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Barn Owl: proezas mentales para marinar el huachinango

Platicamos via correo electrónico con Evan y Jon, en vísperas de su visita al FESTIVAL NRMAL 2014, para preguntarles qué les conmueve más allá de las influencias musicales.

Como espacios divinos y distantes, las atmósferas de Barn Owl siempre han sido misteriosas y majestuosas, siempre conjurando narrativas secretas y bellezas impalpables. Conformado por Evan Caminiti y Jon Porras, el dúo de San Francisco ha lanzado V para el sello Thrill Jockey. Es una grabación más pulcra que todo lo anterior lo de su nueva placa, la visibilidad que confundía entre el doom, metal y psicodelia experimental es menos concreta ahora. Pero lo que permanece siguen siendo esos drones inquietantes y profundos, con una claridad musical que permite todo tipo de proezas mentales que sirven para divagar y sobre todo para marinar el huachinango. Platicamos via correo electrónico con Evan y Jon, en vísperas de su visita al FESTIVAL NRMAL 2014, para preguntarles que les conmueve más allá de las influencias musicales.

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Pareciera que es la naturaleza lo que afecta su música, más que la música misma. Se siente lo de ustedes como espacios inertes que viven, ¿cuáles son sus espacios favoritos para ir y pensar?

EVAN CAMINITI: Últimamente, he encontrado que correr en el Parque Golden Gate ha creado un buen espacio para pensar, y que eventualmente me deja llegar a un estado meditativo que se caracteriza por la ausencia de pensamientos. No tengo un horario que me permita mucho tiempo estar en la naturaleza estos días Creo que la vibra aislada que hemos cultivado la mayoría de las veces no fue inspirada directamente por nuestros alrededores, sino más bien nosotros tallando este lugar mágico e imaginario. Los lugares que hemos visto también inspiran, tuvimos unos paseos muy desoladores en Polonia en nuestra última gira. Parajes planos grises e industriales, muy apocalípticos.

JON PORRAS: Podría pasar horas en los acantilados de San Francisco. Especialmente cuando hay neblina.

¿Existe una narrativa que guíe cada uno de sus discos?. ¿Alguna especie de capítulos, historias detrás de su música?

JON PORRAS: No intencionalmente. Creo que hay ideas específicas y experimentos en juego con cada disco. La improvisación está al núcleo de cada de nuestras piezas pero nunca es completamente libre. Hay ciertas limitaciones y estructuras fluidas que construyen esquemas que son abstraídos o creados a partir de cierto periodo de tiempo.

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Exacto, hay un delicado matiz que apunta hacia la improvisación en su música, pero es muy sutil.

EVAN CAMINITI: En el pasado, diría que tomamos un acercamiento muy conceptual. Nunca hemos hecho un álbum propiamente conceptual, pero definitivamente nos hemos enfocado en crear una narrativa. Siempre nos ha gustado la idea de que la música misma es la que te lleva a un viaje.

JON PORRAS: En términos de lo que existe en el núcleo de nuestra práctica creativa, creo que es la intuición la que lleva a las ideas y dejar que estas se desdoblen naturalmente en un contexto de colaboración. Usamos esquemas básicos técnicos que guían nuestros procesos, como tiempos y acordes musicales, pero realmente es acerca de tener un sentido sobre como la música va naciendo.

¿Es la experiencia de Barn Owl un enlace a una experiencia externa transcendental o una meditación exploratoria más interna?

EVAN CAMINITI: Ambas, en realidad. Al final, todo tiene más que ver con la persona que escucha. No importa cual sea nuestra intención, es el que escucha quien lo interpretará a su propio modo porque la música instrumental les permite esa libertad.

JON PORRAS: Es difícil dar instrucciones de como la gente pudiera interactuar con nuestro trabajo. Yo aprecio a cada quien que se interese en nuestra música, sin importar cual sea su impacto.

¿Cómo expanden los temas de su grabación al presentarlas en vivo?

EVAN CAMINITI: Nuestros conciertos en los últimos años han deconstruido nuestras grabaciones de alguna manera. Hemos tocado pasajes de nuestro material grabado pero siempre lo recontextualizamos. Nos gusta dejar las cosas abiertas para poder improvisar. El equipo que usamos se presta también para variación. Mi sintetizador modular, que ha sido mi instrumento primario en vivo, se comporta como una creatura viviente. Asi que mientras es posible controlarlo de alguna manera, cada concierto es único.

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JON PORRAS: Tomamos piezas y pedazos de nuestro material y lo presentamos en la incertidumbre de un concierto en vivo. Traemos una presencia muy física a nuestras presentaciones, con un énfasis en los subgraves y en los volúmenes altos.

Pareciera haber todo un renacimiento de música experimental, psicodelia y drone en los EUA. ¿Cómo es Barn Owl parte de eso?

EVAN CAMINITI: Cuando empezamos a tocar y a grabar juntos en 2006, hubo mucho actividad underground con este tipo de músicas. Una escena muy saludable con grabaciones en CD-R, cassettes y conciertos en locaciones poco convencionales. Eso ya no existe. Realmente nunca pertenecimos a alguna escena a pesar de tener la fortuna de compartir el escenario con muchos de nuestros amigos que venían de un lugar similar al de nosotros, artísticamente hablando. Pasamos mucho tiempo siendo la bamda “rara” en el concierto de “rock” y la banda de “rock” en el concierto “raro”. Pero no somos una banda de rock.

¿Cual de éstas es más importante a su proceso creativo? ¿Drogas, literatura, otros música, otras formas de arte, todo?

EVAN CAMINITI: No existe una jerarquía en cuanto a inspiración, todas estas cosas han sido influencias cruciales en diferentes ocasiones. Tomar inspiración directa de la música es grandísimo, claro. Fuera de eso, siento que el cine es otro medio que constantemente inspira. Algunos de mis favoritos cineastas son muy hábiles para crear atmósferas. La idea de crear y mantener una atmósfera, una realidad alterna a la que alguien que escucha pueda ser transportado por un extendido momento de tiempo, eso realmente me apetece.

JON PORRAS: Probablemente todas las que mencionas, no tanto el arte o el cine. Tal vez llegue de ver una instalación de arte y esté ansioso de hacer un trabajo propio. No intentar hacer una interpretación musical de una pieza de Dan Flavin, pero veo el tiempo, el sudor y la sangre que él ha invertido en su trabajo y esto me motiva a hacer lo mismo con música.