Estados Unidos

Misterioso asesinato en Brooklyn: aparece un cadáver con ‘zapatos de cemento’ en una orilla

Tal y como narra la leyenda, a la mafia le gusta encajar grandes cantidades de cemento a los pies de sus víctimas para que sus cadáveres no lleguen nunca a flotar. Sin embargo, para algunos expertos este sería un caso de imitadores novatos.
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Foto via Flickr
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Hacia las 10:20 del lunes por la mañana un estudiante de Brooklyn caminaba solo por la orilla de la bahía de Sheepshead cuando descubrió algo escabroso: un cadáver humano con los pies encajados en un bloque de cemento. El estudiante llamó al 911. Poco después la policía se había personado en el lugar y acometía las primeras investigaciones de lo que parecía un evidente asesinato.

Un portavoz del departamento de policía de Nueva York (NYPD, en sus siglas inglesas) cuenta a VICE News que el cuerpo estaba envuelto en una bolsa de plástico. Y que alguien la había precintado con cinta adhesiva. Todo apunto a que el fallecido fue obligado a encaramarse sobre un cubo de plástico en el que alguien habría arrojado 22 kilos de cemento, nada menos. El fallecido vestía una chaqueta verde y calzoncillos azules y tenía un notorio tatuaje en el que se veía la bola número 8 de billar. Otras informaciones aseguran que tenía la espalda surcada por un tatuaje de la virgen María sujetando una rosa.

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La leyenda señala que ponerle unos zapatos de cemento a un cadáver delata el inconfundible sello de la mafia. A fin de cuentas, tal es el preámbulo de una de las frases más legendarias de El Padrino, la que habla de "dormir con los peces". Se supone que el peso del cemento debería de hundir a cualquiera hasta las profundidades de cualquier océano. O de cualquier río. Claro que, por razones que todavía se desconocen, la teoría no habría funcionado en este caso.

El caso es que la aparición del cuerpo en la orilla sugiere que se trata de un crimen cometido por novatos que habrían querido emular lo que habían visto en las películas, algo que invitaría a pensar que no se trata de asesinos profesionales. Algunos han sugerido que los cadáveres humanos nunca se hunden del todo y que las burbujas que se forman en el cemento, impiden que el naufragio se consume. Según el portavoz de la NYPD es probable que el cuerpo sí que se hundiera "debido a distintos factores" — que no ha querido detallar — y que el cadáver habría afluido a la superficie, en parte "por la marea".

Los expertos en crimen organizado no están de acuerdo con la teoría de "los zapatos de cemento".

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"En mi opinión, lo de los zapatos de cemento es una variación de algo que sucedió en su día y que el paso del tiempo ha ido distorsionando", relata Christian Cipollini, autor de Lucky Luciano: mysterious tales of a gangland legend.

Según cuenta Cipollini, el mito se habría originado en los años 30 o los años 40 del siglo pasado, después de que la mafia tuviera que reinventarse. El sindicato del crimen se hizo de oro entonces gracias a la prohibición del alcohol, y cuando esta se levantó, se vio obligado a emprender otras aventuras ilegales. El tráfico de drogas, la especulación, la infiltración en los sindicatos y sus participaciones en la industria textil y en la construcción iban a disparar el negocio.

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Cipollini asegura que no se conoce la historia de ninguna víctima de la mafia que fuera sepultada con los pies cubiertos de cemento, pero sí se acuerda de la historia de Abe "Bo" Weiberg, un mafioso judío neoyorquino que trabajaba junto al círculo más cercano del magnate de la prohibición Dutch Schutlz. Weinberg desapareció en 1935, presuntamente después de que Schultz le asesinara y arrojara su cuerpo al East River. Cuenta la leyenda que Schultz le habría cubierto los pies de cemento a su víctima.

"Puede que eso sea verdad. Claro que no se trata más que de uno de los muchos relatos fantásticos que circulaban entonces y que con el paso del tiempo se ha convertido en una suerte de leyenda que muchos se han tragado, especialmente algunos historiadores, la prensa y los aficionados de la mafia", asegura Cipollini.

Según Cipollini los chicos más malos del crimen organizado, los ejecutores de menos escrúpulos — como Charles "Lucky" Luciano, Meyer Lansky, Louis "Lepke" Buchalter y Frank Costello — acostumbraban a contratar a sicarios para que fueran ellos, los sicarios, quienes se deshicieran de sus enemigos durante los años 30 del siglo pasado. Entonces se sabía que los asesinos acostumbraban a atar a sus víctimas a objetos pesados — como metal, rocas, o cemento — y que los arrojaban al agua.

'Tiene el sello inconfundible de un crimen de la mafia'.

