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Drogas

Las drogas contaminan el agua que bebemos porque las depuradoras no pueden filtrarlas todas

La tríada de ibuprofeno, cocaína y heroína es el cóctel que contamina nuestros ríos.

por Alba Carreres
19 Septiembre 2019, 4:00am

Imagen por Marco Verch vía Flickr/CC by 2.0

Te crees que eres la persona que menos contaminas el planeta. Intentas evitar los plásticos, reciclas el cartón y compartes un Insta Stories cada viernes para concienciar a la gente. Tus compras son de proximidad y tienes muy interiorizado aquello de llevarte una bolsa de casa para no gastar una de plástico. Incluso cuando te la has olvidado has puesto peras y tomates en una sola bolsa después de pesarlos para no gastar más residuos de la cuenta.

Sin embargo llega el viernes, sales de fiesta y te pones hasta el culo literal. Luego, claro está, a la mañana siguiente te tomas el ibuprofeno de rigor, sin pensar que la tríada de ibuprofeno, cocaína y heroína es el peligroso cóctel que contamina nuestros ríos.


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Los expertos han alertado de que se trata de“contaminantes emergentes” que hay que tener en cuenta. Pero tú sigues pensando que “haces bien”, que has cumplido con creces por tu parte, que tu cuota sostenible está saldada. Ahora tu pepito grillo medioambiental te contará cómo las drogas que consumes están destrozando el planeta. Todo tiene una explicación.

Nuestros cuerpos solo metabolizan una parte de las drogas que consumimos. Este estudio de la Universidad de Harvard demuestra los efectos adversos que pueden tener estas sustancias que se excretan mediante las heces, orina y sudor y que van a parar a los desagües y a las aguas superficiales.

Cuando consumes drogas y vas al baño, te duchas o potas, estás liberando unos contaminantes ínfimos pero reveladores que burlan las depuradoras por tratarse de sustancias difíciles de cribar.

Pero también está aquella droga que acaba directamente en el mar porque los narcotraficantes allí la esconden o se deshacen de ella, aquella que no existiría si tu no la consumieras. Por no hablar de la cantidad de gases y residuos resultantes de cortar y elaborar las drogas sintéticas.

Según nos cuenta Eloy García, director del Instituto IMDEA del Agua, las depuradoras actuales fueron diseñadas para eliminar materia orgánica y patógenos y aunque sí frenan algunas sustancias, no están diseñadas para eliminar elementos de tan baja concentración. “Si a largo plazo se siguen acumulando estos contaminantes, pueden acabar afectando a la salud de los ríos y a sus ecosistemas”, asegura.

El problema de las drogas en el agua no es nada nuevo. Ya en 2006 un estudio realizado por la UB en el río Llobregat puso de manifiesto que en las zonas próximas a la desembocadura el río llevaba a diario cargas entre 1 y 15 gramos de cocaína, de 1 a 8 gramos de éxtasis y de 0,08 a 4 gramos de anfetamina. En el mismo estudio se recogía que en periodo de vacaciones, tanto de verano como en Navidad, se había observado una mayor concentración de droga en el agua.

"En el agua de Barcelona se encontró cocaína sin metabolizar, opiáceos, anfetaminas y benzodiacepinas"

En 2011 el Institut Català de Recerca de l’Aigua estudió la presencia de drogas en las aguas subterráneas de la ciudad de Barcelona y encontró cocaína sin metabolizar en varios de los pozos de la calle Mallorca, además de otras sustancias como opiáceos, anfetaminas o benzodiacepinas.

Desde el IMDEA se han estudiado algunas de las depuradoras de diferentes regiones y se ha llegado a la conclusión de que existe una enorme variabilidad en los niveles de concentración de estas sustancias entre unas depuradoras y otras dependiendo de la zona.

El problema es que todos esos elementos pueden afectar gravemente a la flora y fauna marina y de rebote a nuestra salud. Los restos de cocaína y ketamina encontrados en gambas de Reino Unido y la hiperactividad de las anguilas del Támesis por culpa de la cocaína demuestran que el problema de la contaminación por drogas habría llegado hasta los animales, alterando así su comportamiento.

Se trata de un problema global que va calando a medida que las sensibilidades con respecto al medio ambiente van aumentando. En varios países europeos, como en Francia o Alemania, se ha investigado el tema para encontrar alguna posible solución, pero de momento no se ha encontrado.

No solo las drogas de uso recreativo suponen un alto riesgo para el medio ambiente. De hecho el porcentaje es relativamente pequeño en comparación con otros contaminantes químicos que acaban en el agua y que contribuyen a destrozar nuestro planeta.

Algunos de los fármacos que solemos utilizar y que más afectarían en el medio ambiente serían el consumo de antibióticos, antidepresivos, hormonas (estrógenos, progesterona o testosterona) o bien anelgésicos. Otras sustancias como la cafeína, las cremas para la cara o el cuerpo o los perfumes también contaminan potencialmente las aguas de los ríos y mares.

“Si te tomas un antibiótico a través de la orina, las heces o sudoración acaba en las aguas, y justamente el objetivo de los antibióticos es atacar los microorganismos, por lo que si acaban en el mar puede afectar a los peces y otros seres vivos”

“Todas esas sustancias acaban en el mar porque en nuestros hogares las usamos”; explica Eloy García. “Si te tomas un antibiótico a través de la orina, las heces o sudoración acaba en las aguas, y justamente el objetivo de los antibióticos es atacar los microorganismos, por lo que si acaban en el mar puede afectar a los peces y otros seres vivos”, nos dice.

Cuando le preguntamos cómo se puede frenar este tipo de contaminación emergente, Eloy García declara que lo único que podemos hacer es tratar de evitar y limitar estos vertidos. Algo que parece que pocos están dispuestos a hacer por el medio ambiente teniendo en cuenta las tendencias al alza del consumo de drogas en Europa.

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