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"Todos los venezolanos estamos sufriendo el mismo terremoto": Venezuela en palabras de La Vida Bohème

Henry D'Arthenay, el líder de La Vida Boheme, explica la situación actual de su país y habla sobre el futuro de su banda.
4.3.14

Estudiantes muertos cuyos asesinatos no han sido esclarecidos, escasez de alimentos y medicamentos, violencia y protestas en las calles, pérdida total de la libido: la situación en Venezuela lleva siendo complicada por mucho tiempo, pero desde el 12 de febrero el país asemeja una zona de guerra. Todo el mundo tiene una opinión al respecto, y por lo mismo, decidimos contactar a Henry D'Arthenay, el líder y vocalista de la banda de Caracas La Vida Bohème (y uno de los grupos que se presentará en un par de semanas en el Vive Latino), para que nos ayude a entender de primera mano cuál es la situación actual en Venezuela, cuál es el panorama que vislumbra en un futuro cercano tanto para su país como para su banda, y que nos recomendara algunas fuentes confiables para seguir de cerca la situación en su tierra.

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¿Cómo es la vida en Venezuela actualmente, día a día?

El día a día en Venezuela, al menos para la gente de mi edad (25 años), es bastante incierto. Trabajar, estudiar, y llevar una vida normal es imposible en mi país… y no sólo a partir de las protestas recientes. Yo no tengo recuerdos de una Venezuela en la que salir a trabajar o llevar en una cita a una chica no implicara un posible secuestro o atraco dentro de las posibilidades. Mi primer golpe de Estado lo viví a los 4 años, escondido debajo de la cama de mi mamá, y a los 14 años me tocó el siguiente combo: paro petrolero, disparos desde Puente Llaguno, y el golpe de Estado del 2002. Y no recuerdo que las cosas hayan disminuido en intensidad desde ese entonces. En mi país hemos vivido tantas elecciones los últimos años que es absurdo que las cosas sigan como siempre lo han estado.

Esta no es la primera jornada de “guarimbas” (barricadas ciudadanas) que he vivido en mi vida, no es la primera vez que la Guardia Nacional arremete violentamente contra mis amigos y compañeros, y no es primera vez que los colectivos armados apuntan las pistolas a chicos de mi edad que no sólo están desarmados, sino que están en la calle porque genuinamente quieren ver un cambio en su país y ya no encuentran mecanismos oficiales para lograrlo.

Lo triste es que, independientemente de las protestas, todos los venezolanos estamos sufriendo el mismo terremoto: la escasez, la inseguridad, la censura de los medios de comunicación y la ineficiencia en los servicios públicos, y eso es algo que no tiene bandera política. Ahora tenemos algo más que añadir a la lista: los detenidos, los torturados y los que han sido asesinados en el transcurso de las protestas. Conseguir justicia en mi país es una de las cosas más difíciles de lograr; nuestro sistema penitenciario es igual o peor que una pena de muerte. Aquí nos hemos acostumbrado a vivir sobrellevando la injusticia.

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Hoy para mí y mi familia es igual de difícil conseguir las medicinas y los alimentos que lo que lo era hace 3 meses, sólo que ahora hay disturbios y no te puedes mover tan libremente para buscarlos. Nos adaptamos a vivir con escasez de ellos y por lo visto nos estamos adaptando a vivir también con los disturbios que genera la escasez de ellos. El día a día en Venezuela suele ser bastante desalentador si se tienen un sentido de la moral y la justicia bastante asentados.

¿Cuál es la diferencia entre lo que está pasando realmente y lo que informan tanto medios oficiales como lo que uno lee por redes sociales?

Es muy difícil tener información confirmada y, en mi opinión, se debe a que no hay interés de que la gente no esté ni remotamente informada. Aquí la información se fue hace un largo rato para dejar un vacío inmenso que cubrió la propaganda. Cuando llega la hora de buscar cifras, declaraciones concretas y citas confirmadas, la fuente vela por su ausencia. El Estado es dueño de la mayoría de los canales de televisión, así que basta que haya una protesta (como la que hubo el 12 de febrero, en la que el saldo fue de tres muertos) para que inmediatamente todos los canales pongan la telenovela que les convenga. Por otro lado, los medios que no son del Estado, al sentirse achacados por la propaganda oficial, contraatacan dando espacio sólo a informaciones que sirvan de ataque al gobierno.

