Exclusiva: Magallanes debuta con "Milagro Solar”, una inmersión en la nostalgia

El último proyecto de Andrés Gualdrón - Animales Blancos- carga con un sonido atmosférico, nebuloso, melancólico y repleto de sensaciones vaporosas. Aquí el primer video.
27.7.16

Andrés Gualdrón, el arquitecto primario de Los Animales Blancos, el creador de música corrosiva y letras delirantes que ponen a tu cabeza a sentir laberintos emocionales, metáforas de múltiples interpretaciones y acertijos sin solución, saca a la luz, en exclusiva, su nuevo proyecto: Magallanes, una inmersión nostálgica a través de océanos de sonidos sintéticos y electrónicos.

Desde finales del años pasado a Andrés le empezó a rondar la idea de hacer algo netamente electrónico basándose en ritmos tropicales, materia fuerte de investigación para el músico. Sin embargo “la intuición se desligó de la mente”, como él explica, y el resultado inesperado fue un sonido atmosférico, nebuloso y melancólico que suena un poco a la psicodelia setentera y mucho a la balada ochentera, pero sobre todo que escarba en el interior de las sensaciones vaporosas del pasado vivido. Todo esto respaldado por personajes tras bambalinas como Benjamin Calais, un pilar de la cultura en la capital tanto por su participación en proyectos como los Toscos, como por su trabajo con Matik-Matik; y por talentos emergentes como Dani Elisa, quien ya ha mostrado su habilidad tanto en la música como en el trabajo gráfico.

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En su primer sencillo, llamado “Milagro Solar”, Andrés se arma con un sintetizador Yamaha de los años 60, para crear una pieza donde confluye su pasión por la historia de la música -que además enseña- , de donde le ha quedado una pasión por las composiciones medievales, la música católica y el arte barroco. Una pasión que le ha despertado una serie de reflexiones de las dinámicas musicales en el presente, las cuales intenta manifestar en su composición.

El video, grabado por Mateo Ruda, consiste en una serie de tomas de ilustraciones religiosas, las cuales van apareciendo entre sombras, creando así una textura similar a la que suena en la música. Se teje una delgada pero firme línea entre lo que se ve con lo que de oye, haciendo que la inmersión sea aún más profunda y que en nuestra cabeza queramos encontrar algo que se esfuma apenas creemos encontrarlo.

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