El festival Glastonbury no sólo está lleno de cosas raras, sino que es el hogar de las cosas raras. Es donde nacen y mueren las cosas raras, sólo para renacer como cosas aún más raras. Glastonbury existe fuera de las leyes y convenciones de la sociedad ordinaria, lo cual explica por qué, cuando estás ahí, es perfectamente aceptable el desayunar fideos, y por qué el sonido de una batucada no te hace querer golpear a alguien.
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Año con año enviamos a fotógrafos a que documenten el multiverso surreal que es Glastonbury, para poder describir y mostrar las cosas que no se pueden contar con palabras. Pero dejemos de hablar: mejor vean el extraño mundo de Glasto aquí abajo.
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