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Yo soy de los que pienso que en nuestro caso la polarización es mucho más construida que real, siento que todos los venezolanos queremos construir un país justo, pero hay más gente a la que le conviene que estemos peleados a que estemos dialogando. Las redes sociales en este sentido han jugado un papel clave, ya que muchos periodistas y jóvenes políticamente activos han podido encontrar mayor libertad editorial, pero esa misma libertad editorial ha venido con un alto precio a pagar: la confirmación de las fuentes e informaciones recibidas es mucho más difícil de conseguir.

Nuestras redes sociales se han convertido en una especie de modo de hacer frente a la emergencia. Los chicos pueden grabar videos y tomar fotos desde las protestas que —aunque de manera desordenada— nos permite reconstruir los hechos que están pasando y tomar acciones concretas: saber cuántos heridos hay, cuántos detenidos, esparcir la voz del uso de violencia por parte de los efectivos de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana… violencia que, hasta ahora, al gobierno le ha costado un trabajo inmenso admitir (incluso estando registrada con fotos y video).

La Vida Bohème - Cementerio del Este/ Cementerio del Sur

¿Cuál consideras que es tu papel dentro de todo esto?

Mi papel como artista es difícil de definir, porque no siento que sea distinto a mi papel como ciudadano: pienso que mi país es mucho más complejo que dos posturas ideológicas, y nuestra labor como banda es tan sencilla como no quedarnos callados, implicando esto todo lo que implica: sea yendo a protestar, ayudando a difundir las informaciones confirmadas, denunciando lo que consideremos injusto y, sobre todo, tratando de hacer entender a cualquier persona que este problema es mucho más complejo, que es mucho más trascendental que un período de gobierno. Venezuela no vive desde hace mucho la felicidad que muestra al mundo con su característica sonrisa. Que seamos un pueblo amable no significa que no estemos sufriendo callados desde hace mucho.

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Esto viene de mucho antes que Maduro, que Chávez, que Caldera y que Carlos Andrés Pérez. Si somos un país con una de las reservas petroleras más ricas del mundo, ¿cómo se explica entonces que todavía haya tanta pobreza? Aquí todos los gobiernos han robado las riquezas de esta nación a costa de nuestro propio bienestar como pueblo. Sólo pedimos que nuestras ciudades y pueblos no sean inseguros, que nuestras calles no estén destrozadas, que tengamos luz, que tengamos medicamentos y comida, que podamos vivir y desarrollarnos plenamente como seres humanos. Nuestro papel como artistas es recordarle a la gente que el gobierno (sea cual sea) es un administrador, no un salvador, y que los recursos que usan para “ayudarnos” no son sus recursos, sino nuestros recursos. Nuestro petróleo, nuestros impuestos, nuestro dinero. El artista está para recordarle a sus conciudadanos que somos seres hermanos antes que militantes de partidos o ideologías. ¿Cuál es la situación de los músicos que conoces? ¿Existe mucho activismo, indiferencia, miedo, éxodo a otros países?

Es ya casi imposible para los músicos mantenerse al margen de todo lo que está pasando. Incluso cuando hacen gestos ridículamente obvios para mantenerse al margen, terminan diciendo una postura política (“yo no me meto en eso” ya de por sí es una postura política acá), y hoy por hoy existen posturas de todos los colores: desde el músico que fielmente cree en el gobierno, pasando por el músico que fielmente no cree en el gobierno y dando una vuelta por el músico que prefiere no meterse en eso para seguir cobrando a los dos lados.

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Cada día veo más músicos activos políticamente, eso sí, y lo único que me preocupa (tanto de mí como de ellos) es que nuestro activismo opaque nuestra verdadera arma para cambiar el mundo: el arte. Crean lo que quieran creer: Bob Marley ha unido a más gente a nivel mundial que cualquier consigna política. El arte tiene que servir no sólo como herramienta para señalar lo que está mal de nuestras sociedades, sino también para dar soluciones. Nada más escuchar y leer las letras de los primeros 10 minutos de The Freewheelin’ Bob Dylan son suficientes para que cambien tus posturas con respecto a lo que es justo y lo que no.

