Analizamos el peor selfie de la historia de la humanidad

Imagen vía Twitter

Existen muchas palabras —y, por lo tanto, conceptos que van ligados a estas palabras— que generan un odio absolutamente descomunal en las personas. Palabras como » brunch» o frases como «este vídeo la está petando», términos que ciertas personas creen que se vinculan con conceptos como «modernidad» o «contemporaneidad» pero que también danzan con la posibilidad de generar comentarios como «este tío no se entera de una mierda». Se utilizan para intentar demostrar cierta inclusión dentro de un estrato social determinado —los jóvenes modernos de cierto nivel económico con conocimientos básicos de tecnología y estética que trabajan en oficios relacionados con la comunicación— pero que únicamente dejan entrever pinceladas de una falta de criterio y de contextualización abismales.

Dentro de este vertedero resalta especialmente un concepto relativamente nuevo, todos lo conocemos, es ese «selfie» que tanta rabia nos da cuando nuestra tía lo espeta cada cena de Navidad; un término que acerca los viejos a los jóvenes y los jóvenes a los viejos, un boomerang mortal con el que se tiene que jugar con mucho, mucho cuidado.

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El selfie es, innegablemente, algo desastroso per se —de la misma forma que lo son los cronuts, el puntillismo o el olor a tabaco que desprende la gente que fuma tabaco—, pero esto no quita que tenga sus normas y códigos que acercan o alejan a cada propuesta de un modelo ideal.

Indudablemente, el modelo estético del ‘selfie’ es este. Imagen vía Twitter

Este modelo ideal al que me refiero estaría muy cerca de esa foto que ideó Ellen DeGeneres durante la ceremonia de los Oscars de 2014. Esta imagen sería como la piedra Rosetta del género, la representación primigenia y última de lo que es y debería intentar ser un autorretrato hecho con la cámara de un dispositivo móvil. Allí aparecen comprimidas todas y cada una de las normas básicas del buen selfie. Estas son:

1) Felicidad.

2) El fotógrafo debe aparecer en la foto (básicamente por eso se llama selfie).

3) Debe salir gente interesante.

4) Se deben tapar el mínimo de caras.

5) Tener un mínimo criterio estético.

6) El espacio en el que se toma debe ser mínimamente reconocible.

7) No existe un cuerpo central, todos son protagonistas.

8) La gente debería mirar a cámara.

9) Evitar los extras.

10) No debe parecer una foto hecha por un borracho.

La foto de Ellen —que sí, que la hizo Bradley Cooper pero es innegable que la orquestó DeGeneres cumple con casi todos estos puntos. Bien.

Hablemos ahora de este selfie.

Repasemos los puntos esenciales y veamos si el selfie de Arsenio Escolar cumple con alguna de ellas.

1) Felicidad

Nadie en esta foto es feliz. Tanto la sonrisa de Isabel San Sebastián como la de Susana Díaz denotan una incomodidad latente muy destacable. Susana está, literalmente, largándose del selfie por el lado derecho (muy del PSOE) y San Sebastián, bueno, este es el rostro de una señora que en su Twitter empieza a describirse con una frase que dice «soy madre de 2 hijos tejedores de alegría», clásico error de intentar buscar la felicidad en los vástagos cuando la propia hace años que quedó aplastada por los violentos devenires de las sociedades capitalistas occidentales.

Aparece un tipo por detrás mostrando su perfil derecho y una sonrisa ejemplar pero su presencia es más bien casual, no forma parte de la instantánea y vive en un mundo totalmente aparte de la realidad de este selfie, una realidad donde sí existe la felicidad.

2) El fotógrafo debe aparecer en la foto (básicamente por eso se llama selfie)

En este caso el autor de la fotografía aparece tan tangencialmente que brilla por su ausencia. El tipo —Arsenio Escolar, director de 20minutos— tiene tanto interés en retratar a los otros modelos que sacrifica por completo su papel en la fotografía. Esa media cara que le ha quedado es el resultado de intentar capturar esa huidiza Susana Díaz, en fin, es una forma decirle al mundo que no eres absolutamente nadie y que no vacilarías en desaparecer de la faz de la Tierra en beneficio de que un político se quedara en ella.

