Tres psicólogos explican por qué la gente maltrata a los animales

“Habla mucho de su percepción del control, de sentirse superior, porque lo que debe sentir en realidad es una inferioridad abrumadora”

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ene. 14 2019, 4:00am

Captura de pantalla.

Este artículo se publicó originalmente en VICE México.

La violencia extrema infligida por seres humanos es irracional. Lo que pasó con el vídeo que se viralizó hace unos días en redes sociales, en el que se ve cómo un hombre acuchilla y mata a un perro en Piedras Negras, Coahuila, México es prueba clara de ello. En España, recientemente, una mujer fue detenida por dejar que su nieto de 10 años le diese una paliza a un perro, y en los Estados Unidos el vídeo de la mujer arrastrando un perro con un patinete hasta hacerlo sangrar llenó las redes sociales.

En el caso mexicano, los que han visto la escena se han indignado por la frialdad y determinación con la que el sujeto —inicialmente identificado como un trabajador de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que luego salió a hacer unas declaraciones afirmando que no se trata de él— le clava una navaja a un perro que se le acerca confiadamente.

Sea cual sea su identidad, su conducta nos resultaba incomprensible. Hablamos con especialistas para que nos ayudaran a comprender qué debe haber en la conformación psíquica de alguien para ser capaz de cometer algo así.


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Eva Rivera, psicóloga clínica especializada en atención a adultos y grupos, parte del hecho de que lo que somos de adultos es un reflejo de lo vivido en la infancia. Trabajó durante un tiempo con pacientes del Reclusorio Norte y asegura que con estas personas violentas pasa algo similar que con las que atentan con animales: suelen presentar con mucha frecuencia problemas para relacionarse, ya que crecen con vínculos inseguros que surgen de relaciones deficientes con sus padres o con quienes cuidan de ellos.

“Considero que crecen con una semilla interna distorsionada que va haciéndose más grande con el paso del tiempo. Como provienen de ambientes violentos, hacen de ella un mecanismo de supervivencia y normalizan abusos de todo tipo”, asegura Rivera.

Según ella, van por la vida con una autoestima frágil y cuando sus mayores no les marcan límites, la situación puede empeorar.

A este respecto, Aurelio Ramírez Gutiérrez, licenciado en Psicología Clínica con Enfoque Cognitivo Conductual, afirma que la predisposición a convertirse en maltratador de animales puede tener también una explicación si de niños abusaron de ellos. Cuando llegan a la pubertad, agreden a todo lo que les genere un ambiente de inseguridad sobre el que no tienen control.

“También ocurre con niños abandonados. Pueden actuar por soledad o por aburrimiento. Al no contar con la supervisión continua de un adulto, se aburren y se ensañan con el animal que tengan más a mano”, dice el experto.

Y hace un apunte adicional importante: ver la violencia contra animales como algo normal también es cultural y, en algunos casos, hasta se considera un deporte. ¿Por qué, se pregunta, nos resulta admisible la existencia de la tauromaquia o de las peleas de gallos o de perros?

Ginzy Calderón, especialista en constelaciones familiares, añade que en estos casos puede diagnosticarse el tipo de problema que se tiene delante solo con observar las pruebas de violencia.

Cuando actúan contra la vida del animal, asegura, vemos que se trata de un trastorno de conducta que la mayoría de las veces viene acompañado de una personalidad antisocial a la que puede preceder una infancia con mucha violencia intrafamiliar.

“Hay gente que sí disfruta con el dolor. Y eso ya está relacionado con la psicopatía. No solo no muestran empatía hacia a la vida, sino que no están en la vida. Estas personas están tan enfadadas con todo que muchas de sus acciones van enfocadas a la muerte”.

“Lo que este hombre hizo contra el perrito habla mucho de su percepción del control, de sentirse superior, porque lo que debe sentir en realidad es una inferioridad impresionante que descargó contra un ser que no podía defenderse”, puntualiza.

Lo último que se sabe del caso es que las autoridades de Piedras Negras, Coahuila, emitieron un comunicado en el que aseguran que se intentará hacer justicia por lo ocurrido. El alcalde, Claudio Bres Garza, ya presentó ante la Fiscalía una denuncia formal para que se actúe contra el responsable.

En el artículo del código penal de México en el que se sientan las bases sobre delitos contra la vida, integridad y dignidad de los animales, se especifica que el hombre que mató al perrito se puede enfrentar a una pena de entre seis meses y cuatro años de cárcel. El mismo texto señala que, en caso de que lo ocurrido pusiera en peligro la vida del animal, la pena se aumentará en la mitad del tiempo total de condena señalado; es decir, el máximo sería de seis años.

Continúa la búsqueda del responsable. Y den con él o no, Eva Rivera pone sobre la mesa el debate de un punto relevante: “por el tipo de personalidad que muestran estas personas, si no se les pone una sanción adecuada, seguirán haciendo lo mismo, seguro. Y cada vez será peor.”

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