He visto poca indiferencia, y la que he visto es por parte de colegas que genuinamente esperan cobrar cheques sin herir sensibilidades políticas, y eso lo puedo entender… El ecosistema del arte es amplio y hay espacio para todos, imagino. No es algo con lo que comulgo, pero puedo entenderlos: el hambre en Venezuela es grave, y no tocar es no cobrar. Nosotros decidimos cancelar una gira completa que teníamos por el país, pero el golpe económico que eso conlleva para nosotros es menos importante que nuestra paz de conciencia. Como está la situación del país, es un riesgo bastante grande para la gente que va a los eventos.

Ahora, miedo he visto en todas las posturas, y éxodos estoy seguro que empezaré a ver dentro de los próximos meses, ya que a los primeros que cazan en épocas de polarización e hipertrofia políticas son a los pacifistas, intelectuales y conciliadores, ergo: los artistas.

La Vida Bohème - "La Vida Mejor"

¿Cuál es el panorama que ves a corto y mediano plazo?

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A corto plazo no veo que las protestas vayan a bajar de intensidad; si algo, me preocupa que las protestas sigan generando heridos y muertos, ya que el gobierno pareciera no estar dispuesto a cumplir demandas tan básicas como la de liberar a los detenidos o escoger a los 3 Fiscales de La República que sustituirían a los 3 cuya vigencia ya está vencida. No veo que la oposición esté manejando la situación bien tampoco, y se debe a que tampoco entienden completamente la causa y el combustible de las protestas; para ellos es una cuestión de “gente a favor del gobierno” vs “gente en oposición al gobierno”, mientras que la mayoría de los que estamos a favor de las protestas lo hacemos por nuestra preocupación y frustración con el país. El gobierno habla de un “intento de golpe de Estado”, en lugar de poner sus manos a las obra para reparar lo que el pueblo exige, y la oposición (al menos del lado del partido político llamado Voluntad Popular) habla de “La Salida”, en lugar de plantearse una reforma de los recursos ya existentes. La gente está en la calle porque quiere que las cosas mejoren, y eso va tomar que tanto el gobierno como la oposición cedan por el pueblo mismo que los escogió para sus respectivos puestos, tanto como que las instituciones velen por el país antes que por los partidos políticos en los que militan.

A mediano plazo, las decisiones y eventos que transcurran durante estos próximos meses darán como resultado o que: A) La polarización se disuelva como el alcohol una vez destapado y el pueblo de ambos lados se dé cuenta que la única solución a los problemas es juntos, que nos demos cuenta que el poder está en la población civil y no en los dirigentes; o B) Que se acentúe la polarización, hecho que puede significar escenarios de nefastas consecuencias, ya que un pueblo enfrentado es un pueblo al que le quedan heridas que duran por generaciones. Heridas que les aseguro ninguno de los dirigentes que está hoy en día (tanto del gobierno como de la oposición) vivirán para sufrir.

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Tengo mucha esperanza porque el primer escenario sea aquel por el que nos decantemos, pero aún así tengo miedo de quienes ganan viéndonos enfrentados. En esta generación existe la posibilidad de emanciparnos de las luchas del siglo XX, luchas que no sólo resultaron futiles sino que dividieron en desmedida a la gente (sin importar ideología o religión), haciendo imposible que trabajaran en cualquier futuro cercano por un interés común. Los errores del chavismo y de la oposición no son errores que deberían pagar las generaciones futuras.

¿Qué puede hacer la gente de otros países para ayudar?

No olvidar que también somos sus hermanos: antes que venezolanos somos del género humano, y nuestro dolor es su dolor. El mundo ha funcionado de tal manera los últimos años que hemos borrado nuestras fronteras limítrofes con un teclado y un router. Esa es la verdadera victoria del siglo XXI. Nuestra lucha es su lucha y viceversa. Esta generación pregunta primero el usuario de Twitter que la nacionalidad. Mantenernos en contacto es lo más bonito que puede hacer un ser humano con otro; no siento que nuestras luchas sean distintas y hablar entre nosotros ayuda mucho más de lo que pensamos. No estamos tan solos.

¿Cuál es el futuro para La Vida Bohème?

