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Música

La estrategia en la balada

Son las rolas tranquilitas que se tratan de ganas de coger con alguien o de extrañar cómo cogía alguien más, pero que casi nunca hablan de coger directamente.

Hay asuntos en los que soy ignorante de forma irremediable, porque asumo que todos conocen la materia y sería demasiado vergonzoso preguntar. Como si el resto de mis amigos hubieran sido invitados a una fiesta y nadie me hubiera dicho. Uno de esas lagunas es el significado de “balada”. Entiendo que era una forma de canción medieval, pero hoy se ha vuelto medio difusa. Espero que ustedes sean igual de analfabetas en el tema. Me consolaría saber que tampoco los invitaron a la fiesta.

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Con todo, hay dos cosas que sí sé de las baladas. 1) Son las rolas tranquilitas que se tratan de ganas de coger con alguien o de extrañar cómo cogía alguien más, pero que casi nunca hablan de coger directamente. 2) Así como los animales se dividen en vertebrados e invertebrados y los hombres se dividen en los que prefieren chichis y los que prefieren nalgas, casi todas las baladas caen en dos categorías: las que se tratan de morir por alguien y las que van de morirse sin alguien.

¿Cuál especie es mejor?, es la pregunta que aquí surge. Es decir: ¿Cuál cumple mejor su función (que es algo así como garantizar que la persona a la que se dedica la canción acceda a coger, o acepte seguir cogiendo, o vuelva a coger, con la persona que la canta)? Aquí van unos argumentos de ambas partes.

Jarabe de Palo: “…cómo decirte que sin ti muero”.

Cómo explicarte que ya lo dijiste, sería lo primero que respondería. Pero, sí, tiene razón en algo: antes de esa línea dice: “y es que el cariño que te tengo no se paga con dinero”. Tal vez quiere decir que ese cariño, o la falta de él, se paga con su propia vida. El muchacho sabe negociar rudo, tenemos que reconocerlo.

Benny: “me muero, me muero, me mueeeeeeero, me muero sin ti, siiiin ti, sin tiiiiiiii”.

La estrategia que sigue Benny es distinta. Él espera ganar por acumulación, como esos niños que después de negarles algo, preguntan “¿por qué no?” 5829 veces seguidas, hasta que los padres caen como si les hubieran aplicado media hora de tehuacanazos. O tal vez la morra a la que le dedica la canción es de lento aprendizaje (como dice el manual que debe llamarse a los pendejos) y solamente capta una noción de cada idea a partir de la tercera repetición. O se resbaló hace tres años, cuando subía a tender la ropa y sufrió una lesión craneal que tuvo como consecuencia, entre otras cosas, una pérdida de la memoria a cortísimo plazo, por lo que Benny debe repetirle pacientemente sus palabras cada cinco segundos. No lo sabemos, pero de cualquier forma debemos aceptar a la novia de Benny tal cual es, seguramente ella no eligió su actual estado.

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Los Temerarios: “Esa ternura en tu mirada, hablo sin decir palabras, te envolvió de tan bella, me llenó de alegría. Hoy, sé, mi corazón sin ti moriría”.

Es evidente que el Temerario no canta como resultado de la angustia ante la posibilidad de perder a la persona a quien dedica la canción, sino como agradecimiento por el amor compartido (aunque desliza la amenaza de morirse, por si acaso) con ese alguien que, todo parece indicar, es un teletubby o un osito cariñosito.

Veamos la contraparte.

Jaguares: “Ay, que por ti me muero, por ti no puedo cambiar el curso de los vientos, se me seca la inocencia, siento que me muero”.

No nos distraigamos con aquello de que la inocencia es algo mojado y que a él (cosa grave) se le seca por ella. Vamos a concentrarnos en el hecho de que usa una estrategia parecida a la de Benny, pero con un giro: al principio dice que por ella se muere, pero cuando llega el final de la estrofa, curiosamente, da la casualidad de que sólo siente que se muere, no que se muera de hecho. Es lo que se llama confundir al enemigo. Chico astuto.

Luis Miguel: “Llegará el momento, llegará la hora y mi corazón irá volando y te dirá: ‘Me muero por ti’”

Lo que tiene una gran congruencia. Resulta que su corazón se irá volando, con independencia del resto del cuerpo, asumo, y llegará hasta ella. Dejando de lado las razones por las que un corazón decide abandonar al resto de los órganos (razones que pueden ser muy legítimas, no quiero ser prejuicioso y me consta que hay órganos con un temperamento difícil), lo que es innegable es que después de que eso sucediera, el sujeto moriría. Lo que no entiendo es si el corazón lleva el recado del sujeto en primera persona, cuando dice “me muero por ti”, o si es el corazón mismo el que se muere por ella y decide acudir hasta ella para reclamárselo en persona. O en corazón, mejor dicho.

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Creo que los argumentos aquí citados bastan para llegar a una conclusión. Quienes afirman que morirían sin alguien tienen como táctica la manita de puerco emocional: asumen que nadie quiere cargar con la responsabilidad de una desaparición. Aunque tal vez lo asumen erróneamente. Sin duda, hay personas sin las cuales el mundo sería un lugar más hermoso y con toda probabilidad alguien que se dedica a aplicar chantajes sentimentales con tanta soltura resulte ser una de tales personas.

Por otra parte, la oferta de morir por alguien es, sin duda, enorme. De todo aquello que podría ponerse en garantía del amor por alguien, la vida es una de las que deben cotizarse más alto (aunque personalmente me inclinaría más hacia cualquier cosa que tuviera mayor valía en metálico). No sabemos exactamente cuál sería la ventaja de morir para probar un punto, pero si sucediera, mi primera respuesta sería tomarlo como un argumento concluyente. Con todo, hay un problema: vamos a pensar que la persona a la que se le dirige la oferta decide aceptarla. En tal caso, el sujeto que canta la balada acerca de morir por alguien se ve comprometido a cumplir su palabra y lo hace. Hasta donde entiendo, su objetivo era coger con la persona amada. Sin embargo (esto es una especulación) es más difícil disfrutar una cogida cuando se está muerto.

Esta guerra de posturas da para un debate más amplio, al que espero haber contribuido en algo. Solamente un dato duro (porque sé que, cuando se trata de mostrar la evidencia en el debate, entra mejor cuando es dura): Google arroja 2,580,000 resultados para “sin ti me muero” y 2,090,000 para “muero por ti”. No estoy seguro de qué pruebe ese dato, pero me dijeron que la estadística aporta mayor credibilidad. Así que, creánme (cualquier cosa que sea lo que estoy tratando de decir).

@infantasinalefa