Fuimos a un picnic electrónico en la montaña de Montjuic

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Fuimos a un picnic electrónico en la montaña de Montjuic

Las catalanas nos atendieron como reyes y los europeos nos confirmaron que Barcelona es la ciudad más cabrona para pasar este verano.

Estoy tomando sol y sangría en la montaña de Montjuic, Barcelona, en medio de una sesión de Piknic Electronik dedicada a la escena minimal techno de Montreal. De fondo Nathan Burns y Maus, en un cara a cara, mezclan discos de los sellos Harem y Microzo mientras un par de suecas juegan en los Jardines de Joan Brossa con un par de pastillas de Molly.

Me enteré de esta fiesta al aire libre —importada desde Canadá— por un post que vi publicado en THUMP. En esa entrada, Nicolas Cournoyer, el director general de esta iniciativa que comenzó en Québec el 2003, manifestaba que quería llevar la música electrónica fuera de su ambiente natural —clubes atestados de nubes de humo artificial y rayos de luces estroboscopias— para así hacerla asequible a otro tipo de público.

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Lo logró. El 2013 estos picnics salieron por primera vez de Québec para emplazarse en Catalunya y el próximo año —asegura Cournoyer— amenazan con expandirse por el resto de Europa.

Para saber más sobre la versión barcelonesa de Piknic Electronik, contacté a Marta Terrasa, vocera, quién me dijo que otra idea detrás era cambiar el concepto de los domingos: "Se busca ofrecer una alternativa al día con el que termina la semana y en el que tiendes a estar más 'tirado' en casa. Para esto tenemos desde actividades para los más pequeños —como Petit Piknic— a talleres gastronómicos y otros para aprender a ser DJ's o pintar. Además de espacios de diversión de gran formato como castillos inflables y toboganes. La idea es pasar un día completo combinando ocio y cultura. Y, claro, puedes entrar tu propia comida".

Viaje desde Chile para cubrir este y otros festivales barceloneses —como el Arenal Sound o el Cruïlla— para THUMP y Noisey. En esta primera parada me acompaña Víctor "Lacerda" Letelier que anda con un gramo de Rosetta Stone, que consiguió cerca del Arc del Triomf, y una Canon AL-1 con un flash Mikona MV 123 que le compró a un chino en El Raval. La idea es compartir con algunos de los miles de turistas que repletan el ex Parque de Atracciones de Montjuïc y también —insiste Lacerda— hacer fotos de las chicas más atractivas.

Los primeros que llegaron a esta velada quebequense pudieron disfrutar de una degustación de 'poutine': un plato típico canadiense a base de papas y queso. Con Lacerda no alcanzamos a llegar, debido a la resaca mundialera, así que fuimos por unos bocados de comida Thai.

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La idea del spot de arriba, y que estaba en la entrada que daba con el teleférico, era tomarse una foto con los amigos y luego subirla a Twitter para concursar por un viaje a Montreal. La chica de la derecha era la encargada de animar a concursar. Lacerda le pidió que se colocara contra la muralla y después la capturó en esta foto. Ahora la tiene impresa y pegada en su habitación en Gràcia.

Emma Butterworth (arriba, al medio) se vino a vivir por un año a Barcelona desde Bristol. Este verano invitó a unas amigas (las chicas de los costados) para que conocieran la ciudad de las estructura de Gaudí. Mientras le daba una calada a un blond me compartió: "Me gusta la onda chill que tienen estas fiestas. Se crea una espacio ideal para compartir y divertirse con los amigos. Todo es muy relajado y casual. Es una experiencia genial. Además puedes probar muchos tragos españoles, como la sangría, sin miedo a tener problemas con la resaca: acá se empieza a tomar desde temprano".

Laura Fité y Blanca Rasmussen son dos coquetas catalanas que estuvieron trabajando —y divirtiéndose— al lado de una barra donde se vendía sprtiz: un aperitivo italiano a base de vino blanco y Aperol. Blanca es modelo y habla cinco lenguas. Subrayó —en español— que era seguidora de VICE y por tanto a Lacerda le regaló un sombrero de paja, un monedero, unas paletas para la playa y un beso en la mejilla. Por cosa de segundos, Lacerda se sintió como Felipe VI.

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Jonny Davis me contó, mientras se zampaba una sangría con soda, que era un DJ de Nueva York "obsesionado por el minimal techno" y que por eso sacó un pase para asistir a todas las secciones de Piknic Electronic este verano en Barcelona. Le pedí a Lacerda que lo capturara con su Canon luego de ver su camiseta. Me compartió: " En Barcelona trabajo poniendo música en el Club Opium. Mi productor favorito es Green Velvet y también me encanta Ricardo Villalobos: lo he visto en vivo y es asombroso".

Maher Daniel, un DJ y productor con residencia en Stereo club (El Prat de Llobregat), tuvo la misión de parchar a su compatriota Akufen (Marc Leclair) debido a que éste tuvo que excusarse de la jornada. Daniel estuvo machacando beats de tal forma que su set logró, por momentos, olvidar las injustas y crueles derrotas de Chile y México en el Mundial de Brasil.

La chica con la coronita a lo Lana Del Rey —todavía no pasan de moda para fortuna de los weyes de Chalma— se llama Sofía Pinto y me dijo que venía llegando desde Portugal. Sofía, muy simpática y borracha, se divirtió probándose ropa en unos stands de diseñadores independientes ubicados en los Jardines de Joan Brossa. "Piknic Elektronic es el mejor lugar para divertirse en España. Todo el mundo debería venir", me dijo soltando un halo a spritz, antes de subir a la montaña para ver la sesión de The Mole (Colin de la Plante) que cerró la jornada.

Según Nicolas Cournoyer y Michel Quintal, los creadores de estas fiestas que partieron en el Parc Jean-Drapeau y que hoy en día cuentan con todas las comodidades de un camping postmoderno, éstas se expandirán por Europa durante el verano de 2015. En Barcelona la última sesión de la temporada será el 14 de septiembre. El 13 de julio, en tanto, hay un especial Mutek en donde participan Mathew Jonson y Vincent Lemieux.

Sin duda las Piknic Electronic son uno de los panoramas al aire libre más cabrones de este verano en Catalunya. No hay nada como escuchar minimal o dub mientras el sol se pierde en el Mediterráneo y un par de catalanas te incita a tomar Molly en el funicular de Montjuic.