Humildad y herencia ancestral: Una entrevista con Membda
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Humildad y herencia ancestral: Una entrevista con Membda

Charlamos con el colectivo otomí del Valle del Mezquital.
29.8.17

Son muchos los adjetivos que pueden definir al Colectivo Membda, pero sólo voy a mencionar tres en la introducción de esta entrevista: talento, honestidad y humildad. Membda nos enseña que la música nos puede hermanar a pesar de las distancias lingüísticas, dialécticas, idiomáticas e ideológicas. Nos recuerda que la música traspasa barreras, comunidades, Estados y países, y que puede comunicarlo todo, puede hablarnos acerca del trabajo realizado en el campo, de los animales que lo habitan y del baile, el baile que alegra siempre los pies y los corazones de la gente, e incluso, el de las bestias más implacables.

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Membda es un colectivo de músicos hidalguenses de origen Hñähñu (otomí), provenientes del Valle del Mezquital. Estos cuatro jóvenes músicos buscan crear un espacio donde los indígenas sean atendidos y así, sus raíces culturales prevalezcan. Héctor Polvadera, Israel Ñonthe, Uriel Camargo y Argel Polvadera están orgullosos de sus raíces, y buscan mediante la fusión de sonidos, llegar a más públicos mediante la versatilidad de sus composiciones.

Membda es la raíz original de la música —fuera de toda etiqueta—, la danza descalza y el corazón abierto, es una eufonía desinteresada que busca la preservación de la cepa y la bondad en el ser humano.

El pasado nueve de agosto Membda lanzó al mercado su nuevo álbum Hin To'o Ngu Nuga, material que muestra las múltiples sonoridades, formas y colores de cada aspecto fantástico del pueblo indígena del Valle del Mezquital. El álbum cuenta con doce tracks en lengua Hñähñu, y cuyas líricas hablan del esfuerzo diario por salir adelante, su riqueza gastronómica y cultural, reflexiones sobre el mundo contemporáneo, y su cosmovisión.

Hablé explícitamente con ellos al respecto de este maravilloso y humano disco.

¿Qué recuerdan de su infancia en el Valle del Mezquital, en Hidalgo?
Héctor.- Recuerdo muchas platicas con mis abuelos. Jamás crecí con mis padres biológicos. Me contaban historias en lengua materna, fue así como aprendí a hablar hñähñu, por la necesidad de entenderles. Recuerdo haber crecido viendo mucha gente trabajando en el campo, cortando lechuguilla o cualquier cosa para poder salir adelante. Mi abuelo siempre me llevaba a raspar los magueyes para el pulque, y siempre me daba un poco de aguamiel.

Israel: Aunque la infancia fue bastante difícil, no cambiaría por nada mi Valle
del Mezquital, recuerdo que todo era diferente, vivíamos muy alejados de la modernidad, en la casa no teníamos luz así que yo crecí jugando a las escondidas, a las "guerritas" y cosas así; al mismo tiempo, ayudando en las labores de la casa o sembrando las milpas. Los lunes siempre hay tianguis, ahí se compra la comida para toda la semana, desde pequeño ayudaba a mi mamá, ella vende cal para cocer las tortillas. Y las vacaciones eran de visitar a los abuelos, beber aguamiel y jugar entre los magueyes.

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Háblenme de la lengua otomí o hñahñú.
Héctor: Para mi el hñähñu es la única herencia ancestral que tengo, una herramienta para comunicarme con los mas grandes "abuelos", es la sangre en las venas, el reflejo de nuestra cosmovisión, quizás muchas practicas ancestrales se hayan perdido, quizá nosotros ya no dancemos o veneremos a nuestros dioses, pero en la lengua se gesta nuestro pensamiento. Se debería preservar para que la gente sepa o conozca lo poco o mucho que nos han dejado nuestros antepasados.

Israel: El hñähñu lo aprendí ya de grande, en casa, aunque mis padres lo dominaban, nunca lo hablamos, sin embargo por los mayores, mis abuelos, los vecinos mis tíos, que sí lo hablaban en su vida cotidiana fue que comencé a entenderlo aunque no le daba la importancia necesaria. Fue hasta que conocí a Héctor que era el que ya venía trabajando música con la lengua hñähñu, que me di cuenta la importancia de nuestro idioma, que no tenía nada de malo hablarlo y mucho menos hacer música con ello. Nosotros tenemos algo muy preciado en nuestra lengua, nuestra forma de ver el mundo y me siento orgulloso de ello.

¿Cómo fue crecer en El Cardonal?
Héctor: Crecer en el Cardonal ha sido un poco difícil pero a la vez, de lo más
relajado: difícil en cuestiones de acceso a mucha tecnología, Internet y esas cosas que facilitan la vida hoy en día, y sobre todo para la producción musical. Y relajado por que el lugar es muy tranquilo, no hay mucho ruido, convives directamente con la gente, el pueblo es unido, nosotros no nos hemos vuelto individualistas como en las grandes urbes donde el neoliberalismo los ha llevado a ensimismarse. Acá la gente es cálida, es chida, nadie te niega la ayuda. Somos comunidad.

