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Quiero Club: de los trabajos horribles, los road trips y los años dorados del indie regio

Hablamos con los Quiero Club, antes de su toquín de aniversario en el Plaza Condesa. Nos contaron sobre sus comienzos en Myspace y su amor por Juanga.

Hay pachanga en el Plaza Condesa.

Es el lugar elegido para celebrar el aniversario 10 de Quiero Club, una de las pocas bandas de Monterrey que continúan vigentes desde aquella época en la que los regios eran los amos y señores del indie nacional, los años dorados de Happy Fi Records.

Ayer les caí en su estudio, la covacha adaptada de una casa bastante perra, en el corazón de la Roma. Después de un jam y cinco minutos para que recuperaran el aliento, les pregunté sobre ese pasado no documentado que tienen todas las bandas, de aquellos tiempos en el que los miembros eran vatos con trabajos pinches e igual aburridos que el tuyo. De su primer toquín formal y de cuando se trepaban empeyotados a una troca, para recorrer medio país en busca de una fecha en un bar de mala muerte en Cholula. Algo así como la minibiografia autorizada.

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NOISEY: Supongo que antes de decidirse a hacer música, tenían una vida semejante al resto de los individuos que no tenemos idea de cómo tocar un instrumento. ¿Qué hacían antes de formar la banda?

Priscila González: Hace diez años, estaba estudiando y produciendo arte.

Marcela Viejo: Vivía en Barcelona y estaba regresando a México.

Luis Ezequiel: Cuando empezó Quiero Club estaba rondando en bandas. Acababa de salirme de Niña y comenzaba a jamear con el Boscop. También tenía un trabajo super culero en telemarketing.

Boscop Benavente: Estaba en mi faceta de ingeniero de sonido, trabajaba con bandas regias que se iban de gira y también en el Café Iguana.

¿Cómo fue su primer encuentro?

Luis: A Boscop lo conocí, cuando tenía 15 años. A Marcela igual, porque era compañera de escuela de mis amigos. Priscila fue a la última que conocí.

¿Por qué decidieron hacer Quiero Club?

Marcela: Nunca lo decidimos, estuvo bien raro, pasó de repente. En las tardes todo el mundo le caía a jamear a casa de Boli. Todos teníamos canciones incompletas y de pronto alguien entraba al quite para terminarlas. De repente grabamos una canción –“No Coke” – y comenzó a sonar mucho en el DF, la tocaban en Reactor. La rola pegó y nosotros no sabíamos, porque estábamos en Monterrey (risas).

Para el centro, Monterrey es una ciudad algo ruda, donde hay mucho hip hop. Pero cuando salieron había una escena indie muy grande. ¿Cómo era la escena en esos años?

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Luis: La escena alternativa era gigante. En ese tiempo Monterrey no se caracterizaba por su hip hop. Era una ciudad muy rockera, Zurdok ya tocaba cuando salió Control Machete.

Boscop: Monterrey también es muy metalera, hay mucho ska y cumbia. En ese tiempo la escena estaba creciendo y algo que la caracterizó fue que esas bandas competían entre sí, haciendo cosas completamente diferentes, no existía solo un sonido. Salió El Gran Silencio y como respuesta Zurdok, después Plastilina Mosh, Jumbo, el Control y Kinky. Bandas que no tenían nada que ver. Eso no llevó a ser auténticos y a encontrar nuestro propio estilo.

¿Recuerdan su primer tocada formal?

Marcela: Fue súper buena y súper corta. Nuestra primer tocada formal fue en el Vive Latino de 2005, nos dieron muy poquito tiempo, como 20 o 25 minutos para nosotros y para Mario el Muchacho Satánico. Esa presentación nos hizo darnos cuenta que teníamos algo bueno, teníamos magia y que a la gente le interesaba vernos tocar. Fue inolvidable.

¿Cuál fue el detonante para que Quiero Club saliera de Monterrey y comenzara a rolar por el país?

Luis: Lo primero fue que “No Coke” comenzó a sonar en Reactor. También nos ayudó My Space, nos contactaban por allí y nos decían “Vénganse a tocar, nosotros les ponemos la gas y les conseguimos un lugar donde dormir”. Cuando salíamos era en mi camioneta, llegamos ir a Guadalajara, Pachuca, Querétaro, Cholula, Cholula y Cholula, fuimos un chorro de veces (risas). Era muy padre, porque en el viaje íbamos escuchando música y pisteando.

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Marcela: También comiendo algo de peyote, eran viajes muy intensos (risas).

Priscila: Hay una foto famosilla, representante de esos tiempos. Estamos alrededor de unos montones de paja, que parecen tipis. Eso fue en la carretera camino a Querétaro.

¿Su Myspace continua vivo por nostalgia?

Todos: No ya murió.

Luis: Traté de revivirlo hace algunos años. Pero de cien mil amigos que teníamos ahora tenemos cuarenta mil.

Marcela: Ahora es puro Facebook, Soundcloud y Twitter.

Priscila: Aunque Myspace fue lo que nos formó.

Por lo que me cuentan, al principio hacían música para divertirse. ¿En estos diez años ha cambiado su intención sobre hacer música?

Marcela: Seguimos teniendo las mismas intenciones: divertirnos, expresarnos y crear.

Boscop: En nuestros inicios nuestra música era más despreocupada, o más juguetona. Pero también era porque nos estábamos conociendo y había una explosión y mucha química. Es como si dibujaras; tus trabajos nuevos van a tener mucha más definición que los primeros. Al final de día nos gusta seguir dibujando y creando música. Esos cambios se reflejan en que el primer disco se encuentra en 138 BPMs y el último en 110.

Priscila: Si fuéramos un matrimonio, se podría decir que antes teníamos sexo y ahora ya no. Pero nos llevamos bien (risas).

Marcela: No. Continuamos teniéndolo, pero a otro tiempo.

Siempre están armando colaboraciones con músicos con proyectos aparte al suyo. Si tuvieran mucho baro y pudieran hacer algo con el artista que sea, ¿quién sería?

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Priscila: Yo con Leonard Cohen. Pero creo que los cuatro sería con Juan Gabriel ¿Hay alguien que le gane? (risas)

¿Qué están preparando para este concierto en el Plaza Condesa? ¿Tendrán sorpresas?

Luis: En el DF tenemos muchos amigos o que están cerca y disponibles. Se va a armar un PACHANGÓN. Va estar Quique Rangel, María Daniela, algunos de los miembros de División Minúscula y Austin TV y también Bonnz de Hello Seahorse! Va a estar bien curado.

Algo de lo nuevo de Quiero Club "El Techo es el Suelo"

No te quedes con las ganas y cáele a esta pachanga. Vamos a regalar boletos en nuestras redes. Acá todo lo que necesitas saber para ir al cumpleaños diez de Quiero Club:

Dónde: Plaza Condesa.

Cuándo: 6 de septiembre de 2014.

Costo: $315, $434 o $573.

Además:

Una radiografía de los mejores sellos electro de Barcelona, por beGun.

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