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Música

DAT Politics: pop telúrico, adrenalínico

Con su separación, nos complicaron la vida a quienes nos fumamos cada pedo que se echan, porque ahora hay más sitios de dónde snifar.

Me gusta creer que siempre es necesario presentar a los grupos. O que nunca será innecesario. O sí, pero que siempre será un detallazo incluir una presentación, casi con el hábito con el que se imprimen los valores nutrimentales detrás de todo lo que se come. En esta época de saturación de sonidos, música, proyectos, es fácil escuchar confusiones de nombres, géneros, genealogías. Y quizá esté bien… Pero a mí me gusta pensar que siempre habrá por ahí una oveja desorientada --separada del montón de descarriadas-- que querrá saber un poco más de los grupos. Para esa oveja van las siguientes líneas:

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Hasta hace un par de años, al referirse a DAT Politics, se contaba que Claude, Gaëtan y Vincent se habían conocido cuando todavía eran adolescentes, en su pueblito natal, Lille. Los unió tener los mismos gustos en música, cine y arte… Y como seguramente en Lille la única manera de matar el tiempo era viendo florecer los jardines y luego, en otoño, verlos teñirse de ocre, pronto comenzaron a crear música para matar el aburrimiento. Luego de un tiempo, decidieron que estaban listos para grabar algunas cosas y tocarlas frente a todo el que se dejara. Y en unos cuantos años se convirtieron en eso que han llamado "una de las bandas electrofiesteras más eufóricas del planeta".
Al referirse a su historia, Claude la llamó bastante sencilla, allá por el 2008, cuando la entrevisté a propósito de la primera visita al DF de DAT Politics. "Al principio no sabíamos cuáles eran nuestras habilidades y no teníamos ni idea del negocio de la música", confesó en aquella entrevista. Lo cierto es que llegaron a ser uno de los proyectos más importantes de Tigerbeat6, el sello de Kid606.

Suponiendo que estas líneas estuvieran en francés y que pasaran por los ojos de Claude, Gaëtan o Vincent, tendrían el potencial de remover cenizas y recuerdos y sacarle a alguno de ellos una que otra lagrimita… O no. Lo digo porque hoy ya no son trío. Vincent tomó sus cosas y se fue a gestar un nuevo alias: Marklion, y a atender su sello, Alpage. Y en las fotos de DAT Politics comenzaron a aparecer nomás Claude y Gaëtan. :/ ¿Quién se habrá quedado con el juguetito ese con los circuitos alterados para modificar la voz? ¿Y con la batería electrónica de juguete que se les descompuso tras montones de shows sudorosos y alocados? ¿Y con la licencia del Ableton y los controladores Korg?

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Quién sabe… Lo cierto es que, con su separación, nos complicaron la vida a quienes nos fumamos cada pedo que se echan, porque ahora hay más sitios de dónde snifar. Tan solo este año hemos visto llegar con emoción el nuevo material de Marklion (désolé si les molesta verse mencionados en un mismo texto, chicos), donde tuvo increíbles invitados (Cercueil y Etienne Jaumet, entre los más legendarios), y hace unos cuantos días, DAT Politics nos dio dos sorpresitas: 1) estrenó para Halloween un mixtape divertido (como prácticamente todo lo que hacen), cinemático y con muchos sintetizadores viejitos, y 2) publicaron Powermoon, su ep más reciente (en Tigerbeat6, comme d'habitude), con seis tracks que tienen concentrado lo que debemos esperar para, tal vez, su próximo álbum: madrazos flamígeros cargados de adrenalina y ruidos digitales con un guiño a The Soft Pink Truth (el proyecto que creara uno de los Matmos en respuesta a un reto de Matthew Herbert) y un par de baladas (que ellos describen como canciones de cuna sin gravedad), justo lo necesario para dar un par de vueltas más a la tuerca con que cimentaban desde "Mad Kit" su propia y peculiarísima versión del pop.

"Desde el principio tuvimos esa meta para crear música pop, concentrándonos en trucos sencillos, como la eficiencia del coro o del ritmo", decía Claude en aquella entrevista. "Pero en definitiva, nuestras últimas producciones son más pop, aunque las influencias sigan siendo las mismas que al principio".

Además, para dotar a la música de "Powermoon" de un airecillo todavía más enrarecido, el arte consiste en un collage retrofuturista de Mattieu Bourel, artista visual obsesionado con intervenir rostros y paisajes con juguetonas y pesadillescas formas geométricas, lo mismo en el papel que en el fantástico mundo del gif. Esa imagen de una pareja cuyos rostros son en realidad las mitades de un planeta a punto de autosatisfacerse encierra un poco el carácter telúrico de este nuevo concentrado de intereses rítmicos de DAT Politics, que ya queremos escuchar en vivo (¿están leyendo, Carlos y Víctor? ¿O qué? ¿Ya son muy comerciales?).

@peach_melba