Música

Ronnie Spector habla sobre Kesha, el estrellato en los 60 y las Ronettes


Foto por Ruven Afanador/ CPI SYNDICATION

*​Este artículo fue publicado originalmente en Broadly.

Cuando Ronnie Spector dice ‘hola’, lo hace con una risita infantil y un agudo acento de Nueva York que no ha disminuido ni un ápice a sus 72 años de edad. Esta mujer, que seguramente es una de las cantantes más icónicas de todos los tiempos, ha influido en todo el mundo desde Bruce Springsteen hasta Amy Winehouse gracias a su conmovedor estilo, su profundo dominio de la poesía del pop y su absolutamente excepcional sentido de la moda.

Criada en el Spanish Harlem, formó las Ronettes junto a su hermana Estelle Bennett y su prima Nedra Talley a principios de la década de los 60. Las Ronettes, la más individual y atrevida de las bandas de chicas, eran un grupo de estilo propio a quien los Beatles y los Rolling Stones seguían como perritos, por no mencionar a las legiones de fans chillonas de todo Estados Unidos y Europa.

Cuando en 1974 se separó del productor Phil Spector —que actualmente se encuentra cumpliendo cadena perpetua por el asesinato en 2003 de la actriz Lana Clarkson—, Ronnie se embarcó en una carrera en solitario. Sigue haciendo giras y publicando nuevo material y después de promocionar el nuevo disco de grandes éxitos que lanzó el año pasado, acaba de publicar English Heart, un tributo a los artistas británicos con los que salió de gira, trabajó y alternó en la década de 1960.

«Por supuesto, para mí la letra lo es todo», me dice por teléfono desde su casa en Connecticut para explicar la elección del material que conforma su nuevo álbum. «Cuando canté ‘How Can You Mend A Broken Heart’ [originalmente grabada por los Bee Gees] en el estudio, estaba a punto de llorar. Tuve que gritar ‘¡Para la grabación!’ Esta canción es mi vida, es todo por lo que pasé».

El incidente al que se refiere Ronnie está bien documentado. Tras casarse en 1968 con el controlador Phil Spector, que había firmado un contrato con las Ronettes en 1963 y orquestado el lanzamiento estelar de los temas «Be My Baby» y «Baby I Love You», él la encerró en su mansión y se negó a dejarla trabajar durante siete años. «Eso arruinó mi autoestima durante mucho tiempo», explica Ronnie.

No es de extrañar que recientemente se haya señalado el paralelismo existente entre la situación de Ronnie y los supuestos abusos sufridos por la cantante de pop Kesha a manos de su productor Dr. Luke. «Por supuesto que adoro a Kesha y estoy totalmente de acuerdo con ella, pero mi caso fue un poco diferente porque me casé con él», afirma Ronnie. «En mis tiempos ellos se casaban contigo y de alguna manera, aquello que me hizo también fue una violación para mí, porque me despojó absolutamente de todo. Cuando me casé pensé que seguiría cantando y por supuesto, actuando —eso era mi vida—, pero no me dejó hacer nada durante siete años».

A pesar del caso de Kesha, Ronnie se apresura a señalar los importantes avances que han logrado las mujeres en la industria de la música desde que ella empezó. «En la década del 60 no podías escribir tus propias canciones», explica. «Y si conseguías meter un par de versos en una canción, no te los pagaban. ¡Nunca sabías qué se suponía que te tenían que pagar! No sabías nada sobre componer, escribir letras y publicar discos. Por supuesto, todo el mundo tiene esos conocimientos hoy en día gracias a personas como yo. Las mujeres deben hacerse escuchar».

«Fíjate por ejemplo en Taylor Swift, esa mujer ha escrito todas sus canciones y ha ganado millones de dólares, pero en los sesenta los que ganaban millones eran los productores y los propietarios de las discográficas. Lo mío era una bobada en comparación con lo que ganaban ellos». En lugar de señalar a otras artistas contemporáneas a nivel individual, Ronnie parece extasiada con el éxito de las mujeres como colectivo. «Me gustan todas, soy inmensamente feliz de que las mujeres por fin puedan escribir su propio material y publicar su propia música, eso es lo que más me gusta. Digamos que no tengo ninguna favorita».

