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Cómo la música pop está compartiendo las historias de los migrantes

¿Por fin estamos llegando al momento en que el pop se vuelva político?

Hay un dicho que dice: es mejor buscar respuestas a las preguntas de la vida a través del arte que por medio de la política, y eso se está haciendo más evidente en el 2016. Los artistas están utilizando sus plataformas para expresarse mismos en los temas que importan, ya sea Miley Cyrus hablando sobre fluidez sexual, Benga discutiendo la salud mental, o Killer Mike defendiendo la campaña de Black Lives Matter.

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De manera más reciente está el lanzamiento de “Formation” de Beyoncé, con sus poderosas letras (“I like my baby heir with baby hair and afros / I like my negro nose with Jackson Five nostrils”), un video que muestra imágenes del Huracán Katrina, brutalidad policiaca y una poderosa toma final que hace un paneo a un graffiti que dice “Stop shooting us”. Hace unas semanas, la presentación en los Grammy de Kendrick Lamar puso sobre la mesa el tema de la injusticia racial en una de las ceremonias de premios más grandes del mundo.

En el Reino Unido, las crecientes tragedias de la crisis de refugiados se han convertido en un inescapable recordatorio de lo mierda que es el mundo. Al menos 35 refugiados murieron hace unos días en las costas turcas del Mar Egeo, cuando se voltearon unos botes que los transportaban. El sábado antes de esa tragedia fueron 39 los muertos. Las caridades estiman que al menos 3,000 personas se ahogaron el año pasado mientras estaban en camino a buscar refugio en países europeos. A veces números como estos captan nuestra atención, y a veces son las devastadoras fotos de niños ahogados.

La naturaleza de las noticias es de un flujo rápido e interminable. En un segundo estamos impactados por estas tragedias, pidiendo cambios, y al siguiente un periódico de derecha está buscando satanizar a cualquiera que se dirija a las costas británicas, porque supuestamente van a robarle a los ciudadanos sus trabajos, beneficios y lugares de estacionamiento, ignorando por completo la trágica travesía que los llevó ahí. Save The Children no puede pedir el apoyo de Gran Bretaña para los niños sirios refugiados sin que el Daily Mail publique artículos acusando a varios niños refugiados de mentir sobre la edad que tenían. En un minuto hay una carta abierta escrita por 120 economistas y dirigida a David Cameron, declarando que la respuesta británica a la crisis ha sido "moralmente inaceptable", mientras que al siguiente minuto el Telegraph publica una nota titulada "Britain Must Be Cruel to Be Kind", escrita por el subdirector del UKIP (El Partido de la Independencia del Reino Unido, por sus siglas en inglés). De manera poco sorpresiva, YouGov reportó la semana pasada que los británicos consideraban a la prensa de su país como la más de derecha de toda Europa.

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Mientras que la crisis de refugiados es mostrada en los medios como algo aterrador, lleno de estadísticas y costos —y debido a lo difícil que les ha sido a las caridades el lograr que sus mensajes sean escuchados en medio de toda la histeria— el rol del arte se ha convertido cada vez más importante en recordarle al mundo el valor de las vidas humanas en el centro de toda esta discusión. M.I.A, PJ Harvey, Kindness, Robert Plant, Tinariwen y muchos más han alzado la voz para expresar sus pensamientos sobre la situación actual, y no solo a través de entrevistas o recolecciones de fondos, sino creando música y videos originales que buscan humanizar la lucha y las historias de los refugiados modernos, y forjar una nueva perspectiva dentro de la cultura popular, haciendo sonar el punto de que una crisis humanitaria internacional no debería ser sólo un tema de estadísticas de inmigración, debates de política exterior o maniobras políticas.

El sencillo de 2015 de M.I.A, “Borders”, fue uno de los primeros y más poderosos temas en busca de acción. El video, dirigido por ella misma, visibiliza de manera audaz las arriesgadas travesías que toman aquellos que están desesperados por tocar tierras europeas. Rostros morenos, los que más suelen ser satanizados en la prensa británica, son mostrados escalando bardas, corriendo a través de desiertos y mirando línea tras línea de alambre de púas. M.I.A está parada enfrente de la impenetrable barrera de manera casual, sugiriendo lo sencillo que es tomar tu libertad por sentada cuando estás del lado correcto de la barda. "Escogí crear algo que mostrara un punto importante", le explicó M.I.A a Noisey en enero, "y el punto es que estas personas no son gente violenta, armada y enojada. Fue muy importante dejar claro esto, y por eso hice el video".

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Por otro lado, PJ Harvey se unió con el fotógrafo Seamus Murphy a inicios de febrero para su track más reciente, ”The Wheel”. La canción y el video que la acompañan fueron inspirados por sus visitas a Kosovo y Afghanistán a lo largo de un periodo de cuatro años. Visitas que vieron al par hablar con aquellos que sufrieron en guerras pasadas y viajando a pueblos abandonados por los genocidios causados por la limpieza étnica, y los ciclos de venganza. Es una meditación poderosa y escalofriante que muestra cómo la historia se está repitiendo en la crisis de refugiados actual, y ha logrado alcanzar medio millón de reproducciones en apenas dos semanas.

