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Si no haces trampa, no lo estás intentando: Un vistazo a las reglas del MMA

Una de las cosas más difíciles de superar como un hombre normal aprendiendo sobre artes marciales son tantas reglas. Para algo que comenzó como «No Holds Barred» y que se enorgullece de ser «lo más real posible», hay muchos términos y condiciones. Cosas como golpear a la entrepierna o picar los ojos son fácil de entender —nadie quiere sobrevivir a una carrera en las peleas profesionales comprometiéndose a quedar ciego y estéril a los 35 años. Y luego hay cosas que son un poco más complicadas: como agarrarse de la jaula. Si no estás familiarizado con la razón por la que no se permite te recomiendo esperar una hora o dos después de comer y luego buscar «avulsión». Las patadas de talón a los riñones desde la guardia y golpes a la nuca son un poco más complicados, pero una vez que entiendes la naturaleza desproporcionadamente susceptible de esos puntos se entiende mejor.

Con lo que podrías batallar es que muchos de tus peleadores favoritos hacen trampa, sin importar lo admirables que son como especialistas, iconos y personas. No llegas a la cima de un deporte establecido por casualidad, la mayoría de los peleadores son muy determinados. Molestarse con dietas y cortes de peso y múltiples sesiones de entrenamiento al día y las lesiones y rehabilitación que son parte de ese estilo de vida tienes que estar motivado por ganar. Ser tan determinado a veces hace que la línea que divide el encontrar una manera para ganar y jugar sucio sea borrosa. Cuando Fritzie Zivic, conocido como uno de los peleadores más sucios hasta ahora, públicamente declaró que todos hacían trampa sólo que él era el mejor haciéndolo, los demás boxeadores de la época se molestaron. Sports Ilustrated publicó un artículo con citas iracundas de Gene Tuney, Nat Fletcher, Jack Dempsey y otros. De manera similar a cómo todos ahora se oponen al dopaje en la era moderna y sienten la necesidad de aclararlo cada que pueden, incluso cuando se dopan.

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El punto interesante que hizo Dempsey en su respuesta es:

Es una acusación ridícula por parte de Zivic. ¿De dónde saca esos hechos? Un peleador puede ser rudo sin ser sucio. Seguro, yo fui rudo, muy rudo, pero nunca sucio. Probablemente lancé un par de faltas pero nunca fue de manera intencional.

Nat Fleischer, fundador de la revista Ring Magazine y uno de los mejores periodistas de peleas, dijo:

Me opongo rotundamente. Zivic usó tácticas malas, pero ningún campeón que yo haya visto era un peleador sucio. Dempsey ocasionalmente era llamado boxeador sucio porque nunca se iba a una esquina neutral y se inclinaba sobre un peleador para buscar la finalización. Lo hacía en su derecho; no había una regla sobre las esquinas neutrales en ese entonces.

Ambas declaraciones tiene un punto interesante. Los peleadores quieren diferenciar entre ser rudo y sucio. Entre las faltas y las faltas intencionales. Claro, la intención puede ser difícil en muchos casos y es lo que la primera falta sea un regalo en el MMA. Pero aunque hay muy pocos peleadores que buscan picar los ojos de su oponente como lo hizo Gilbert Yvel contra Don Frye, muchos peleadores empujados a una pelea con muchos riesgos podrían estar listos para cometer menos faltas al hablar sobre los resultados. Es la razón por la que tenemos réferis, es mucho pedirle a un hombre que peleé como demonio y que se comporte como caballero en un mismo instante.


Cuánta clase, Gilbert.

Algunos de los mejores campeones en la historia del deporte dejaron su carca con algunas de las tácticas más sucias que verás. Al final no aparecen en sus récords y fallan al impactar la manera en la que los recordamos. Pero al hablar sobre el hecho de que Chuck Lidell cambió el resultado de al menos tres peleas al encontrar el ojo de su oponente con el dedo, o que aquella habilidad de Anderson por detener los derribos de Chael Sonnen y golpearlo con precisión en su segunda pelea coincidió con que Silva agarró el short de Sonnen y los fans de pronto se molestan.

Ciertamente estarías alucinando si no reconocieras en este punto que Jon Jones mantiene la palma de la mano abierta apuntando los dedos a los ojos de sus oponentes hasta que el réferi le dice que deje de hacerlo.

Aquí está en gran Royler Gracie usando los shorts de Eddie Bravo para arrastrar sus piernas lo suficiente para lograr un derribo desde la guardia en su primera pelea. Para darle crédito a Gracie, al menos se aseguró de que le permitieran agarrar los pantalones de Bravo en las reglas para la segunda pelea.

Además, independientemente de si eres fan de José Aldo o Conor McGregor, tendrías que admitir que ambos son bastante buenos en agarrarse de la jaula para evitar derribos.

