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¿Es el crowdfunding la salvación para la música independiente?

Pagarles la boletica también sirve ;)

Amanda Palmer para su exitosa campaña de crowdfunding. Recuerdo que la última vez que compré un disco tenía unos 13 años, el disco era uno de los primeros de Doctor Krápula antes de convertirse en lo que sea que es hoy en día. En fin… ni siquiera en ese momento me dirigí a una tienda de discos (cuando todavía existían en cantidad), simplemente lo compré en la calle, con la carátula impresa en papel reciclado que incluso tenía un cuadro de excel al respaldo y el CD marcado a mano. En ese momento, con la piratería, el negocio de la música ya estaba entrando en crisis, supongo. Eso fue como en 2005, cuando ya los casetes sólo servían para acumular polvo en las repisas y eran más los estuches de felpa para guardar los CDs, que las tradicionales cajas gruesas de plástico con tracklist, cancionero y demás.

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Con la llegada de la era digital nos olvidamos de lo que era pagar por un disco. Incluso, hoy puede llegar a ser un gesto absurdamente romántico regalar un CD, y luego de recibirlo no tendríamos donde meterlo ¿o sí?

El caso es que es un tanto egoísta que amemos la música, que tengamos playlists para días soleados, para invierno, para hacer popó y para no matar a nadie mientras esperamos en la fila del banco, pero no nos interese saber cómo hizo para grabar sus temas la persona que está detrás de los audífonos. Claro, si hablamos de un artista mainstream que se suena los mocos con billetes de 10 dólares, seguramente no sea el caso que nos interese, pero si es un artista independiente, la cosa debe ser más dura.

Durante algún tiempo veía en redes sociales palabras como "crowdfunding", "campaña", "donación" y "apóyenos". Sentí que de repente era un tema que me estaba hablando directamente a mí, así que decidí investigar un poco el tema tratando de encontrar respuestas a una pregunta: ¿será el crowdfunding la salvación de la música independiente?

Lo primero que hice fue contactar a algunos sitios de crowdfunding, intercambié algunos correos con Justin Kazmark, relacionista público de Kickstarter, y me explicó que desde el primer día de esta plataforma en la web, en 2009, los músicos independientes han sido los más activos mostrando sus proyectos. En la misma página más de 40.000 campañas se han presentado con el fin de buscar apoyo de amigos, conocidos y extraños. De estas, más de 20.000 han sido financiadas con total éxito, lo cual quiere decir que un poco más de la mitad de los proyectos que se inscriben tienen probabilidades de ser financiados gracias a las donaciones de estas personas. Dentro de estas cifras brindadas por Kickstarter, se dice que la música tiene un índice de éxito del 51.91%, frente a proyectos de cine y video que tienen un índice del 38.19% y otros como tecnología con un 33.20%. O sea que, en teoría, el crowdfunding viene siendo una buena opción según esta plataforma. De hecho, músicos como De La Soul y Amanda Palmer, entre otros, lo han intentado y no les ha ido nada mal.

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En 2012, Amanda Palmer, luego de haber cortado relaciones con su disquera, decidió lanzarse al mundo del crowdfunding y repitió el año pasado con una campaña para reunir 100.000 dólares para su próximo álbum, un Art Book y un tour de lanzamiento. Al finalizar el plazo que dan las plataformas para recibir donaciones, terminó recibiendo un total de 1.192.793 dólares. En el caso de De La Soul, los maestros del hip hop pidieron 110.000 dólares para su nuevo álbum y terminaron con 600.874 dólares donados por sus fans.

Pero para los músicos el crowdfunding no sólo se trata de lanzar discos. Neil Young, por ejemplo, ha sido uno de los casos más exitosos con su experimento musical PONO, que prácticamente te pone en los oídos una experiencia casi que vivencial del sonido, la calidad más pura de audio que jamás hayas visto. El proyecto tímidamente pedía 800.000 dólares para desarrollar su idea y terminó recibiendo 6.225.354 dólares.

Sin embargo, tampoco todo es iniciativa de los músicos. Algunos fans han logrado cosas impresionantes, como un documental sobre Pixies cuya meta era lograr los 150.000 dólares y que recaudó donaciones por 234.450 dólares, o el caso de los fans de Foo Figthers en Richmond, Virginia, que lograron llevar de vuelta a la banda que no tocaba allí por más de 15 años.

