15 personas vivieron 40 días en una cueva sin sol ni relojes para estudiar el tiempo

Los participantes perdieron el sentido del tiempo a medida que pasaban las semanas durante el proyecto 'Deep Time', que estudió la adaptación humana a circunstancias extremas.
30.4.21
Miembros del experimento 'Deep Time' del Instituto de Adaptación Humana
Imagen: "Deep Time"/Instituto de Adaptación Humana

Artículo publicado originalmente por VICE en inglés.

Quince personas salieron de una cueva en Francia el sábado, después de pasar 40 días viviendo en sus profundidades sin luz solar, relojes ni contacto con el mundo exterior.

Los voluntarios formaron parte de un experimento llamado “Deep Time” (Tiempo Profundo), que fue diseñado para sondear la concepción del tiempo del cerebro humano en un entorno sin orientación cronológica y para estudiar la adaptación general del grupo a la vida en aislamiento.

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En ausencia de señales naturales para regular los patrones circadianos del sueño, muchos de los participantes perdieron el sentido del tiempo a medida que pasaban las semanas en la cueva de Lombrives, una enorme y bien explorada red de pasajes subterráneos al suroeste de Francia que sirvió como el sitio del experimento.

Los participantes fueron alertados de que el experimento llegaría a su fin el viernes, para que pudieran preparar su salida al día siguiente. Dirigidos por el director del proyecto Christian Clot, un explorador y fundador de un grupo de investigación sin fines de lucro llamado Instituto de Adaptación Humana, los participantes fueron recibidos con aplausos de los miembros del equipo cuando reaparecieron ante la luz del sol a las 10:30 AM hora local del 24 de abril.

“¡Aquí estamos! Nos vamos después de 40 días”, dijo Clot, según Associated Press. “Para nosotros fue una verdadera sorpresa... en nuestras cabezas, habíamos entrado a la cueva hace solo 30 días”.

Los voluntarios del experimento tenían entre 27 y 50 años e incluían siete mujeres y ocho hombres, incluido Clot. El equipo tuvo que pasar evaluaciones mentales y físicas antes de ser seleccionados para el proyecto Deep Time, y a cada persona se le asignaron tareas durante el período de 40 días, que comenzó el 14 de marzo. Los participantes recibieron comida y equipo, pero tuvieron que recolectar su propia agua directamente de la cueva.

Algunos voluntarios tenían experiencia profesional relevante para una expedición a una cueva, incluidos especialistas médicos y expertos en exploración al aire libre, pero el grupo también incluyó a un joyero, un analista de inteligencia empresarial y un especialista en asuntos públicos para una empresa de la industria de la defensa. La idea detrás de la selección de los participantes, según el sitio web del proyecto, era conseguir “un grupo variado” que correspondiera a la “vida cotidiana”.

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Aunque los participantes no estuvieron en contacto con el mundo exterior, sus patrones de sueño, comportamiento social y signos vitales fueron monitoreados por un equipo de investigadores a través de sensores utilizados durante el experimento. Los voluntarios incluso ingirieron pequeños termómetros dentro de cápsulas que transmitían la temperatura corporal dentro del sistema digestivo, hasta que eran excretados.

Las pruebas médicas continuaron incluso después de su salida: los participantes se sometieron a resonancias magnéticas en París menos de 24 horas después de salir de la cueva, según una publicación en la página de Facebook del instituto. Tomará tiempo evaluar las conclusiones generales de todas las observaciones, pero muchos de los participantes compartieron sus pensamientos iniciales sobre el tiempo que pasaron en la cueva.

“Fue como presionar el botón de pausa”, dijo Marina Lançon, una guía de actividades al aire libre, según reportó AP. Lançon agregó que la sensación de la luz del sol y los sonidos del canto de los pájaros eran revitalizantes, pero que fácilmente podría haber pasado más tiempo en la cueva.

Deep Time se llevó a cabo con el apoyo de centros de investigación en Francia y Suiza y es uno de los muchos proyectos que han investigado los efectos conductuales y médicos del aislamiento social a largo plazo en entornos extremos. Clot cree que estos experimentos pueden ayudar a anticipar los desafíos de las misiones submarinas a largo plazo, la exploración del espacio profundo e interplanetario, y la adaptación humana en caso de “perturbaciones climáticas severas”, según el sitio web del proyecto.

“Nuestro futuro como humanos en este planeta evolucionará”, dijo Clot. “Debemos aprender a comprender mejor cómo nuestro cerebro es capaz de encontrar nuevas soluciones, sea cual sea la situación”.