3) Debe salir gente interesante

Ejemplo de «interesante» según EE. UU.: Julia Roberts, Meryl Steep, Brad Pitt, Angelina Jolie, Channing Tatum y Kevin Spacey entre otros.

Ejemplo de «interesante» según España: Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Rosa Quintana, Susana Díaz e Isabel San Sebastián.

4) Se deben tapar el mínimo de caras

Solamente Soraya e Isabel salen con el rostro entero. Arsenio y Ana Rosa son los principales damnificados, hasta tal punto que incluso son irreconocibles. Curiosamente el índice de caras tapadas y personajes interesantes está íntimamente ligado. Cuanto más personajes irrelevantes aparezcan en la foto más rostros descuartizados podremos presenciar.

Es importante puntualizar que en la foto de Ellen aparecen 12 personas de las cuales solamente tres no se les ve claramente. En la de Arsenio aparecen cinco personas de las cuales solamente dos se muestran de forma nítida. Podemos arriesgarnos a decir que el interés de los retratados en salir de la foto es directamente proporcional al número de rostros cortados. La gente «se larga» si la foto no tiene ningún tipo de sentido, contrariamente, cuando el selfie tiene pinta de cundir fuertemente los modelos se esfuerzan para que su rostro se vea nítidamente.

5) Tener un mínimo criterio estético

Joder, ¿qué es esa cosa negra que aparece en EL MEDIO de la foto? ¿Por qué se evidencia tanto esa línea diagonal del fondo de la foto —perspectiva, profundidad— cuando los protagonistas aparecen frontalmente, como con un fondo plano detrás suyo? ¿Por qué cada cabeza tiene un tamaño distinto? Un momento, ¿soy yo o la chaqueta roja de Susana parece sangre emanando del cráneo de Ana Rosa?

6) El espacio en el que se toma debe ser mínimamente reconocible

Ya que has pagado casi 1.000 euros para ir a ver la malditas cataratas del Niagara pues como mínimo intentarás que en ese puto selfie que mandarás al grupo de WhatsApp llamado «¡esa familia!» se vea la maldita catarata. Bien. Si estás en el Palacio Real intenta que se note, no escojas un fondo que sea exactamente igual que el vestido de la persona que sale en el medio de la foto.

7) No existe un cuerpo central, todos son protagonistas

En el selfie todos los personajes que aparecen en él son protagonistas, nadie destaca por encima de los demás. Este género puede ser el único espacio en el que existe y debe existir una democracia irrefutable, otorgando a cada cuerpo y a cada vida la importancia que se merece. La pérdida de armonía comportaría la desintegración de lo que entendemos como selfie, por ello cuando miramos por primera vez la foto de esta de Arsenio nos cuesta dilucidar que se trata, realmente, de un selfie, yo solamente veo el retrato de una persona rodeada de cabezas.

8) La gente debería mirar a cámara

¿Dónde están mirando Ana Rosa y Soraya? Seguramente hacia un lugar maravilloso lleno de canapés, vino de unicornio y gente con ganas de vivir, un lugar totalmente distinto de esta foto.

9) Evitar los extras

Tanto el tipo de perfil que «pasaba por ahí» como la chica de la chaqueta gris no pintan nada en este cuadro y distraen nuestra atención. ¿Se supone que forman parte de los protagonistas de esta foto? Veis, cuando no hay una igualdad extrema entre todos los cuerpos nuestro cerebro se pierde y deja de entender la imagen.

10) No debe parecer una foto hecha por un borracho

Esta foto parece una de esas que la gente se hace a las cuatro de la madrugada con el estómago lleno de licor café. Una de esas fotos que descubres mientras estás cagando y no dudas ni un solo segundo en exterminar. Este tipo, por lo contrario, ha decidido compartirla en Twitter.

En fin, como podéis ver, este selfie no cumple ni uno solo de los grandes mandamientos del género. Cero sobre cero. ¿Es probable que nos encontremos delante del peor selfie de toda la historia? Sí, y es un orgullo porque, al fin y al cabo, estamos hablando de un género fotográfico detestable. Es como ser el peor comedor de mierda de la galaxia y, joder, que me aspen si esta no es la mejor noticia que nunca nos han dado.

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