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Kali Uchis nos dejó iniciados y Pato Watson es un borracho increíble

Pilla las foticos

Todas las fotos por André Piaf

Este jueves empezó la segunda edición del Festival Hermoso Ruido, que promete llenar de música a la capital durante los últimos días de agosto. Anoche cogimos para la inauguración en Armando, cuyas versiones Records y All Stars, para las 10:30 de la noche, estaban repletas.

El primer acto de la noche fue Kali Uchis en Armando All Stars. La gente se agolpó frente al escenario para verle la carita de cerca a la cantante de nu-soul colombiana a quien entrevistamos hace un par de días y que tanta expectativa ha generado. Ni siquiera me fijé cuando pasó por mi lado caminando normalmente, como si hubiera cogido bus, se hubiera bajado en la 85 y hubiera caminado hasta el lugar escoltada por su DJ, a quien no puedo dejar de comparar con un Peter Tosh de gafas oscuras y saco de feria artesanal. La genté medio gritó. Ya montada en la tarima, cantó favoritas como "Table For Two" y "What they say", e inclusó se botó una nueva llamada "Lottery".

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Aunque no le mete muchas innovaciones en vivo a su música, pienso que está bien, porque así el sonido se enfoca en su punto fuerte, su voz, sin arandelas. Y es que la voz de Kali nunca puede ser decepcionante, es impecable de principio a fin. No obstante, me dio la impresión de que es lo único que tiene para resaltar. Sus movimientos en escena, aunque cadenciosos, son aún muy tímidos, y en un momento me pareció estar viendo a una niñita en una presentación de colegio, bailando medio tieso. Tanto el vestidito a cuadros que llevaba como la balaca blanca que adornaba su cabeza colaboraban con esa imagen. Aparte de esto, su DJ solo tiraba las canciones y sin mucho punch, sin prender a la gente, por lo que le tocaba estar alzando los brazos, pidiendo ovaciones para animar a la artista.

Pero lo que sí fue decepcionante en realidad fue el tiempo que Kali Uchis duró en tarima. A los 30 minutos (exactos) la pelada se bajó y todos pensamos (incluyéndome) que era el típico amague de concierto, incluso pensé que era un toque pretencioso de su parte, siendo una artista tan nueva, pero no. Kali Uchis nunca volvió a subir a pesar de que el público coreaba el clásico “¡otra!”.

Tan solo dos pisos arriba está Armando Records, el hermano mayor de Armando All Stars. Cuando subí, no le cabía un tinto, pero después de que tocó Él mato a un policía motorizado toda la gente desapareció (pilla la reseña de este concierto aquí). Pato Watson, el dj y productor mexicano, venía después. Y aquí debo parar para decir algo: muchas veces el público es injusto. Al menos durante una hora, Pato Watson estuvo tocando para un público de menos de diez personas. Y digo injusto porque el tipo lo tiene todo: sonido, técnica, actitud y canciones (mezcló versiones clásicas de Soulwax con "New York Excuse" hasta "Psycho Killer" de los Talking Heads, pasando por Pink Floyd, Bee Gees y David Bowie)… ¿Qué más querían? Sin embargo, los presentes no respondían. Entre chiste y chanza, sin embargo, mi querido Watson se bajó una media de guaro, toditica, mientras brindaba y conectaba la mirada con las pocas niñas que estábamos en la pista. Y qué tipazo es cuando está detrás de los decks. De la nada, la gente empezó a revivir y se armó un bailoteo áspero hacia el final de su set.

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"Es el mejor dj que he visto", me dijo una amiga apenas se acabó la música. No es el mejor dj que he visto yo, de eso estoy segura, pero anoche, entre guaro y guaro y sin importar que en la pista sólo estuviéramos diez, Pato Watson lo logró.

Kali Uchis

Kali Uchis

Pato Watson

Pato Watson