Murphy le explicó a Noisey: “Crear el cortometraje para 'The Wheel' involucró imágenes de archivo de nuestro primer viaje en 2011, ensayos que hice con Polly en Londres y nuestro viaje más reciente a Kosovo. La enorme crisis de refugiados en Europa ha sido una serie de noticias terribles desde hace meses. Pasé tiempo en las fronteras de Grecia y Macedonia y en Serbia, antes de viajar a Kosovo. Estaba ocurriendo en y a través de territorios que estuvieron asociados con los conflictos recientes en Kosovo y los Balcanes. La idea de los ciclos, las ruedas y la repetición se convirtió en un punto necesario para hacer”.

Pese a lo anterior, hoy en día se sigue sintiendo como si tocar temas como estos fuera algo peligroso, que si un artista alza la voz, su mensaje va a ser malinterpretado, van a ser vistos como oportunistas, o incluso solo va a ahuyentar a sus fanáticos. Como M.I.A le dijo a Noisey, ella sentía que había poca gente hablando sobre esos temas por “miedo a que fueran aburridos”. y agregó, “Muchas personas no quieren hablar de estos temas porque no son sexis”.

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La mala leche contra los artistas que usan su popularidad para hablar sobre temas serios no es nada nuevo. Podría parecer extraño mencionar el nombre de Johnny Borrell en el año 2016, pero el líder de Razorlight tuvo una aparición brillante y elocuente en el programa político de la BBC This Week a principios del mes, contestando respuestas sobre cómo las estrellas de pop abordan temas políticos.

“Al estar en los medios [con Razorlight], sentí que debía hablar de cosas que fueran importantes y de resaltar”, le explicó al anfitrión Andrew Neil. “Pero fue interesante, porque había mucho cinismo al respecto. Era como ‘Este tipo es una especie de estrella de rock que quiere salvar al mundo…’, pero no era yo, era la banda la que estaba haciendo algo para salvar al mundo. Era la gente que trabajaba a diario para conseguirlo: Friends of the Earth, Greenpeace etc. Ellos son los que hacen el trabajo duro. Pero los medios nunca dirigen su mirada hacia ellos”.

Aún así, cada vez son más los artistas nadando en contra de la corriente del “sin comentarios”. Uno puede imaginarse a Simon Cowell cagándose cuando, pasada la media noche en julio de 2014, tuiteó "#FreePalestine", logrando que los Directioners debatieran los pros y contras del programa de Cisjordania de Netanyahu, mientras que Zayn mismo recibió amenazas de muerte.

Beyoncé no ha tuiteado desde agosto de 2013 ni ha respondido de manera directa a una pregunta en casi dos años – tiempo en el cual, incidentalmente, Queen B ha aumentado de manera sustancial la carga política en sus canciones— dejando más bien que su trabajo hable por sí mismo. Después de todo, un video como “Formation” no necesita comentarios adicionales. Es la declaración más pro Black Lives Matter que cualquier artista fuera de los confines del hip-hop ha hecho, y desde que salió ha conseguido más de 36 millones de reproducciones sin siquiera estar enlistado públicamente.

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"A Retelling", un nuevo track de Kindness publicado en febrero, cuenta la historia de un refugiado sirio llamado Ayman. Kindness nos dijo: "Si tienes una personalidad pública para aumentar el impacto de tu carrera musical y utilizas los medios como una manera de tener un perfil más destacado, entonces, en mi opinión, tienes la responsabilidad de usar ese acceso para hablar de las cosas que son importantes”.

Importante es un adjetivo usado muy a la ligera si hablamos del track que grabó, el cual (a veces) contiene letras con verdades demasiado dolorosas. Siguen la historia de Ayman desde Damasco, donde se convirtió en un enemigo de su gobierno por filmar la sublevación en una cámara portátil, y de ahí continúa en su éxodo para salvar su vida; y termina viviendo solo en un apartamento en Glasgow, sin su esposa o hijos. La canción es parte de The Long Road, un álbum organizado por la Cruz Roja para unir a refugiados con distintos músicos, quienes les ayudarán a contar su historia. En el disco producido por el galardonado Ethan Jones, aparecen Tinariwen, Robert Plant, Scroobius Pip y más.

“Tuvimos una era en la que cada hombre veía por sí mismo, la época de la avaricia de la derecha, y eso desvió muchas conversaciones”, sugiere Kindness. “Las revistas masculinas, Loaded, NME, incluso VICE, todas mostraban una versión muy simplificada de la cultura juvenil que no tenía ninguna conciencia política o conciencia propia para ese caso, porque no era cool”, dice. “No quiero ser pasivo o sentirme cómodo, sino que quiero agitar a la gente para ayudar a los que están peor que nosotros".

Como cualquier arte, la música tiene un poder específico, no solo a través de la exposición, sino que tiene una capacidad de comunicar valores humanos básicos y emociones a un público más grande. Eso es algo que no puede hacer un reporte en las noticias o una ley pro inmigración. El pop siempre ha estado de la mano del activismo a lo largo de los años, pero en tiempos recientes, con causas como Black Lives Matter y la crisis de refugiados, entre más artistas busquen hablar sobre esos temas particulares en su arte, más grande va a ser el poder del pop para cambiar las percepciones de la gente, amplificar las historias que no han sido escuchadas y crear un cambio social profundo y duradero. Y en esta era de crisis humanitaria, entre más personas se sientan empoderadas para hablar sobre el viacrucis de los refugiados, mejor será para todos.

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