Sin embargo, hay una estrella cuyas alabanzas sí le gusta cantar, la fallecida Amy Winehouse, que con la canción «Back To Black» lleva formando parte del repertorio habitual de Ronnie desde antes de la muerte de la artista británica en 2011. Aunque nunca llegó a conocer a Amy, Ronnie se ha hecho amiga de su madre, Janis. «La última vez que fui al Reino Unido, hace unos tres meses más o menos, me regaló este maravilloso libro escrito por ella y en el interior me puso una dedicatoria: ‘Tú fuiste la inspiración de Amy’. Fue algo realmente conmovedor. Estoy mirando el libro ahora mismo, lo tengo justo aquí, en la estantería».undefined


Ronnie Spector en el estudio. Foto por Evan Seplow

Amy no fue la única que tomó prestado parte del aspecto tan particular de Ronnie: ahora es rara la vez que mira entre el público y no ve un mar de altísimas melenas cardadas moviéndose al ritmo de su música. «¡Estoy conmocionada! Cuando salgo al escenario y veo a todas esas chicas con el peinado cardado me siento como si hubiera vuelto en el tiempo», bromea.

Este particular look procede del Manhattan en que Ronnie se crió. «Todo lo sacábamos de la calle», afirma Ronnie. «Éramos diferentes a cualquier otro grupo de chicas porque llevábamos vestidos ajustados y no acampanados o largos. Teníamos un look callejero, como todas las chicas de nuestro barrio: las negras, las hispanas, las portorriqueñas, las chinas…».

La madre de Ronnie tenía seis hermanas, todas ellas peluqueras, que fueron las encargadas de esculpir las elevadas melenas y rociarlas con montañas de laca mientras Ronnie, Estelle y Nedra se aplicaban grandes cantidades de delineador. «En el backstage de los conciertos, en sitios como el Fox Theater de Brooklyn, donde debíamos permanecer desde las 12 de la tarde hasta las 12 de la noche porque ofrecíamos seis espectáculos al día, no teníamos nada más que espejos y maquillaje. De manera que nos quedábamos allí todo el día. Así fue como conseguimos el look Ronette».

Era un look que encandilaba tanto a sus compañeros músicos como a las fans. Las Ronettes fueron tan grandes en sus días que, en 1964, los Rolling Stones fueron elegidos como teloneros para su gira en el Reino Unido. Es más, Ronnie y Keith Richards llegaron tener su cuento y él la llevaba a la hamburguesería de moda en el país, Whimpy, cuando estaban de gira.

Las Ronettes devolvieron el favor a otra banda inglesa poco después. Atrapados en medio de Nueva York y tratando desesperadamente de evitar a las fans que los aclamaban, los Beatles llamaron a Ronnie, quien rápidamente los llevó hasta el Spanish Harlem para que descansaran y comieran una barbacoa. «Nadie los molestó porque pensaban que solo eran unos estúpidos hispanos. En mi barrio los hispanos no se cortaban el pelo durante semanas porque sus padres no se los permitían, así que cuando los Beatles llegaron al Spanish Harlem pasaron totalmente desapercibidos. A ellos les encantó esa sensación de no ser vistos y poder disfrutar de una buena comida».

Fueron los Beatles, entre otros, quienes convencieron a Ronnie para que empezara a cantar otra vez después de librarse de las garras de Phil Spector y de California. «Cuando regresé a Nueva York y me encontré con John Lennon, me dijo: ‘Tienes que volver al estudio de grabación, tu voz sigue siendo maravillosa’».

«Así que eso hice, volví sin pensarlo dos veces, porque había gente como Keith Richards, John Lennon, Billy Joel, David Bowie —incluso Springsteen— que me decían: ‘Ronnie, la tuya es la voz por excelencia’».

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‘English Heart’ se publicó el pasado 8 de abril.

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