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Sexo

Varias mujeres cuentan las veces que han follado con un tío por compromiso

Es un asunto muy común pero del que se habla poco. Todas nos hemos liado alguna vez solo porque ‘nos sabía mal'.

por Ruth Faj; traducido por Juan Regis
27 Noviembre 2017, 8:03am

Foto: Andor Bujdoso / Alamy Stock Photo

Si eres una mujer sexualmente activa, lo más probable es que alguna vez te hayas acostado con alguien con el único objetivo de sentirte como deberías. No te entusiasmaba demasiado la idea, aunque tampoco es que no te apeteciera nada. No fue algo no consensuado, pero realmente lo permitiste porque te sentías, de una manera u otra, obligada, culpable o incluso se te llegó a pasar por la cabeza que era tu deber.

Después de que “Cat person” —la breve historia de Kristen Roupenian publicada en The new yorker en la que una chica queda con un hombre al que ha conocido en su trabajo. Él la invita a su casa y ella acepta pero, en el momento en que él se lanza, a ella no le apetece. Aun así, acepta seguirle la corriente para complacerle— se hiciese viral el fin de semana pasado, era casi obligado describir los pensamientos y sentimientos que han tenido muchas jóvenes en el mundo de las citas y en la vida en general. Innumerables mujeres explicaron que la historia ilustraba perfectamente cuántas de nosotras somos capaces de anteponer las necesidades y los sentimientos de los demás a los nuestros. También comentaron, tal y como apunta Roupenian en el siguiente artículo de opinión sobre la historia de “Cat person”, el “gran esfuerzo que hacemos para hacer felices a todos los que nos rodean”.

No fue algo no consensuado, pero realmente lo permitiste porque te sentías, de una manera u otra, obligada, culpable o incluso se te llegó a pasar por la cabeza que era tu deber

Muchas de nosotras nos hemos encontrado en la situación de aceptar mantener relaciones sexuales con alguien simplemente porque sentíamos que negarnos sería de maleducadas o que podríamos herir a la otra persona, como es el caso de la protagonista de la historia, Margot. Además, como era de esperar, el sexo en estos casos también es terriblemente malo.

Hablé con cuatro mujeres sobre sus experiencias reales.


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Daphne, 27 años

A los 19 años, en la universidad, estaba viviendo la mejor etapa de mi vida. Después de los exámenes de primero, invité a un chico de mi ciudad a que viniese a mi residencia universitaria. Para aquel entonces ya habíamos estado tonteando. Era mayor que yo, si no me falla la memoria tenía 31 años. No era mi “tipo”, pues era más bien bajito y no estaba demasiado fuerte, pero de cara era guapo. Era padre y tenía su propia barbería, así que no veía ninguna posibilidad de tener nada serio con un hombre con hijos. No obstante, me agradaba el hecho de que ya estuviera asentado y con una vida estable.

Al final vino, estuvimos tumbados y entonces se me lanzó. Yo estaba por la labor pero cambié de opinión en el último momento, y me parecía de mala educación decirle que no me apetecía. Entonces, dejé que me penetrara.

Me quedé allí tumbada, pensando en cuándo llamar a mi padre para que pasara a buscarme y recoger mis cosas antes de que comenzasen las vacaciones de verano.

Amy, 26 años

Practicar sexo con mi pareja es una mierda. Él es mayor, lo que te hace pensar que tiene experiencia en cómo satisfacer a una mujer, pero no. Nunca hacemos ningún tipo de preliminares. Lo sé, lo sé, ahora mismo estaréis preguntándoos, “¿Por qué sigues con él? ¡Eres demasiado joven como para tener que aguantar a un tipo que no da la talla en la cama!”. Pero ahora mismo le doy prioridad al hecho de estar con alguien responsable, con un buen trabajo y planes de futuro prometedores.

"Nunca hacemos ningún tipo de preliminares"

Muchas veces no me apetece acostarme con él, pero debo cumplir con mi deber. Siempre puedo enseñarle lo que me gusta, y no me va a quedar otro remedio, porque no me apetece nada pasar siete años de sexo poco placentero.

Vanessa, 21 años

El año pasado conseguí un match con un tipo muy sexy de Tinder. Estuvimos tonteando y gastándonos bromas a través de la aplicación, y luego pasamos a WhatsApp. Por supuesto, decidimos quedar por primera vez en un lugar público y fuimos a un bar a tomar algo. Cuando nos vimos, nos comportamos como en los mensajes, sin ningún tipo de nervios y siendo muy naturales, así que acostarme con él en la primera cita no fue tan incómodo.

Normalmente, a mis amigas las regañaría si dijeran algo así como “parece que nos conozcamos de hace años”, pero eso es justamente lo que sentí esa vez. Él me preguntó si quería ir a su casa y acepté, pues conexiones así no las tienes siempre.

"Sé que soy totalmente libre para decidir sobre mi cuerpo y que tengo el 'poder de la vagina' y todo eso, pero me daba la sensación de que después de las copas y de decirle que iría a su casa, tenía la obligación de seguirle el rollo"

En su casa nos besamos por primera vez y la verdad es que ese beso ventosa que me dio tenía que haber sido motivo suficiente para coger y marcharme de allí. Fue el peor beso de mi vida, hasta mi primer beso en cuarto de primaria en la discoteca del colegio fue mejor.

Me sentí obligada a acostarme con él. Sé que soy totalmente libre para decidir sobre mi cuerpo y que tengo el “poder de la vagina” y todo eso, pero me daba la sensación de que después de las copas y de decirle que iría a su casa, tenía la obligación de seguirle el rollo. De la experiencia no diría que fue mal, sino más que mal. Yo fingía que estaba disfrutando mientras él se movía encima de mí. Si le faltaba ritmo al besar, estaba claro que también sería arrítmico entre las sábanas. ¿Cómo podía alguien tan guapo ser tan torpe en la cama?

Rita, 18 años

Hace un par de meses dejé que un colega de la uni me practicara sexo oral. Era la primera vez que hacía eso con un chico, y fue lamentable. A continuación, resumo a lo que me llevó la experiencia con mi “follamigo”: 1) no querer practicar más sexo oral en el futuro, y 2) dejar de quedar con él. Siempre que le veo por el campus se me viene a la cabeza la imagen de su cara de enigma, mirándome para asegurarse de que lo estaba haciendo bien. Yo me limitaba a sonreírle nerviosamente. Quería pedirle que parara, pero me armé de valor y acabé fingiendo un orgasmo.

¿Puedes dañar el ego de un hombre aguantar que le digas que no se le da bien satisfacer a las mujeres? No creo. Si se lo hubiera dicho, al día siguiente mi nombre hubiese estado escrito por toda la universidad. Por esa razón, lo que hice fue intentar seguirle la corriente.

@Shaydakisses