Israel: Antes era diferente, no existían las condiciones básicas de vivienda, no había mucho alumbrado publico, todo era muy obscuro; ni hablar de señal telefónica o Internet, conocimos el mundo hasta entrados en la adolescencia. Pero eso nos llevo a conocer el pueblo, la gente, la tierra, nuestra raíz, todo eso que hoy nos define. La mayoría de la gente emigraba a EU, puesto que aquí no había trabajo. Para poder asistir a la escuela caminábamos media hora, a veces teníamos que atravesar los campos de sembradíos, y pues era cruel cuando caía el rocío porque se nos mojaba el uniforme (risas).

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¿Qué tan complicado es para la cultura indígena prevalecer en un medio tan cosmopolita como lo es el musical?
Héctor: Es de lo más complicado, son muy pocos los medios que apoyan y difunden la música indígena, y muchos de quienes lo hacen, es sólo por el folklorismo que representa: "Los inditos haciendo música", "Pobrecitos". Pero además, a la gran mayoría ni siquiera les interesa. En México sólo suena lo que a ciertos grupos de poder les parece que es vendible. Lo nuestro es relegado, por que no hablan nuestras lenguas y por que no les interesa siquiera darse la oportunidad de escucharnos. El malinchismo no nos favorece, puesto que la música anglosajona, europea o incluso asiática sí es bien recibida. Desgraciadamente nos escuchan más en Norteamérica, en Sudamérica y hasta en Europa.

Israel: Muy complicado, ya que las personas no entienden que hay una evolución, no comprenden que la cultura ha cambiado con las nuevas generaciones, ya no es lo mismo que antes. La cultura para no morir debe evolucionar, eso es una ley, sin embargo, tanto para el exterior como para el interior esto es mal visto. Los mayores de la comunidad se cierran a su pasado, y lo que hacemos simplemente no les interesa. Y para el exterior es casi un pecado el intentar evolucionar, esperan que las culturas se queden cristalizadas como los libros de historia les han dicho, como muchos antropólogos les han hecho creer que debe ser.

¿Cómo se generó el 'Colectivo Membda' en 2014?
Héctor: El proyecto surgió con la inquietud de hacer un cover de la canción "Vienes y te vas" (Gui ëhe ne gui mä) el cual llevamos a una estación de radio local y para sorpresa nuestra fue bien recibido y pedido una y otra vez por los radioescuchas. Después decidimos trabajar en mixes originales, el primero fue "Rä nogo xäju" (La hormiga loca) que trabajamos entre un servidor y mi primo Argel, y así continuamos hasta que en 2014 decidimos formalizar el proyecto ya con todos los integrantes de planta: Israel, Uriel, Argel y un servidor.

Además de la gastronomía típica, las labores del campo y la naturaleza, ¿cuáles son los temas que toca Membda en sus canciones?
Héctor: Membda le canta al amor, somos bien románticos, como en: "Di ne gä tsuts'ä'i" (Te quiero besar) o "Mää ge hää" (Di que sí), también retratamos en nuestras letras a la fauna local como "Rä nogo xäju" (La hormiga loca) o "Rä tehña ts'ints'u" (El pájaro cenzontle). Le cantamos a la fiesta como en: "Xihmai" (El mundo) o "Tsa rä ntsü" (Come mi miedo).

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Israel: Pues lo más importante es darle jerarquía a lo que engalana al Valle del Mezquital, por otro lado, pues siempre nos ha gustado fusionar géneros e innovar. Hemos producido temas sobre la preservación del mundo, donde tocamos aspectos como la contaminación, el agua, el aire, la manera en que se porta la humanidad.

¿Por qué elegir la música como medio de expresión, donde los indígenas
sean escuchados y sus culturas prevalezcan?
Héctor: Elegimos la música por que nos parece un excelente móvil para la lengua, todo mundo escucha música, y nuestra intención siempre ha sido que nuestro canto llegue a los oídos de todo el mundo.

Israel: Principalmente por que nos gusta hacer música, la música es parte de nuestras vidas en todo momento, y nos gusta lo que hacemos. Y creemos que gracias a la música nuestra lengua se puede difundir de mejor y mayor manera, puesto que es un idioma universal.

¿Qué hacen Héctor, Israel, Uriel y Argel cuando no están haciendo música?
Héctor e Israel se dedican al campo o la construcción, pero además en conjunto se dedican a la renta de equipo de audio e iluminación, la animación al estilo "sonidero". Argel trabaja como evaluador de conformidad en un laboratorio eléctrico en la ciudad de México y Uriel es ingeniero en mecánica automotriz en la Volkswagen.

¿Cómo fue ser representantes de su estado en el 'Encuentro Nacional de
Tradición y Nuevas Rolas'?
Héctor: Fue una gran experiencia personal y un gran orgullo representar al estado y la lengua hñähñu. Fue nuestro primer escenario grande, al lado de bandas como Hamac Caziim (punk seri), la primer banda en todo el país en fusionar la lengua materna con un genero occidental. Un encuentro lleno de muchos aprendizajes musicalmente hablando.

