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¿Podría Junqueras gobernar Catalunya desde la cárcel?

¿Puede participar en los debates electorales? ¿Y Puigdemont? ¿Qué pasa si uno de los dos gana las elecciones?

por Eduardo Gómez Cuadrado
12 Diciembre 2017, 5:00am

Albert Gea/REUTERS

El próximo 21D Catalunya se enfrenta a las elecciones autonómicas más extrañas de su historia. En realidad a las más extrañas del Estado español en los años que llevamos de democracia. Y no solo porque hayan sido convocadas —después de disolver el Parlament— por el gobierno central y no por el autonómico sino porque muchos de sus candidatos están siendo investigados por diversos delitos, algunos incluso relacionados con la malversación de fondos públicos.


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Lo que hace que la situación sea esperpéntica es que algunos de esos candidatos investigados se encuentran en libertad bajo fianza tras haber pasado un breve tiempo en prisión, otros continúan privados de libertad y algunos están residiendo fuera de territorio español, ya que probablemente se les detendría en el mismo momento en el que pusieran un pie sobre él.

Sin duda, con este escenario las elecciones autonómicas catalanas del próximo 21D se encuentran fuertemente condicionadas y el mandato democrático que nazca de las misma estará deformado, entre otras cosas, por las dificultades y limitaciones que van a tener algunos candidatos para participar en el debate electoral, sobre todo los privados de libertad.

¿Te pueden enviar a la cárcel siendo inocente? Pues la respuesta es si. Eso es exactamente lo que ocurren cuando te aplican, como en el caso de Junqueras, la prisión como medida cautelar, e inicialmente provisional, no como condena

Es inevitable que ante este panorama surjan algunas preguntas. La primera es seguramente si alguien en prisión puede presentarse a unas elecciones. La respuesta es: depende.

En principio hay que saber que nadie puede ser enviado a la cárcel si no es tras una sentencia firme, es decir no recurrible, por la que se declare la culpabilidad de esa persona y se le imponga la pena de prisión.

Junto a esa condena van otras penas denominadas accesorias, que en algunos casos suponen la inhabilitación absoluta, lo que significa perder el cargo o empleo público que se tenga o la imposibilidad de optar a él. Pero repito, esto solo es posible tras una sentencia firme de culpabilidad obtenida tras el proceso y juicio correspondiente.


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Los exmiembros del Govern que se encuentran todavía en prisión no lo están por haber sido condenados, sino como medida cautelar. Estar investigado o acusado de un delito no supone automáticamente que seas culpable de nada, solo significa que están tratando de averiguar si efectivamente lo eres o no.

Entonces surge otra pregunta: ¿te pueden enviar a la cárcel siendo inocente? Pues la respuesta es sí. Eso es exactamente lo que ocurren cuando te aplican, como en el caso de Junqueras, la prisión como medida cautelar, e inicialmente provisional, no como condena.

En resumen, no existe absolutamente ningún impedimento legal para que una persona investigada por uno o varios delitos —como Puigdemont— o encarcelada cautelarmente —como Junqueras— se presente a unas elecciones

La prisión provisional supone técnicamente que, sin una condena en firme, un investigado es enviado a prisión cuando se dan una serie de requisitos, siendo los principales —y de interpretación absolutamente subjetiva por parte de los jueces— la existencia de indicios de la comisión del delito y la posibilidad de riesgo de fuga del investigado.

El Tribunal Constitucional ha dicho en todas las ocasiones en las que ha tenido que pronunciarse sobre esta cuestión que la prisión provisional ha de aplicarse de manera muy excepcional, y recomienda acudir a otras medidas cautelares como la imposición de fianza, siempre que sea posible. Realmente es una medida que se utiliza en muchos caso como "pena anticipada", "medida ejemplarizante" o únicamente como forma de intentar asegurar la presencia del acusado o acusada en el juicio, pero que no supone en modo alguno la culpabilidad del afectado.

