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Prostitutas, clientes y chulos en Almería

Bajo el nombre de Prostitución. Retratos de una vida en la calle, Rubén García retrata rostros y cuerpos desnudos y los usa para denunciar qué pasa en dos barrios marginales.

© Rubén García

Rubén García hace fotografía documental desde hace tres años. Antes también había probado con el desnudo artístico y se declara autodidacta. En su serie Prostitución. Retratos de una vida en la calle, se funden estas dos formas de trabajar. Son fotos de prostitutas desnudas, hechas  en la calle, el lugar donde desarrollan su labor diaria. Además, también aparecen chulos, clientes y amigos. Porque desde el principio tenía claro que su intención era “inmortalizar al resto de individuos que comparten su mundo”.

Uno de los lugares elegidos para sus fotos fue el barrio donde creció de pequeño, El Puche (en los alrededores de Almería), y donde jugaba con sus amigos. Por esas calles y por otras ha localizado a las protagonistas de sus retratos y las ha fotografiado. Buscando a la persona real: con nombres y apellidos. Su obra se puede ver en el Centro Portugués de Fotografía durante los próximos meses. Aprovechamos esta exposición en Oporto para preguntar a Rubén sobre su trabajo en estos barrios de Almería.

Vice: Háblanos un poco de El Puche y Pescadería, ¿cómo son?

Rubén García:Se encuentran en los alrededores de Almería, son dos barrios pobres, donde conviven personas de diferentes etnias y culturas. Encontrándose sobre todo inmigrantes, en su mayoría marroquíes, y también gitanos. Aquí hay mucho paro y los jóvenes no tienen trabajo. La Cruz Roja les ayuda a algunos mediante repartos de comida, dándoles alimentos a las familias más necesitadas. En el entorno del barrio está El Ingenio, y unas naves industriales donde las prostitutas ejercen su trabajo a diario.

Qué te atrajo de ellos, qué buscabas cuando comenzaste esta serie...

Siempre había querido hacer un trabajo sobre la prostitución, este tema siempre me había parecido interesante. Yo crecí en el barrio de El Puche, junto a mis padres. En las calles de este barrio jugaba con mis amigos cuando era niño; aunque también es verdad que antes este barrio no era el mismo ahora. En las imágenes que muestro en este trabajo en particular uso el retrato principalmente como denuncia. Sus rostros y cuerpos desnudos son un fiel reflejo de una cruda realidad, marcada sobre todo por la pobreza,la delincuencia, las drogas, el paro, y la prostitución en la calle. Mis retratos en blanco y negro sobre un fondo neutro hablan por sí solos, sin la necesidad de tener que mostrar más.

¿Cómo fue tu método de trabajo? Hubo un período de observación previo.

Me acerqué al lugar, cogí confianza con estas personas, hablé con ellas y les tomé unas fotografías. Así de fácil, no hay más misterio. Sencillamente les retraté en su entorno de trabajo.

¿Cómo conseguiste ganarte la confianza de los protagonistas?

Con humildad, sencillez, transparencia, respeto y yendo siempre con la verdad por delante, sin esconder nada. Si eres bueno con ellas y las tratas bien, te responderán igual. Desde el principio he procurado que conozcan mis pretensiones, antes de retratarlas

© Rubén García

¿Por qué todas son fotos hechas en la calle?

Realizo fotografía de retrato documental, por lo tanto, fotografío a estas personas en su entorno donde habitualmente hacen su vida, captando así la realidad en su totalidad. Si lo hiciera en un estudio, el ambiente y entorno sería todo lo contrario, irreal.

Retratas también a clientes, chulos y amigos, ¿querías dar una imagen global de ese microcosmos?

Sí, lo tuve claro desde el principio. No quería limitarme solo a fotografiar a las pocas prostitutas callejeras, también era mi intención inmortalizar al resto de individuos que comparten su mundo, estos son: amigos, clientes y chulos.

¿Qué fin persigues con tus retratos?

Mi intención es retratar a diferentes colectivos sociales que ocupan el entramado social almeriense, generalmente a personas marginadas o que llevan una vida extraña o distinta a la normal. En mis retratos quiero mostrar a las personas de una forma transparente, sin tapujos, no haciendo ninguna diferencia en función al trabajo o actividad que éstas puedan desempeñar. No busco al personaje ni al actor, sino al individuo: a la persona real con un nombre propio.

Sueles trabajar con desnudos, ¿qué te interesa del cuerpo sin ropa?

El cuerpo desnudo nos puede aportar una información adicional extra, por así decirlo, acerca de una persona concreta en un retrato. El rostro habla y nos dice cosas, pero el cuerpo desnudo desvela aquello que normalmente vestido no se ve.

Nos gusta mucho tu serie sobre especialistas del Viejo Oeste, ¿cómo surge este interés por ellos?

El cine western es muy popular en mi tierra, Almería. Aquí se rodaron infinitas películas sobre este género, como La muerte tenía un precio o El bueno, el feo y el malo, protagonizadas por Clint Eastwood. En Almería, concretamente en Tabernas, existen tres poblados o decorados de cine de estilo western donde aún se continúan realizando espectáculos de caballos con especialistas. He ido en varias ocasiones a ver estos shows, que recomiendo a todo el mundo. Me parece un privilegio el poder haber realizado un trabajo fotográfico sobre este tema y el poder haber conocido a estos especialistas tan arriesgados y que son unas bellísimas personas.