de alimentación, además el gobierno de Macri usen gobierno de derecha neoliberal al que lo último que le interesa es la identidad y la cultura, ahora estamos pagando una deuda de plata que se fue en fugas y de nuevo estamos lidiando con el Fondo Monetario Internacional, así que lo que yo creo y a lo que voy, es que espero que esta crisis termine siendo orgánica para el arte y genere situaciones de no confort que haga que la historia pase por la obra.

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