REUTERS/Javier Barbancho

En resumen, no existe absolutamente ningún impedimento legal para que una persona investigada por uno o varios delitos —como Puigdemont— o encarcelada cautelarmente —como Junqueras— se presente a unas elecciones, porque técnicamente es inocente hasta que sea condenada —si lo es—, y en ese caso sí tendría que abandonar el cargo electo de haber accedido a él.

Dicho esto, nos vienen a la cabeza algunas otras cuestiones que plantea el actual panorama electoral catalán siendo la más importante la siguiente: ¿cómo pueden participar los investigados en la campaña electoral en esas condiciones?

El hecho de estar privado de libertad impide a Junqueras la participación directa en cualquier acto de campaña

Es evidente que no todos los candidatos y candidatas van a concurrir en las mismas circunstancias. En el caso de Puigdemont la cosa puede ser más sencilla puesto que pese a estar en Bélgica, pero no privado de libertad, gracias a la tecnología podría incluso participar en varios mítines a la vez a través de sistemas holográficos —tal y como hizo Mélenchon en las últimas elecciones francesas— o por el sistema de pantalla gigante que ya se ha utilizado en otras ocasiones en numerosos mítines. Nada le impediría, tampoco, conceder entrevistas desde Bruselas o participar en debates televisivos desde allí.

La situación de Puigdemont merece otras consideraciones, las relacionadas con la emisión, en su momento, de una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) por parte de la Audiencia Nacional. Esa OEDE ha sido retirada tras pasar el caso al Tribunal Supremo, lo que supone varias cosas: en primer lugar que no se obliga a la justicia belga a decidir si entrega por la fuerza al investigado, lo que resuelve un problema diplomático (y por lo tanto "estético").


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En segundo lugar, que evita que los "tratados europeos de extradición" condicionen el posterior desarrollo del procedimiento, puesto que de ser entregado solo podría ser juzgado por los delitos existentes en Bélgica, lo que resuelve un problema procesal. Y, por último, que deja a Puigdemont la decisión de regresar a territorio español cuando considere oportuno, incluso para participar en la campaña electoral, con el riesgo —casi certeza, visto lo visto— de ser ingresado en prisión, lo que desconozco si resuelve algún problema o lo genera.

En el caso de Junqueras, que permanece en prisión y encabeza la lista de ERC, la campaña se presenta ciertamente condicionada.

El notorio componente político de este procedimiento unido al condicionante judicial del proceso electoral y el de muchos de sus candidatos y candidatas, hace que no sea descabellado que los que permanecen en prisión sean puestos en libertad justo el mismo día de las elecciones

El hecho de estar privado de libertad le impide la participación directa en cualquier acto de campaña, y si bien es cierto que legalmente puede conceder entrevistas desde la cárcel estas han de pasar por una autorización previa de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, cuyos tiempos burocrácticos son incompatibles con la convocatoria electoral. De momento Junqueras ha optado por participar en el debate electoral de manera epistolar, puesto que su presencia en la campaña tiene que ser obligadamente simbólica.

Se da la circunstancia de que pese a que no puede participar de manera "normal" en la presentación de propuestas electorales nada le puede impedir que ejerza su derecho al voto, que también puede remitir desde prisión. Este derecho permanece incluso para personas que estén cumpliendo condena, ya que, si bien los jueces de la jurisdicción penal te pueden privar del derecho a ser elegido cargo público, no pueden quitarte el derecho a que puedas participar en su elección mediante votación.


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El notorio componente político de este procedimiento unido al condicionante judicial del proceso electoral y el de muchos de sus candidatos y candidatas, hace que no sea descabellado que los que permanecen en prisión sean puestos en libertad justo el mismo día de las elecciones, o incluso durante la jornada de reflexión.

O mejor aún, al día siguiente, coincidiendo con el sorteo de la lotería de Navidad, porque hay que reconocer que nuestros tribunales tienen muchas veces ese componente de azar en sus decisiones.

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