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Del Punk al Reggae: La Música de “Dodger” Montaño

El mexicano recién debutado en el UFC, Augusto "Dodger" Montaño, nos habla un poco de su música favorita.
11.12.14

Fotografia via Djatmiko Waluyo.

A una cuadra de la Glorieta de los Insurgentes de la Ciudad de México estaba un modesto gimnasio al que llegábamos día tras día. Subiendo las escaleras de un edificio viejo y poco iluminado, entrábamos a estirar una lona sobrepuesta encima de unos rollos de hule espuma. La luz entraba tenuemente haciendo de cada uno de nosotros siluetas. Seguido sonaban los ritmos acelerados del punk, al son de una batería acelerada, una guitarra distorsionada, un bajo persistente, y una voz enérgica. Ahí comencé a conocer a Augusto “Dodger” Montaño, un punk mexicano casi de nacimiento que entre las rodadas, la técnica, las sesiones de sparring, y los objetivos trazados, recién debutó en el UFC. En ocasiones hablábamos de música, y después de esos varios años, repetimos el tema para acercarnos a los ritmos que han acompañado al peleador.

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“El punk lo tengo por herencia. Tengo dos hermanos mayores, quienes ya estaban inmersos dentro de la creciente y nueva oleada del punk en México en los 90, más o menos”, me contaba “Dodger”. “Tenía ya uso de razón, apenas cuatro o cinco años cuando apenas vi el primer video en vivo de Ministry, y me pareció fabuloso, increíble, magnífico y extraordinario. No me permitían verlo, pero yo de alguna manera me escabullía para encontrarme con su material. Ya sea cuando mis hermanos se iban, o por la ranura de su cuarto .Veía yo pero espiaba, y así vi el video de Ministry. Así paralizado, tieso, con la boca abierta, me mostró un carácter increíble del mundo. Un mundo… no sé cómo explicarlo, pero como un mundo fuera de este mundo donde parecía que había alegría, energía, a lo mejor amor. Esto marcó mi camino”.

El video era un álbum en vivo de Ministry titulado “In Case You Didn’t Feel Like Showing Up”, que se grabó en el Holiday Star Theatre del estado de Indiana en febrero de 1990; y que en su momento salió en VHS.

Desde esos recuerdos de la infancia, “Dodger” siguió en búsqueda de música y el punk, un movimiento que de alguna manera lo llevó hasta las artes marciales. Encontró en la escuela del punk español como La Polla Records y Eskorbuto un lenguaje más claro.

“Se podían entender y tomar juicio”, me explicaba “Dodger”. “Era de lo más sonado en esos días. Ya después fueron muchos otros. La escuela de España fue bastante importante para como yo me hice en las calles, e ideológicamente. Después la oleada del punk inglés, el punk hardcore, como The Exploited, GBH, Discharge, Chaos UK; el punk escandinavo, Rattus, Kaaos, Terveet Kädet… todas esas bandas, unas otras de Brasil, y de otros países como I.R.A. de Colombia.

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Todo este seguimiento lo llevó a sumergirse dentro del movimiento y participar de manera activa.

“Al cabo del tiempo, no sólo siguiendo, sino siendo parte de la contracultura, tuvimos la oportunidad de tener varias experiencias e incluso traer varias bandas, que en nuestros principios tal vez eran inalcanzables. Las de la vieja escuela cabrona, como Rattus. Los trajimos hace unos años y nos dimos cuenta que son gente igual como nosotros, sólo que son pioneros dada las circunstancias, su edad, y las oportunidades que tuvieron. Son igual que nosotros, jóvenes y con una inquietud y ganas por hacer algo importante para sus vidas mismas, y tratar de cambiar o seguir cambiando”.

Dentro del movimiento underground, fue algo natural que demás de ese género, explica “Dodger”, también encontrara afición por el rock gótico como Bauhaus, Joy Division, The Damned y otras bandas de los ochentas que iniciaron “el movimiento oscuro”, como lo describe.

“Pero por supuesto ha trascendido a conocer otros géneros, abrir mi mente. He trascendido más allá de este estilo musical. Que en mi opinión no es sólo un estilo musical, es parte del carácter del punk”, continúa. “Ahora me gustan otros ritmos, y es raro los momentos en que escucho punk rock. Además es difícil congeniar con los demás compañeros de entrenamiento que también tienen ganas de escuchar su música o al menos una no tan desagradable para ellos. Trato también de ser lo más social en ese sentido.

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“Últimamente escucho mucho roots, rock, reggae. Bob Marley por supuesto, Barrington Levy, Max Romeo, todo el roots. Me gusta mucho escuchar eso cuando estoy entrenando o haciendo sparring. En particular me gusta la música que tenga un mensaje, excepto por el dubstep que casi no tiene mensaje, pero la manera en la que rompen, cortan, pegan, martillan, abren la música, la vuelven a cortar, a pegar, la destrozan, me fascina para entrenar”.

La transición del punk al reggae podría parecer algo radical, pero a lo largo de los años, los dos movimientos musicales fueron encontrándose uno al otro, haciendo una sinergia que unía a dos grupos, hasta cierto punto, socialmente aislados. Hay que recordar el dato histórico por un lado: Jamaica fue colonia británica. Y justamente en Londres, el célebre club nocturno, The Roxy, desde sus primeros días de existencia a finales de 1976 y a principios de 1977, fue anfitrión de la escena punk británica que se encontraba en sus etapas iniciales. Entre los toquines de Generation X, Souxsie and the Banshees, The Clash, Cock Sparrer, y The Stranglers, por mencionar algunos, el DJ de la casa, Don Letts, solía tocar discos de reggae, convirtiéndose en una figura importante para que los punks comenzaran a acoger el reggae. Y de igual manera, está The Clash haciendo el cover de “Police and Thieves” de Junior Murvin, o Bad Brains componiendo reggae entre su hardcore.

Como dato cultural.

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Regresando a la plática con “Dodger”, el peleador hizo evidente su afición por el rock en español y el ska durante su debut en el UFC cuando salió al octágono entre los 20 mil y tantos aficionados congregados en la Arena Ciudad de México con la canción “EL Gran Circo” de la Maldita Vecindad, un cierto homenaje al color de la Ciudad de México.

“También he estado escuchando mucho el rock en español, Caifanes, Molotov, Café Tacuba, mucho La Maldita Vecindad y el ska mexicano como Panteón Rococó, Salón Victoria, La Royal Club…”, explica. “Todo el ska en español me prende últimamente y con eso es con lo que muchas veces puedo congeniar o por lo menos no ser tan desagradable con los otros compañeros del entrenamiento”.

Así, “Dodger” comienza a cerrar un poco el tema, pero regresando a sus orígenes.

“El punk tiene un carácter muy antihéroe, anti-ídolos, entonces la gente que hace esta música no van lejos de este concepto y principio, y se muestran como tal. Entonces te los encuentras en la calle, o arriba tocando música, pero son gente como nosotros que a lo mejor te los puedas topar un día en la pulquería así no más, y ellos mismos se alegran de nuestra existencia también. Los Addicts, ellos nos pedían fotos de nosotros. No se creían lo desarrollado y expandido que estaba la cultura del punk en México y ellos se fascinaban de nosotros, y nos pedían fotos. Y cuando hablábamos con ellos, eran personas educadas, no eran unas personas cualquiera que agarraban la guitarra. Son personas que tienen un mensaje, que tienen algo qué decir”.

Este artículo se publicó originalmente en Fightland México.