¡Nostalgia gamer! Escucha los soundtracks de tus videojuegos clásicos favoritos

Desde Crash Bandicoot y Zelda: Ocarina Of Time hasta Pepsiman, aquí está la música de los juegos con los que creciste.
4.5.16

Antes de que Internet se volviera el lugar elegido de los niños para pasar su tiempo libre, nos entreteniamos a punta de videojuegos. Aparatos que nos regalaban un pequeño escape de la realidad donde explorabamos mundos increíbles y nos divertíamos durante horas. Fue tanto el impacto que dejaron en nosotros esas viejas consolas, que todos recordamos cuál fue la primera que tuvimos, ya fuera un Nintendo 64, un Play Station o ese Game Boy que nos regalaron en alguna navidad o cumpleaños. Y hoy en día, estoy seguro que más de uno pagaría por volver a pasar tardes y noches enteras frente a un televisor, recordando viejos tiempos con un control conectado a un cable en sus manos.

Aunque sea muy posible que nunca volvamos a jugarlos, todavía quedan ese montón de canciones que sonaron de fondo en cada una de nuestra aventuras virtuales y que al escucharlas, fácilmente pueden transportarnos 10 o 15 años atrás en el tiempo. Pura nostalgia de canciones instrumentales que seguro se saben y recuerdan perfectamente.

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The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998)

Plataforma: Nintendo 64

Dentro del olimpo de los videojuegos, la primera entrega para Nintendo 64 de la franquicia de Zelda está de primero. Este juego literalmente lo tenía todo y nos metía a un mundo alternativo lleno de calabozos, monstruos y armas que nos iban entregando mientras avanzabamos en la historia. Literalmente tenía una canción diferente para cada estado de ánimo de nuestro personaje, lugar que visitabamos o monstruo con el que nos enfrentabamos. También podíamos jugar a hacer música con una ocarina que nos daba super poderes. No es por nada que su soundtrack dura más de dos horas y es de los más memorables.

Pokemon (1999)
Plataforma: Game Boy Color

El juego de Pokémon era algo así como la evolución del tamagotchi pero menos asfixiante y más divertido. Una historia traumática de un niño sin papás abandonado a su suerte en un bosque al que le daban la opción de elegir entre un Squirtle, Charmander o Bulbasaur. Desde ese punto dependía del jugador entrenar a su pokemon para que subiera de nivel y pudiera ganarle a todos los personajes que lo iban retando por el camino. También se podía atrapar a otros pokemons “salvajes” para tener un equipo más amplio. Su soundtrack es muy al estilo 8-bit y hay quienes dicen que una de las canciones induce al suicidio.

Mortal Kombat Trilogy (1996)
Plataforma: Nintendo 64 y Playstation

Este juego de 1996 era la puta ley. Pura violencia extrema gracias a los famosos "fatalities", sangre por todo lado y unos personajes en su mayoría sacados del mismo infierno. Este soundtrack industrial y electrónico le caía perfecto y 20 años después de ser lanzado, todavía da esa sensación de peligro y furia. Un juego que seguramente le hizo dar pesadillas a más de uno.

Crash Bandicoot (1996)
Plataforma: Playstation

Todo el mundo jugó Crash Bandicoot. Un videojuego con una estética extraña que nos llevaba entre selvas y paisajes futuristas mientras jugabamos a ser un zorro anaranjado con jeans cortos que recogía manzanas y le saltaba encima a cosas. Seguramente el juego que más nos puso a disfrutar en la historia del Play 1.

Super Mario 64 (1996)
Plataforma: Nintendo 64

La historia del fontanero de gorra roja y bigote empezó en las consolas grandes con ese: "¡It’s me Mario!"

Pepsiman (1999)
Plataforma: Playstation

Como olvidar al buen Pepsiman, un tipo vestido de pies a cabeza con una licra azul y plateada que solamente corría de un lado para otros evitando obstáculos y recogiendo (o reciclando) latas de pepsi. No sabemos si a los de Pepsi les sirvió como campaña publicitaria para vender gaseosas pero sin dudas, era un juego extrañamente adictivo.

Super Smash Bros (1999)
Plataforma: Nintendo 64

Lo increíble de este juego de 1999 fue que por primera vez permitió que todos los personajes tiernos y infantiles de Nintendo se cogieran a puños y patadas. También fue el causante de muchas peleas con nuestros primos o hermanos por decidir a quién le tocaba jugar y quien era el peor.