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No hay mejores soundtracks para nuestra generación que estos

13 joyas cinematográficas de nuestra generación que emplearon a la música como motor principal e inundaron nuestras cabezas con himnos que hablan de nuestro convulso tiempo.
28.8.14

Una de las tareas más divertidas de la historia es delimitar, desmitificar y juzgar a las generaciones. Cientos de adolescentes Guevaristas se despiertan cada mañana esperando el momento indicado en el cual puedan decirles a sus padres que el mundo en el que vivimos es una gran mierda gracias a su apatía y conformismo. La generación de los ochentas tachó a los hippies de fracasados idealistas –el boom de la cocaína puso agresivos a todos– y la nuestra, acusa a los ochenteros de frívolos asesinos del ambiente. El complejo devenir generacional.

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Sin embargo, en Noisey nos damos muchas concesiones y en esta ocasión trataremos de ser voceros de nuestra generación. O de una generación: a la que le importan dos pitos estas películas.

Tampoco es que aventaremos a la hoguera todos los emos –todavía hay, neta –, reggetoneros o hipsters, que pululan en las calles. Solamente expondremos 13 joyas cinematográficas de nuestra generación que emplearon a la música como motor principal e inundaron nuestras cabezas con himnos que hablan de nuestro convulso tiempo.

Marie Antoinette

La primera película de nuestra lista es una interpretación pop de los últimos días de María Antonieta de Austria en Versalles. La directora, Sofía Coppola, hizo una mezcla entre el drama que su padre inmortalizó en El Padrino y Clarissa lo Explica Todo, un drama juvenil de época. En el filme, Coppola inserta referencias culturales contemporáneas, cómo unos tenis perdidos en el armario de la reina adolecente o algún himno generacionales de la autoría de The Strokes o Air. En pocas palabras, lleva a la pantalla el sueño adolecente de despilfarrar dinero a lo pendejo, pero con el estilo.

The Life Aquatic

Las películas de Wes Anderson nos conducen inevitablemente al mar de sus recuerdos. En The Life Aquatic proyecta uno de sus sueños de la infancia: explorar acantilados submarinos y descubrir las creaturas que habitan en ellos. El soundtrack se compone de covers en portugués de canciones icónicas de David Bowie, mismo que estuvo a cargo de Seu Jorge, que interpreta a un marinero brasileño que con solo una guitarra logra evocar la melancolía que Bowie desprende en algunas de sus composiciones.

Les Amours Imaginaires

Este filme fue escrito, dirigido y protagonizado por Xavier Dolan, un cineasta quebecuá que probablemente es más morro que todos los vatos que trabajan en el OXXO juntos, cualquier cosa que eso signifique.

La historia va de dos amigos –hombre y mujer– que se disputan el amor de la encarnación varonil de los cánones estéticos de la antigua Grecia. Dolan utiliza canciones de Dalida, Fever Ray y The Knife para crear atmósferas densas, donde se mezclan la imaginación de los personajes y la conflictiva realidad donde están metidos.

Submarine

Esta es una de esas películas que nadie ve hasta que se entera que el soundtrack lo compuso una estrella de rock.

Alex Turner de los Actic Monkeys fue el encargado de ponerle letra y música a la historia de un nerd preparatoriano que busca a toda costa perder su virginidad y evitar que el ex de su madre se la vuelva a coger. La película por sí misma es brillante: retrata de una manera divertida y creativa el lugar más triste, aburrido y feo del planeta.

Electrick Children

Una de las cosas más aburridas de la Biblia es cómo la Virgen María se embarazó de Jesús. Le quita todo lo divertido a la procreación. Electrick Children aborda esa idea y la hace sacrílega: en vez de que el Espíritu Santo haga posible el milagro de la fecundación, esta vez lo hace un viejo casete que contiene una melodía capaz de embarazar a virginales menonitas.

La peli ganó el premio generacional en el festival de cine de Berlín y fue la selección oficial de SXSW Film Festival.

Only Lovers Left Alive

Nos encontramos inmersos en una era donde el matar gente para luego beber su sangre lo aprueba Televisa. Eso lo sabe Jim Jarmusch y de eso mismo habla su película, pero lo hace desde su retorcida óptica. En este filme, el vampiro protagonista es el músico más virtuoso en la historia, la sangre es una especie de heroína potentísima y el amor eterno existe, literalmente.

Jarmusch suele aderezar sus películas con muy buena música y en esta ocasión echa mano de Black Rebel Motorcycle Club y Yasmine Hamdan, una cantante árabe que protagoniza uno de los conciertos más increíbles jamás filmados.

Metalhead

Cuanta la historia de una metalera atrapada en un pequeño pueblo agrícola de Islandia, algo así como la oveja negra de todo el pueblo. La película se encuentra ambientada en los noventas, una época donde metaleros noruegos quemaban iglesias y decapitaban cerdos en nombre de Satán. Este filme tiene el soundtrack más atascado de la lista: Judas Priest, Megadeth y Riot harán retumbar las bocinas de tu laptop cuando la veas.

Death Proof

Por años, Tarantino ha tenido la fama de ser el mejor curador musical de nuestros tiempos, y Dead Proof es el filme que reafirma ese título. La selección musical es impecable, algo así como un recorrido por el hemisferio musical del cerebro de Tarantino –que es bastante amplio–. Aparte, la película lo tiene todo: autos de carreras, chingos de sangre, piernas cercenadas y el mejor lapdance de la historia.

Across the Universe

La primer y única película estrictamente musical. Una historia de amor sesentero basada en rolas de The Beatles. Por momentos es bastante cursi y apela a la nostalgia que hoy día produce la música del cuarteto de Liverpool. Se rescatan algunos buenos covers y viajes psicodélicos hechos con presupuesto hollywoodense.

School of Rock

El protagonista del filme es un espécimen escolar conocido por todos: el profesor de artes forever que como sueño frustrado tiene el ser rockstar. El soundtrack es, literalmente, toda la bibliografía necesaria para introducirte en el obscuro mundo del rock: Ozzy Osbourne, The Ramones, The Doors, The Who y Metallica.

Además, Jack Black se saca buenas puntadas.

Taking Woodstock

La historia narra los pormenores en la organización del mítico Woodstock. La trama incluye temas qué se empezaron a tocar en los sesentas, como la homosexualidad y la experimentación recreativa con drogas psicodélicas. Como todas las películas de Ang Lee, el uso de la cámara es pulcrísimo, solo que en esta ocasión añade algunas alucinaciones inspiradas en viajes de LSD.

La Ciencia del Sueño

Fue la primer peli grande de Michel Gondry, ex director de videos musicales y compa de The White Stripes. El protagonista de la historia tiene una banda imaginaria, que se manifiesta en sus sueños y mágicamente componen canciones punks. También aparece Charlotte Gainsbourg, la hija del José José de francés, Serge Gainsbourg.

Enter the Void

Enter the Void es una de esas películas que tienes que ver con unas bocinas impresionantes y un bong a tu lado. El filme nos muestra el viaje de una alma que planea entre los rascacielos de Tokio. Dentro de la trama aparecen muchas drogas locas, pedos budistas y la escena de sexo más explícita en la historia, la cámara penetra a todos… Esta pieza es obra del frankenstein del cine contemporáneo, Gaspar Noé, que utiliza a la música para atrapar al espectador y convertirlo en parte de la trama.

Sigue a Dave Zepeda en Twitter: @Dave_Zepeda1

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