Historias de horror detrás de canciones que la gente ya no quiere oír
Illustration by Erik Pontoppidan

Historias de horror detrás de canciones que la gente ya no quiere oír

De los compañeros de cuarto cogiendo a Neil Young, lagunas mentales con whiskey y fracturas de tobillos en “La Bamba”.
Juan  Regis
traducido por Juan Regis

Todos conocemos esa sensación de mareo que surge de nuestro estómago cuando pensamos en tequila —o en cualquier otro tipo de bebida que hizo que te levantaras un día con tus jeans mojados en vómito—. ¿Qué hay del permanente rechazo de tu cuerpo que se retuerce y aleja con sólo ver u olerlo? Por supuesto que sabes lo que hablo. Lo mismo pasa con la música. Casi todos en el mundo tenemos una canción que nos recuerda una ruptura dolorosa o cualquier rola que nos haría bien jamás volver a escuchar.

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Aprovechando que nos encontramos en el proceso mental de borrar y presionar el gran botón del nuevo inicio que representa el 2018, decidimos revivir algunos dolorosos recuerdos musicales por medio de amigos y colegas que nos platicaron las historias más traumatizantes detrás de las canciones que más odian. Podrás darte cuenta que existe más de una forma de desarrollar un trastorno por estrés postraumático con una lista de reproducción:

Neil Young – "Old Man"

Solía vivir con un chico que tenía un gusto musical extremadamente limitado. No es que fuera exigente, sino que tenía la costumbre de escuchar las mismas dos o tres canciones una y otra vez. En especial Bob Dylan y Tom Waits; solía reproducir siempre “Old Man” de Neil Young cuando había mujeres de visita. Hace un par de años, fui a un pequeño concierto de Neil Young en Los Ángeles. Sólo era Neil, su órgano, y su colección de hermosas guitarras acústicas. Fue una experiencia completamente única y especial. Los boletos me costaron un ojo y una pierna, y cuando finalmente Neil entonó “Old Man”, lo único que pude escuchar en mi cabeza fue el horrible sonido de mi antiguo compañero de cuarto cogiendo en el cuarto contiguo. — Theis Duelund, traductor

Gorillaz feat. Andre 3000 – "Do Ya Thing"

En mi último año de preparatoria, durante la semana de exámenes, descubrí la canción más cool para calmar mis nervios una mañana mientras manejaba mi bici a la escuela. Sin ninguna pena fue lo único que escuché durante los 15 minutos de recorrido. Al terminar mi exámenes finales tuve la certeza de que sacaría 10, pero terminé con ochos. Siempre que recuerdo mi promedio me siento un poco menos inteligente. Culpo a Gorillaz por no haber entrado a la carrera de medicina. —Amanda Hjernø, ayudante de fotografía

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Nickelback – "How You Remind Me"

Cuando estaba en quinto de primaria, nuestro salón de clases tenía un sistema de sonido. Teníamos que decidir, por medio de un proceso democrático, qué canción escuchar durante el receso. Cuando sonó “How You Remind Me” de Nickelback fui la única persona que se opuso, pero ganó y la repetían una y otra vez durante el receso. Fue un infierno en la Tierra. A la gente no parecía importarle mis quejas. Hasta que un día había soportado suficiente, tomé mi mochila y me salí del salón. La maestra le llamó a mi mamá y dijo que me había salido de la clase porque me neugé a escuchar una canción durante el receso. Extrañamente, mi madre respondió que yo tenía problemas con mis oídos y que algunas notas me resultaban insoportables. Esto provocó que la maestra prohibiera por completo a Nickelback durante el receso. Hoy en día la canción aún me incómoda mucho, y nunca más permitiré que alguien me someta a este tipo de tortura. —Nicoline Larsen, staff writer

BFL – "Stadig Brian"

Esta canción es las últimas horas de un domingo por la mañana en el Festival Roskilde de 2017. Esta canción es la degradación de una tremenda semana de festivales. Esta canción es el viaje de regreso a Copenhague en un tren lleno de cáscaras humanas sin alma con ojeras y tenis lodosos. Nunca volveré a escuchar esta canción. —Ida Maj Eriksen, ayudante de producción

Los Lobos – "La Bamba"

Perdí la consciencia tomando whiskey mientras escuchaba esta canción en una casa de verano en el sur de Dinamarca. Más tarde esa misma noche, visitamos la ciudad, donde me tropecé y me fracturé el tobillo en tres partes mientras los niños del lugar me rodeaban y sacaban fotos con sus teléfonos celulares. La histérica melodía de “La Bamba” me recuerda los momentos previos a mi lesión que me dejaría sin caminar durante un par de meses. —Lars Jellestad, coordinador editorial, VICE Dinamarca