Donde las cosas se ponen interesantes es donde tienes que marcar el límite. Un peleador puede comprometerse a una falta seria en su carrera, pero podría cambiar una pelea e incluso la historia. Una falta en un campeonato mundial puede cambiar el curso de la historia. La cantidad de peleas con momentos sospechosos en los que nadie se molestó lo suficiente como para pedir la revancha es enorme.

Recibo correos cada semana preguntándome cómo puedo alabar los métodos de algún peleador (aunque honestamente, por lo general son sobre Jon Jones) cuando cometen faltas de manera tan descarada. Otros me han acusado de escribir sobre el juego sucio y casi admirarlo. Al respecto debo confesar, hace trampa repetidamente sin que te atrapen si me impresiona. Algunos peleadores, como Evander Hollyfield volvieron las faltas en un arte. Su cabezazo, el acto de colocar la cabeza debajo de la cara de su oponente mientras avanza, es una obra de arte y hace más daño que cualquier golpe que pueda aplicar en el mismo lugar.

Pero aunque admiro los métodos de pelea y el cabezazo es sin duda uno efectivo, no significa que condono su uso en un evento deportivo.

El mismo método fue claramente el momento decisivo de Campos vs. Guillard en Bellator, pero pareció que nadie lo notó. El equipo de Melvin Guillard debió pedir que se cambiara el resultado de la pelea.

Pero se pone más difícil si eres un fan de lo bueno y denunciante de lo malo cuando comienzas a ver a los mejores bajo la lupa. Si quieres reprender a los peleadores que se salieron con la suya haciendo faltas en el ring, la leyenda de Muhammad Ali dejará de existir. Cassius Clay aún hubiera ganado el título con su velocidad pero el regreso de Ali se construyó casi completamente sobre su uso extenso y frecuente del clinch. Detenerse así es una posición prohibida en las reglas del boxeo y aun así el estilo de Ali se construyó sobre la técnica una vez que disminuyó la velocidad de sus piernas. Si hubiese sido penalizado por eso, dudosamente se hubiese convertido en una figura memorable en la historia de las peleas.

Cambiando las reglas

Luego llegamos a un área mucho más confusa. Las cosas que en realidad no están prohibidas pero deberían estarlo. Regresando a Jon Jones, las patadas bajas a la rodilla que extienden la articulación son consideradas por muchos como técnicas sucias, pero son completamente legales en el presente y han demostrado tener la capacidad de cambiar la situación para algunos peleadores de UFC. (Aunque las críticas sobre la técnica a menudo recaen sobre Holly Holm, Anderson Silva y Conor McGregor, principalmente porque no son Jon Jones). Estoy dispuesto a admitir que me siento incómodo cuando veo una patada de esas, pero también aprecio el hecho de que es el arma más larga y recta contra el objetivo más cercano y por ende siempre estará junto al jab si hablamos sobre la ciencia de las peleas. De igual manera cuando veo a Shinya Aoki o a Edgar buscando un neck crank pienso ¿si que el peleador atacado no se rinde —como es común en el MMA cuando se está atrapado en una sumisión— el peleador que ataca le fractura el cuello así nada más? Es muy incomodo de hecho.

Las reglas del juego deberían estar evolucionando y respondiendo las preguntas que surgen al respecto. Fue un truco muy preciso cuando Jacaré Souza olvidó las reglas de colocar sus dedos en la jaula al usar los dedos del pie para sostenerse y pasar la guardia de su oponente. Adelantémonos a UFC 196, y algunos réferis estaban regañando a los peleadores por poner los dedos en la jaula. Las reglas no han cambiado pero ese momento en el que uno se pregunta si eso es legal parece haber terminado. Supongo que tiene sentido, puedes fracturarte el pie en la jaula. También, no a muchos les gustaba la técnica que usaba B.J. Penn tapando la boca de sus oponentes con la mano y en ocasiones los réferis amonestan a los peleadores por hacerlo pero la técnica no está prohibida en las reglas.

Pero la indignación por el hecho de que una falta no sea prohibida por las reglas no es cosa nueva. En 1771, Irlanda mandó a su primer campeón a Londres (que en aquel entonces significaba mucho), Peter Corcoran. Corcoran ganó el título en la pelea a puño limpio más corta que se haya registrado al estampar la cabeza de Bill Darts en un poste del ring. Nadie supo qué pensar al respecto. Además, cuando el gran Daniel Mendoza perdió su título ante el caballero John Jackson en 1795, la estrategia del último era agarrar el cabello de Mendoza y golpearlo con la mano libre. No es un gesto muy caballeroso, y no es popular entre los espectadores, pero ninguna regla lo prohibía entonces.

La cuestión del asunto es: tu peleador favorito ha cometido una falta en algún momento de una pelea importante. Ya sea por la emoción del momento o una falta calculada, ha

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