Siento que nuestro futuro como banda está en la tecnología que nos rodea. Lo que queda de esta década nos permitirá darle un uso a la tecnología mucho más humano al que vaticinaban generaciones pasadas (es decir, el de la tecnología como demoledora y consecuentemente como agente de alienación). El gran reto ahora es conseguir que la tecnología ayude a ver al mundo como es, y no tanto a escaparle. Por ahí irán nuestros tiros como banda. Queremos ser parte de ese proceso. La gente hoy en día usa la tecnología para conectarse entre ellos, pero que esa conexión no implique una desconexión de la realidad no-virtual es algo que tenemos que labrar todos los que aboguemos por un humanismo más tecnológico.

Será es un disco que escribieron en respuesta a lo que estaba pasando en esos momentos en Venezuela. ¿Cómo ha cambiado la situación desde que compusieron ese disco? ¿El mensaje de ese disco sigue siendo vigente, o necesita una especie de epílogo?

Lamentablemente, y sin buscarlo en un principio, mucho de lo que se escribió para Será no sólo no ha cambiado, sino que se acentuó, y esto nos pone en una situación bastante bizarra con nuestra obra. Será hoy día es un disco que nos entristece como seres humanos, ya que el álbum siempre fue un ejercicio de crear extrapolaciones de nuestras circunstancias dentro del disco para así poder evitar la tragedia en el mundo real. Pensábamos que al pintar la desolación, el espíritu humano viviría la tragedia y el luto dentro de la obra, pero no fuera de ella, y que ese dolor nos permitiría a todos hacer lo que estuviera en nuestras manos para no tener que vivirlo en la vida real. Todavía creo que estamos a tiempo de salvar nuestro país (y cuando hablo de mi país no me refiero a sus agentes partidistas, me refiero a lo intangible que perdurará por una eternidad, como por ejemplo, el respeto a la vida). No creo que Será necesite epílogo: ya pintamos la noche, nos llegó la hora de pintar el amanecer. Nuestro error fue pensar que podíamos cambiar el país pintando sólo sus tragedias y, aunque es necesario entender el dolor, una vez purgado es necesario darnos cuenta que es posible un mundo donde la desgracia sea la única constante/ley reguladora. Los seres humanos nos movemos por otros motivos hacia objetivos nobles… el dolor sólo sirve para hacernos entender mejor nuestro contexto, y no menospreciar nuestros esfuerzos, pero como agente de movilización es bastante pésimo. La tragedia ofusca nuestra libertad de movimiento. Recomiéndanos bandas o músicos venezolanos que te parece que estén haciendo algo interesante actualmente.

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Mi banda favorita venezolana se disolvió hace poco… me atrevo a decir que son el primer daño colateral (del mundo artístico joven) de nuestra situación en el país. Se llamaban Americania, y estoy seguro que si hubieran vivido en una Venezuela menos álgida, seguirían haciendo música.

Americania - "Estoy afuera, sal"

¿Cuáles crees que son los mejores medios para informarse actualmente sobre lo que realmente está pasando en Venezuela? (Cuentas de Twitter, periódicos o medios informativos en línea, etc.)

Últimamente he conseguido información acertada de las siguientes cuentas de Twitter. En su mayoría son comunicadores, abogados, y activistas de derechos humanos que están usando sus cuentas para que el caos informativo que estamos viviendo no sean tan fatídico como lo ha sido las últimas semanas:

@LuisCarlos, @LauSolorzano, @AlfredoRomero, @Por_Puesto, @HimiobSantome, @MLopezMaya

También pueden ver estos videos, son de ciudadanos que han capturado momentos en los que efectivos de seguridad del Estado han arremetido contra la población civil de manera violenta. Los últimos dos son de dos periódicos: uno es del diario Últimas Noticias, que hizo un reportaje alrededor del asesinato de Bassil Da Costa (uno de lo manifestantes de las protestas del 12 de febrero), y estas son fotos del diario El Carabobeño de la represión en Valencia. Una de las agredidas que aparece en las foto es Marivina Jiménez, que no sólo fue golpeada por una Guardia Nacional con un casco, sino que también fue imputada por “agredir" a la misma Guardia Nacional que la golpeó.