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Sexo

Cuando sales con alguien tan bueno que te causa repulsión

Hay veces en que la amabilidad es abrumadora.

por Laura Taylor
14 Marzo 2019, 4:45am

Imagen vía Shutterstock 

Este artículo se publicó originalmente en VICE Nueva Zelanda.

Él era, en teoría, perfecto. Una de mis mejores amigas había estado saliendo con un chico durante más de un mes y estaba empezando a sentirse muy abrumada. Así que mientras comíamos un postre, discutimos y debatimos racionalmente la situación. Sí, era amable, tenía los dientes bonitos y la había apoyado la vez que sufrió un ataque de pánico. Aun así, dijo: "¿Y si es que me causa un poco de... repulsión?". Arrugó la nariz al decirlo y supe de inmediato a lo que se estaba refiriendo. Ese nauseabundo sentimiento de “¿cómo salgo de esto?” o “¿cómo me metí en esto?”.

Otra amiga, una madre a punto de iniciar una comunidad vegana, tuvo la misma experiencia. En lo que, sin lugar a dudas, es la historia más romántica que he escuchado en mi vida, se reencontró, el año pasado, con quien fuera su amor de hace una década. Él, después de intercambiar algunos mensajes con ella en Facebook, reservó un vuelo para ir a verla a ella y a su hijo de tres años. Aunque no tenía claro si me estaba mintiendo, lo que realmente me sorprendió fue saber que él no solo pasó tres semanas adorándola a ella y a su hijo, sino que también quería cambiar toda su vida para irse a vivir con ella. Pensando que ella aprovecharía la oportunidad, me sorprendí cuando me dijo: "¿Y si es demasiado... bueno?".

Las anteriores relaciones amorosas de ambas amigas habían sido turbulentas, marcadas por la inestabilidad y por un comportamiento donde la intimidad emocional solía estar fuera del alcance. La posibilidad de encontrar a una persona segura de su estilo de apego y de sí misma parecía no estar en sintonía con los sentimientos de amor que ambas amigas habían experimentado anteriormente.


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De la misma manera en que un sentimiento insoportable afecta a nuestro juicio racional y nos hace perder el control, a mí el sentirme abrumada me ha causado algunos momentos muy poco honorables. Me he escondido, me he vuelto elusiva y hasta he terminado una relación mediante un mensaje de texto (no fue mi mejor momento) con tal de deshacerme de una situación en que siento ese creciente sentimiento abrumador. Pero esta disonancia en presencia de una persona segura no es poco común.

En el libro Attached, el Dr. Amir Levine habla de la importancia de superar el deseo de perturbación o de distancia en una relación. Se basa en cuál es tu estilo de apego (ansioso, evasivo o seguro) por tu educación y por tus experiencias vitales, lo cual puede causar una reacción de repulsión cuando empiezas una relación. Los que son naturalmente más ansiosos o elusivos estarán predispuestos a un sistema de apego activo, en oposición a un sistema de apego pasivo, e involuntariamente lo verán como un prerrequisito para el amor: "Como estás acostumbrado a equiparar un sistema de apego activo con el amor, llegarás a la conclusión de que no puede ser 'la persona correcta' porque te falta algo, por alguna razón no suenan las campanas. Asocias un sistema de apego pasivo con el aburrimiento y la indiferencia, y debido a esta falacia podrías perder a la persona perfecta para ti”, escribe Levine.

Es más, Levine discute las estrategias de desactivación que las personas con un sistema de apego ansioso y elusivo implementan subconscientemente para suprimir sus necesidades de apego, aun cuando son los que más anhelan la intimidad, y suenan muy parecidas al sentimiento de repulsión. Alejarte cuando las cosas van bien, sentirte abrumado por las deficiencias de tu pareja, enviar señales contradictorias, tener la corazonada de que simplemente no es la persona correcta, creer que no estás lo suficientemente enamorado, sentir que tu pareja no está realmente disponible, sentir una soledad profundamente arraigada que debería ser aliviada por la "persona perfecta".

Estas son las breves descripciones de los diferentes tipos de apego que plantea Levine:

· Seguro: se sienten cómodos con la intimidad, son cálidos y amorosos.

· Ansioso: anhelan la intimidad, suelen estar preocupados por sus relaciones y desean una mayor cercanía con su pareja.

· Evasivo: equiparan la intimidad con la pérdida de independencia, son distantes, tienen la idea de que algo mejor está por venir.

Hace un tiempo, en una sesión de orientación, le explicaba a mi consejera que no sabía si continuar mi relación con el chico con el que estaba saliendo porque consideraba su comportamiento aparentemente encantador como algo excesivo, algo que sin duda escondía una falta de profundidad o una debilidad narcisista. Mi consejera me interrumpió enérgicamente y dijo: "No, te estás inventando problemas que no están ahí". Inicialmente me sentó un poco mal por su tono, pero me di cuenta de que tenía razón. Había estado enumerando áreas potencialmente problemáticas en una relación hipotética porque el amor al que estaba acostumbrada siempre había tenido un problema, cuando realmente lo que tenía era muy bueno. Esta frase de un viejo artículo de Man Repeller lo expresa a la perfección: "Me tomé el hecho de que no hubiera ninguna luz roja como una luz roja".

Cuando has experimentado mucho dolor en cualquier tipo de relación, ya sea familiar o romántica, esto puede afectar la forma en que percibes el amor y el tipo de personas por las que te sientes atraído. A una persona que está acostumbrada al amor que siempre está fuera de alcance, le resulta mucho más atractivo estar con una persona llena de luces rojas, como Mr. Big de Sexo en Nueva York, que aceptar la ligera incomodidad que le causa una persona que está totalmente feliz con responder a sus mensajes de texto inmediatamente y que, si te parece bien, tiene muchas ganas de verte esta noche.

Diré que la línea que separa “Me siento un poco abrumado” de “No me gustas” es muy fina y, aunque siempre me inclino más por la opción de intentar las cosas —si es que hay química; si la persona te gusta, y si los que te quieren dicen que podría ser la adecuada—, ahora mi prerrogativa es creer que una buena persona que te causa un poco de repulsión; esa misma persona que tal vez se pone a bailar al verte, o que limpia la salsa de tu pasta cuando salís, o que incluso tiene una colección de figuritas de personajes fantásticos en su habitación; es quizás a quien deberías prestar un poco más te atención y por quien deberías intentar luchar contra esa necesidad de querer salir corriendo.

Ah, ¿y que pasó con las amigas de las que he hablado al un principio? Están locamente y profundamente enamoradas de sus amables y abrumadores hombres y no cambiarían su vida por nada del mundo.

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