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Israel: Pues para ser sinceros sentimos mucha emoción, viajar lejos de casa, pisar un escenario grande y ver y sentir a la gente entregándose a nuestra música. También mucha responsabilidad, fuimos la primer agrupación en representar a nuestro estado en un encuentro de este tipo. Como recuerdo que conservamos en nuestros corazones está el hecho de que en el disco que se editó de ese concierto, Betsy Pecanins nos reseña como una de las participaciones sobresalientes junto con Hamac Caziim e Inéditos Crew.

¿Y en el 'Día Internacional de Pueblos Indígenas'?
Héctor: Tajín fue nuestra primera experiencia unidos los cuatro, en ese evento se nos entregó el publico como nunca antes, la gente vibraba con nuestras líricas y nuestros ritmos, ahí rompimos la barrera del lenguaje.

Israel: En el día internacional de los pueblos indígenas fue muy chido, se siente chido que ya nos vayan tomando en cuenta, y pues que nuestra música esté llegando a diferentes partes del mundo, compartir con otras culturas nuestro canto.

Háblenme de 'Hin Too Ngu Nuga'.
Héctor: Hin to'o ngu nuga nace para callar las bocas de todos quienes nos dijeron que no íbamos a lograr nada. La canción homónima habla del esfuerzo que se requiere para lograr algo, por que sólo echándole huevos se sale adelante. El álbum es consecuencia de todo esto, es un coctel que muestra las múltiples sonoridades, formas y colores de cada aspecto mágico y característico de la nación Hñähñu. No sólo es rap, es fusión de hip-hop / trap / cumbia / mombathon / big room, les volará el cerebro.

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Israel: Hin to'o ngu nuga es una frase llena de ego "Nadie como yo" y nace desde la lucha, el esfuerzo diario y las ganas de demostrarle a todos nuestros detractores que no importan las circunstancias, que aunque nuestra música sea en Hñähñu vamos a llegar muy lejos. Es un álbum en el que nos hemos fijado como metas la calidad tanto en las letras como en la producción y masterización. Nos dimos a la tarea de hacer prácticamente un cóctel de géneros, fusionando ritmos de todo tipo. Hablamos de la comida, la bebida, la fiesta, el valle y reflexionamos acerca del mundo en el que vivimos.

¿Cuál es la cosmovisión del Valle del Mezquital?
Héctor: el Valle es la fiesta, la alegría y la hermandad, aquí todos somos juädäs (hermanos), nos extendemos la mano para ayudarnos, así nos han enseñado nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos. Respetamos la tierra que nos alimenta, el sol que sale cada mañana, el canto de las aves y todo lo que se nos ha dado.

Israel: Nosotros vemos al mundo como el mejor regalo que se nos ha dado, aquí se caracteriza por la alegría, la hermandad, no hay robos ni tranzas. Somos agradecidos con la tierra pues pase lo pase siempre nos alimenta. Acá todo es tranquilidad, el tiempo dura más. Los de Hidalgo somos bien afortunados.

¿World Music o Mexican Curious?
Israel: Definitivamente World Music. Queremos romper con el cliché del Mexican Curious, no somos en estandarte del folclor mexicano, somos una agrupación musical como cualquier otra. ¿Cuál es nuestro genero? Ni nosotros
mismos lo sabemos, somos una fusión.

Héctor: si tenemos que definirnos con una de esas dos categorías sería World
Music, por que eso somos, parte de la música del mundo, iguales que una banda norteamericana, chilena, suiza o japonesa, lo que nos caracteriza es que hablamos hñähñu. Queremos que nos juzguen por la mucha o poca calidad musical que poseemos, no por un aspecto folklórico.

¿A qué otros músicos indígenasadmiran?
Héctor: Obviamente a los precursores de este movimiento de música en lenguas maternas: Hamac Caziim y Sak Tzevul, pero a lo largo del país existen cientos de proyectos con gran calidad que merecen ser escuchados, la gente se debe dar la oportunidad de apreciar sus trabajos. Y muy puntualmente me gustaría recomendar y reconocer el trabajo, por un lado, de Campanas de rap del pueblo, un rapero de Platón Sánchez, Veracruz, nahuahablante, quien en sus líricas habla de su mundo cotidiano, el campo, siempre alzando la voz por su gente, es un rapero cien por ciento real. Y por otro lado a los Winrappers, vecinos de nuestro municipio, unos chavos con un montón de talento, con un estilo único, todo este talento simplemente no puede ser ignorado.

Israel: Pues hemos compartido escenario con gente increíble de otras culturas, reconocemos el trabajo de Sak Tzevul quienes han abierto muchas puertas, por eso hoy podemos ser escuchados, también Hamac Caziim, y personalmente me gusta mucho Inéditos Crew, Winrappers, y el Campanas de Rap del Pueblo.

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