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Eskorbuto es una enfermedad: Una charla con Pako Galán

"No se hace música punk para comer, sino para pelear". La leyenda del punk toca el sábado en Guadalajara y el domingo en Tlanepantla.
9.7.16

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De la alineación mejor aceitada de aquella máquina para hacer brincar punks llamada Eskorbuto, responsable de temas como "Cerebros destruidos", "Mierda, mierda, mierda" o "Los demenciales chicos acelerados", sólo queda Pako Galán, el baterista; Juanma Suárez y Iosu Expósito se mudaron de plano existencial hace tiempo, en buena medida gracias a su adicción a la heroína. "Siempre se los dije, a Iosu y a Juanma: chavales, sois unos gilipollas, os vais a morir. Pero ellos pasaban de todo", comenta Pako mientras se pasa la mano por la nuca. El músico tiene domado el tema de la muerte; sin embargo, parece que aún siente un ligero calambre cuando aborda el fallecimiento de sus compinches de voltios y recuerda que las drogas no acarician cueros: "Son una puta mierda. Están bien para los camellos porque son ellos quienes hacen negocio, pero para quienes se las meten y para sus familias, las drogas son una puta mierda. Porque, tío, te colocas, sí, te pones bien por unas cuantas horas, de pronto estás mejor, pero luego terminas sintiéndote igual que antes".

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Hace más de dos décadas que Eskorbuto se presentó en México por vez primera. La cita tuvo lugar en 1991, en los márgenes de la capital, y los rijosos que tuvieron la oportunidad de estar ahí recuerdan la fecha con la ilusión que se rememora el primer viaje en bicicleta, con todo y los raspones en los codos. Hoy, Galán aterriza de nuevo en la CDMX para presentarse acompañado de Naty Penadas (Penadas por la Ley) y Alik Kalaña (un bajista que ya antes había formado parte de Eskorbuto), quienes ocupan las botas que antes se calzaron Suárez y Expósito. El trío se anuncia listo para interpretar el temario de uno de los combos más importantes en la historia del punk Iberoamericano pues, como el baterista explica, "una vez que te enganchas con esta música ya no hay vuelta atrás. Porque Eskorbuto es una enfermedad, algo que se queda contigo para siempre. Si esta música te ha pillado, no hay remedio: morirás con Eskorbuto".

Cercado por fotógrafos y periodistas tras ofrecer una conferencia de prensa en un antro ubicado en Avenida Insurgentes, el de las baquetas atiende a unos cuantos cazadores de autógrafos luego de calificarse a sí mismo como un tipo "ya mayor y sordo", aunque emocionado como adolescente ante la escena que protagoniza. "Esta sensación es la ostia –comenta-, encontrarme con chavales de quince años que saben de Eskorbuto a pesar de que ahora pueden escuchar a cualquier banda, incluso las que no les gustan; pero también me causa sorpresa notar que hay gente que me conoce desde hace 26 años, cuando no había Internet ni mierda alguna". El cuadro luce ideal para acercarse al español y hacerle unas cuantas preguntas mientras éste se refresca con cerveza.

Noisey: Más de treinta años después de la firma de un tema como "Mucha policía, poca diversión", y de aquel incidente donde Eskorbuto fue arrestado en las calles por el simple hecho de traer entre manos una cinta cuyo contenido la policía encontró peligroso, ¿crees que hoy día un chico podría ser aprendido por la ley una vez que ésta revisara las listas de reproducción del teléfono celular del sospechoso?
Pako Galán: No lo creo. Yo viví otros tiempos, cuando había un estira y afloja con la libertad, un choque. En 1983 las letras que hacíamos contra la policía estaban bien porque eso era lo que más nos jodía, pero las cosas han cambiado. Ahora todos deberíamos trabajar por el bien de todos, incluso la policía. Del arresto que hablas, fuimos solucionándolo y al final salimos libres, tras pasar 36 horas encerrados.

Conoces bien a Massacre 68, has dicho que es el grupo de punk mexicano con el que te quedarías. Veo que en uno de los conciertos que ofrecerás en México (domingo 10 de julio, en Tlalnepantla) tocará Convulciones, un grupo que te recomiendo atender.
Sí, me quedo con Massacre 68 porque al igual que Eskorbuto buscó un hueco en la música para hacerse de un estilo. Pero no conozco a ese grupo que mencionas. Ya no escucho tanta música como antes, cuando fui joven, desde los catorce hasta los veinticinco años de edad, cuando aprendí y copié muchas cosas. Yo vengo de una escuela previa a la de los Ramones y los Pistols, grupos que a mí no me dijeron nada. Yo vengo del rock duro, de Sabbath, de Zeppelin.

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¿Dices que a los veinticinco se extingue la juventud?
Para un músico que quiere hacer cosas, sí, se acaba ahí la juventud. Porque a esas alturas ya debes dejar de fijarte en los demás para aprender a ser tú mismo. Pasando los veinticinco, yo intenté hacer mi movida, crear mi propio estilo.

Y una vez que con Eskorbuto te hiciste de un estilo propio, ¿conseguiste vivir de hacer música, ahora mismo lo haces? Es decir, ¿se gana dinero haciendo punk?
Es imposible vivir del punk, quien vive del punk no es punk. A mí me daría asco vivir de la música, para eso tengo un trabajo; hago mantenimiento industrial para empresas siderúrgicas. El punk vive fuera de la movida musical, no se hace música punk para comer, sino para pelear. Hay que pelear, pelear en la calle; no dormir en ella. Dormir en la calle es chungo. A protestar en las calles, que para dormir no están. Hacer punk significa pelear hasta que llegue la de la guadaña, pero quiero recalcar algo: Eskorbuto luchó por sus ideales, si los demás concordaban con ellos y seguían el mismo camino, pues de puta madre. Pero la cosa es que uno tiene que buscarse otro trabajo, de lo que sea, para seguir adelante. Yo vengo a México buscando pelas porque en Europa no hay, porque allá todo está todo jodido. Y no hay curro porque no hay guerras. Así de simple.

Condenas el uso de drogas, pero ahora mismo estás bebiendo cerveza.
No, yo siempre he sido un tío sano y sostengo que las drogas son una mierda. Sobre la cerveza, yo creo que si cada cuatro horas te tomas una, es como beberte un vaso de agua. La cerveza y el vino están en nuestra sociedad, ya son algo normal. Nadie muere por tomarse una cerveza cuando hace calor.

¿La mariguana, qué tal?
La mariguana… me aburre. Alguna vez la fumé durante un año, pero la dejé porque me aburría. Sin embargo, tabaco sigo fumando. Y ése sí que es complicado dejarlo.

Mientras estrecho la mano de Pako al despedirme, antes de que un skinhead azteca lo intercepte para presumirle su antebrazo forrado de tatuajes y el español lo abrace con ternura paternal, pienso en la muerte por enfisema pulmonar, en lo desgraciado que es el tabaco si ahúma los pulmones. "Cuando la gente se enferma no se va de golpe, no lo hace rápido, sino que se va poquito a poco. Cada día muere un poco más", acota el de los tambores antes de esfumarse, recordando así a sus colegas muertos; "Juanma, deja esa mierda que te va a matar; le decía yo a mi amigo. Y él me contestaba; sí, tío, lo haré. Pero eso nunca pasaba. Por eso yo quiero que mi muerte sea rápida, que estemos hablando y de golpe todo se acabe. En un segundo". ¿Tal como ocurre con las canciones de Eskorbuto?, le planteo a Pako para que éste le ponga el último punto a la charla y aniquile de un sorbo su cerveza: "Sí, en corto. De pronto. Pum. Todo muerto".