Para aterrizarlo al caso colombiano y no vivir de ejemplos que sólo suceden en otros países, hablé con Juan Sebastián Torres, fundador y director de La Chèvre, la primera plataforma de crowdfunding colombiana, con la que han experimentado artistas como Andrés Gualdrón y los Animales Blancos, Oh'LaVille, Lianna y Surcos. Aunque las cifras de donaciones no son taaan desbordantes como la de Amanda Palmer o Neil Young, sí hubo un caso que logró sobrepasar su meta: el músico Lucio Feuillet, logró pasar de $8 millones de pesos, que era su monto inicial, a recaudar $10 millones para publicar su álbum Indicio. "El crowdfunding ayuda muchísimo a que los artistas se organicen y aprendan a estructurar su proyecto y a que el público se dé cuenta del esfuerzo que hacen las bandas. También ayuda a que la música independiente busque ser más innovadora en su forma de presentarse", me dice Juan Sebastián.

Hasta el momento el crowdfunding va ganándose el título como mejor opción para salvar la música independiente y hay casos que lo demuestran, pero deberían existir otras alternativas. ¿Las hay?

Antes de existir estas plataformas de financiación colaborativa, estaban las disqueras y los inversionistas privados, que todavía existen, pero cada vez con una reputación más baja o unas ambiciones diferentes a las del mercado alternativo independiente. Me explica Alejandra Gómez, manager de Sidestepper -quienes en su más reciente disco Super Natural Love lograron reunir el 76% de lo que tenían pensado para producirlo-, que las formas que tienen los músicos para sacar adelante sus proyectos son: pagarlos ellos mismos, conseguir un inversionista o firmar con un sello que puede ser independiente o una major. En el caso de los sellos, dependiendo del acuerdo al que se llegue, tiene ciertas ventajas y unos alcances que el artista no tiene. Uno de los principales es la distribución, con el crowdfunding puede que ya se tengan todos los discos, pero ¿cómo los distribuyes? Con un sello, los músicos tienen distribución, prensa y cierta aprobación. Un sello garantiza de cierta manera que lo que salga bajo esa firma sea de calidad. Pero también tiene sus desventajas, "a veces un sello se demora más en sacar el disco que lo que se demoraría uno sacándolo solo, porque ellos tienen calendario de otros lanzamientos, entonces no siempre es lo más rápido", agrega Alejandra. Claro, los músicos también se ven en situaciones como tener amarrado el disco a un contrato, entonces tienen hacer lo que el sello quiera. El caso no sólo se resume en Sidestepper, cada vez son más los artistas que buscan la manera de financiar sus proyectos a través del crowdfunding. Juan Andrés Ospina, músico, compositor y productor colombiano conocido por el video de "Qué difícil es hablar el español", me cuenta que "el proceso con las disqueras es largo mientras contestan o se deciden y al momento de interesarse en el proyecto es difícil que propongan un contrato que sea muy beneficioso para el músico. Hay algunos pocos contratos buenos, pero hay muchos otros que no suponen una ayuda para el músico y otros que son directamente perjudiciales porque el músico sale perdiendo".

Por su parte Mario Galeano, cabeza detrás de Ondatrópica, cree que "el único intercambio que existe con el crowdfunding es darle a los fans lo que compraron, mientras que si estás con una marca o te están financiando de alguna manera, vienen una cantidad de compromisos de posicionamiento de logotipos, hablar de las marcas, eso es algo que con el crowdfunding no se exige, no hay que estar exponiendo marcas comerciales de otra gente". Además las cifras de comisión para las plataformas de financiamiento conjunto en Colombia están entre el 13% y el 15%, lo cuál es un guiño a favor del crowdfunding.

Por lo tanto, para poder seguir disfrutando de los gloriosos sonidos de la música independiente, hay que meterse la mano al bolsillo, ser conscientes de que todo implica un costo: tanto el estudio, como el ingeniero, el diseñador del arte del disco, el que hace los videos, el que los edita, ¡hasta los músicos! Como me dijo el fundador de La Chèvre, "la música no es un bien gratuito"; cada día la gente tiene menos noción de lo que cuesta una producción musical que no se sabe a cuántas personas va a llegar y si lo van a comprar. Así que, si me preguntan a mí, diría que sí, el crowdfunding podría ser la salvación para la música independiente, es un trabajo conjunto que implica creatividad de las bandas y que ayuda a la fidelización de los seguidores, además la banda gana y se abre un camino sostenible, los fans reciben objetos únicos a cambio, va más allá del disco, es una cuestión íntima y cercana con sus ídolos, o acaso ¿cuántos van a tener dentro de 30 años un duplate con su nombre en una mezcla de Ondatrópica, o un poncho de los Swing Original Monks? Y claro, también hay que pagar la boletica y ese tipo de cosas. ***