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Música

Perturba tus oídos con la música de Ruben Rad

Una poco de esquizofrenia latente.

'Mejor deprimirnos en colectivo' decía Federico (de la banda Julen y la gente sola) antes de tocar unas canciones con Ruben Rad.

Elegí un domingo lluvioso para que saliera bien y pedí té en una taza que al final era de plástico. Todo pronto para escuchar por primera vez una banda jovencita que probé por bandcamp y me encantó de entrada (encantar de hechizar, no de gustar mucho, que después también).

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Diescisiete y dieciocho tendrían, como mucho. ¿Cuántas veces antes había visto adolescentes tocando el clarinete, el violín y la mandolina en una banda que además reluce un nombre cool alegórico a un prócer nacional? Ésta sería la primera. La sala era un bar en el centro de Montevideo ´Péguenle al mimo´ que desconocía hasta el momento. Sonaban como si Sufjan Stevens se hubiera adaptado a una película de Wes Anderson con una voz efímera encanta serpientes (serpientes mayores que ellos probablemente).

Trasciende agregar que tres de cuatro integrantes eran mujeres, diferenciándose bastante de lo que se puede encontrar en el abanico montevideano. Elena en el Clarinete, Fernanda Tarrech en voz, guitarra y mandolina, Valentina Febrero en mandolina y guitarra y Gastón Tarrech en violín. Había un metalófono, pero eso lo supe cuando lo googleé después.

Igualmente, su despegue va por el lado del sonido instrumentalmente perturbado pero cuerdo. La esquizofrenia latente atrapó hasta al que caminaba por la cuadra de la calle Canelones y entró a ver qué había, o el que había venido a la parte del teatro. Ruben Rad y su disco Nínive, el vilipendio parece darle mayor importancia a la música que a las letras, idea que milito con convicción.

Por lo pronto, ya me compré la playera.