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Lars Lilholt – "Kald Det Kærlighed"

Cuando cursaba la preparatoria, uno de mis amigos me invitó a un paseo en canoa a las afueras de Skanderborg. Fumamos de un bong y tomamos cerveza todo el día mientras intentábamos remar hasta el río Gudenaen. Resulta que una noche, la leyenda de folclor danés, Lars Lilholt, dio un concierto en el campamento donde nos quedamos a dormir. Estaba demasiado intoxicada como para dejar a mis amigos en el show e irme a dormir. Me quedé en medio de un caos de gente que lo único que hacía era corear “Kald Det Kaerlighed” (“Llámale amor”). Hasta este día, la pura ansiedad de aquel momento se apodera de todo mi cuerpo cada vez que alguien pone esa canción. Mis amigos aún van de paseo al mismo lugar. —Sandra Vinge Jensen, productora editorial

Dire Straits – "Walk of Life"

Dire Straits es el soundtrack de mi niñez de los 80. Escuché en exceso su álbum en vivo, Alchemy, en mi Walkman amarillo a prueba de agua durante los paseos a Francia con mi familia, y “Money for Nothing” fue la primera rola que mis amigos y yo intentamos tocar en la sala de ensayo de la escuela. Sin embargo, en cuanto escucho el inicio de “Walk of Life” en la actualidad, me dan náuseas. Este meloso himno insufrible y su amigable coro es un clásico que se suele evitar incluso en las reuniones de mis padres. Esta canción equivale a latas baratas de cerveza alemana, juegos de mesa, y la imagen de mi padre armando la casa de campaña antes de la fiesta del vecindario. Son experiencias que nunca podré borrar de mi cabeza y que quedarán ligadas a mi alma por la eternidad. —Lars Hinnerskov, coordinador editorial, Munchies Dinamarca

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Ten Walls – "Walking with Elephants"

Mientras escuchaba a Ten Walls en el Festival de Berlín en 2015, esperando a que Underworld subiera al escenario, me quedé sorprendido. El tech-house deleitó mis oídos y quedé absorbido en un mundo de éxtasis. Un mes después, el músico de Lituania publicó un mensaje en Facebook donde comparó a los homosexuales con los pedófilos. Ahora ya no puedo escuchar su música sin el amargo recuerdo de odio y homofobia. —Kristian Ejlebaek Nielsen, staff writer, VICE Dinamarca

DJ Satomi - “Castles in the Sky”

Ningún humano nace con buen gusto musical. Si este es el caso, entonces son personas genéticamente inmaculadas que tuvieron una niñez hipster inspirada en Pinterest, cuyos nombres son similares a Chesterfield o Maxian y vestían boinas y gorros extraños a sus cuatro años. El resto de nosotros se ve obligado a pasar por un proceso formativo y vergonzoso antes de adquirir una apariencia física aceptable y listas de reproducción más o menos decentes. “Castles in the Sky” de DJ Satomi fue el hit de mis 15 años. La rola bien podría ser descrita como la canción que suena cuando pones pausa a un videojuego japonés de peleas, y el hecho de escucharla me remonta a la fosa de angustia y confusión de mi adolescencia que no pienso revivir bajo ninguna circunstancia. Incluso había un baile personalizado que la acompañaba. Gracias, DJ Satomi, donde sea que estés. Ayudaste a convertirme en la persona que soy. Si no te importa, puedes largarte de mi vida para siempre. —Alfred Maddox, staff writer, Noisey Dinamarca

R. Kelly – "Ignition (Remix)"

Me sé toda la letra de esta canción olvidada por dios. Todas y cada una de ellas. Hace unos años, canté la versión de karaoke en mi cumpleaños. Recordé claramente cómo me convencí que se trataba de la mejor canción de la historia cuando la escuché por primera vez en el 2004. Después de años de andar de un lugar a otro en los salones de baile de Copenhague, contraje una aversión más o menos crónica por Kelly, aversión comparable a una muñeca con artritis o un cuñado molesto. La gota que derramó el vaso sucedió el año pasado, cuando se dio a conocer que R. Kelly había sido, supuestamente, una especie de líder de un supuesto culto sexual de jovencitas. Cómo me gustaría nunca tener que volver a escuchar algo de él. Ya tuve suficiente. —Lasse Cato, coordinador editorial, Noisey Dinamarca