Drogas

Cinco formas en que la marihuana te puede mandar al hospital

Un nuevo estudio revela las cinco principales causas de hospitalización por consumo de marihuana.
10.10.17

La especie humana lleva miles de años consumiendo marihuana, aunque no siempre de la forma correcta. Ya sea por pillar un blancazo o por otras razones, hay muchas cosas que pueden salir mal cuando consumes maría y que incluso pueden hacer que acabes en el hospital. Ahora, un estudio reciente publicado en la American Journal of Health-System Pharmacy (AJHSP) ha categorizado las cinco razones más habituales por las que se producen estos ingresos hospitalarios.

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El estudio, basado en una muestra de población del estado de Colorado, donde la marihuana es legal desde 2012, representa un análisis detallado de la experiencia de varios fumetas que acabaron ingresados en Urgencias. Estos son los resultados:

"Síndrome de hiperémesis cannabinoide", o dolor de estómago provocado por consumo prolongado

La maría puede aumentar el apetito y reducir la sensación de náusea, pero un consumo prolongado pude provocar episodios de fuertes vómitos y dolor de estómago. El término médico para estos síntomas es síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC) y suele afectar a personas que llevan como mínimo diez años consumiendo grandes cantidades de marihuana regularmente.

Se manifiestan en episodios cíclicos de vómitos e intensos calambres abdominales. En el estudio se citan varios casos de jóvenes que presentaban dichos síntomas, así como estreñimiento y "ganas de darse duchas calientes para aliviar el dolor".

Los cannabinoides sintéticos, o como ponerse malo con spice / K2 / mamba negra / Scooby Snax

Las aterradoras reacciones a la marihuana sintética son bastante conocidas. Entre los efectos secundarios de esta droga de diseño, coloquialmente conocida como spice o K2, se encuentran episodios psicóticos, nerviosismo, espasmos, vómitos y alucinaciones. Pero lo más preocupante de los cannabinoides sintéticos es que el THC que contienen se ha modificado científicamente para que sea 100 veces más potente de lo normal.

Según el informe de la AJHSP, un hombre fue ingresado en un hospital de Colorado tras sufrir convulsiones debido al consumo de K2. Entre 2004 y 2008 hubo casos similares en Europa y otros lugares de EE. UU. El estudio recomienda "dispensar cuidados intensivos a los pacientes que muestren algunos de estos síntomas".


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Quemaduras por manipular aceite de marihuana

La causa menos frecuente de ingresos hospitalarios relacionados con el consumo de marihuana es, probablemente, la de las quemaduras por manipular butano para calentar aceite de hachís con butano. Los dabs son dosis de THC extremadamente concentrado que se comercializan en forma de una especie de cristales que pueden fumarse.

Con un 97 por ciento de THC, el colocón está prácticamente asegurado; simplemente hay que tener cuidado de no quemarse con el encendedor de butano a la hora de fumarlo. "El paciente presentaba quemaduras de distinta consideración en la cara, las manos y el tronco", señalaba el informe respecto a un chico de 20 años que, de alguna forma, se las había apañado para chamuscarse al intentar fumar un dab.

"Ingestión pediátrica", o niños que comen productos de cannabis

El estudio informa de más de 950 casos de niños que, sin ser conscientes, ingirieron productos que contenían marihuana entre 2005 y 2011. Puesto que su tamaño corporal es menor, el efecto del THC en los niños es proporcionalmente más potente. "El riesgo de intoxicación por consumo de cannabis en los niños es especialmente mayor, ya que los productos que contienen esta sustancia suelen tener el mismo aspecto que cualquier producto comestible normal".

Para corroborar esto último, el estudio explica el caso de un niño de 17 meses al que sus padres tuvieron que llevar de urgencias porque el pequeño se había comido el chocolate "especial de papá". Por suerte, aparte de presentar los síntomas físicos de un colocón, el niño no sufrió ningún otro efecto secundario. Una analítica de orina dio positivo en marihuana y, tras varios interrogatorios, el padre finalmente confirmó que el pequeño había comido varios dulces con marihuana tres horas antes de que empezara a presentar síntomas.


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"Intoxicación aguda", o pillar un blancazo

El THC por sí mismo no es perjudicial, aunque consumirlo en grandes cantidades sí puede serlo. Las señales típicas de una intoxicación aguda suelen ser vómitos, y la pérdida del conocimiento de forma intermitente. Un ejemplo de ello es el de un joven de 22 años al que encontraron sin conocimiento en el bar de un aeropuerto. Estaba colocado y somnoliento y tenía náuseas, pero sus constantes vitales no presentaban alteraciones. Posteriormente dijo a los médicos que se había comido tres brownies de maría seguidos, cuyos efectos aparecieron mucho después y con más potencia de lo que esperaba.

Según los expertos, una de las mayores causas de intoxicación aguda se debe al desconocimiento del consumidor de los síntomas en su máxima intensidad o los tiempos en que estos se manifiestan. Estos aspectos son especialmente importantes con los productos comestibles, y es que si bien al fumar un porro los efectos se empiezan a notar al cabo de unos minutos, en el caso de los comestibles pueden tardar una hora o más en aparecer. "Por lo tanto, un consumidor que no esté familiarizado con esta clase de productos podría pensar que la dosis no era lo suficientemente potente", señala el informe, "y decidir ingerir más cantidad".

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