La leyenda de los zapatos de cemento también está asociada a la vinculación de la mafia a la industria del cemento. Durante los años 80, las organizaciones del crimen organizado controlaban casi toda la industria de las mezclas de hormigón en la zona de Nueva York.

Ralph "Little Ralphie" Scopo, uno de los miembros de la familia Colombo, una de las más sanguinarias de la época, era el presidente del Consejo de los Trabajadores del Cemento y el Hormigón. Scopo era un poderoso estafador y se aprovechaba de su posición de poder para hincarles suculentas mordidas a los contratistas del cemento. La cantidad usurpada entonces por Scopo se repartía luego entre las cuatro familias más poderosas de la ciudad, una élite de desaprensivos a quienes se conocía como al "Concrete club".

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Scopo fue imputado por delitos de estafa y malversación en 1986 y fue sentenciado a 100 años de prisión. Por aquel entonces, varios prominentes líderes de la mafia fueron sentenciados por sus vínculos con la industria del hormigón y por su tendencia a la extorsión.

De tal manera, si bien existen toda clase de evidencias circunstanciales, lo cierto es que Cipollini asegura que la teoría de los zapatos de cemento apenas ha sido compulsada en un puñado de casos. Según informa el New York Times, el cuerpo de Ernest Rupolo, un cobrador convertido en confidente, fue descubierto en Jamaica Bay, en Nueva York, en los años 60. Sus piernas habían sido atadas a sendas losas de cemento.

"El descubrimiento en Sheepshead, desde mi punto de vista, delata que alguien se inspiró en una vieja leyenda", asegura. "En otras palabra, quienquiera que cometiera este asesinato estaba intentado ser "creativo" y ha querido inspirarlo en una la historieta de los pies de cemento, que no es más que un cuento de hadas sobre el crimen organizado".

Según señala, para un sicario profesional cubrir los pies de sus víctimas con cemento no es ni muy adecuado ni muy profesional, especialmente teniendo en cuenta el tiempo que lleva que la pasta de hormigón se solidifique.

"¿Qué clase de gánster se va a pasar entre 20 minutos y un montón de horas esperando a que el masa se ponga dura? Claro que también es absolutamente posible que se les arrojara al cemento cuando ya estaban muertos", cuenta Cipollini.

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Por otro lado, Scott Bernstein, un historiador de la mafia estadounidense que se ha convertido en autor de novela negra asegura que no sería tan descabellado pensar que el asesinato haya sido obra de la mafia.

"La verdad es que cuenta con todos los sellos inconfundibles de los crímenes mafiosos", asegura Bernstein, quien cuenta que las mafias italiana y rusa, siguen operando en Brooklyn a día de hoy, a pesar de que están mucho más tranquilas de lo que estaban en el siglo XX. Según cuenta, las fricciones entre ambos grupos son conocidas, de la misma manera que también es proverbial su colaboración en alguna que otra ocasión.

"La brutalidad y la implacabilidad siguen estando ahí y yo no creo que vayan a desaparecer a corto plazo", cuenta. "Mientras los tres pilares del crimen organizado sigan existiendo — las apuestas deportivas, la extorsión y la usura — no existe ningún motivo para pensar que la mafia vaya a desaparecer".

La zona de Sheepshead donde el cuerpo fue descubierto este lunes, y la zona de Brighton Beach, se han convertido en el hogar de una enorme comunidad de migrantes rusos, la mayoría provenientes de la antigua Unión Soviética.

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"Las zonas de Brighton Beach y de Sheepshead Bay de Brooklyn han sido los cuarteles generales de un puñado de mafias de emigrados rusos desde los años 70", escribió en 1994 Sewlyn Raab, experto en crimen organizado del New York Times. "La desintegración de la Unión Soviética en 1991 provocó la expansión de miles de poderosos sindicatos del crimen rusos — a los que se conoce popularmente como a la mafia rusa — y alguno de aquellos sindicatos, advierten las autoridades, se han desplegado entre distintas comunidades de migrantes llegados a Estados Unidos, en especial en la zona sur de Brooklyn".

Las actividades de la mafia rusa siguen copando los titulares de las noticias de sucesos neoyorquinas. A principios de este año, una operación coordinada entre el FBI y la policía de Nueva York resultó en la detención de Boris Nayfeld, un reputado líder mafioso que, presuntamente, habría estado dirigiendo una organización dedicada al tráfico de heroína en Brighton Beach.

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Nayfeld habría amenazado a un empresario que dirige una compañía de transportes en New Jersey, habría puesto una recompensa de 125.000 dólares sobre su cabeza y habría amenazado con asesinarle si no pagaba. En un comunicado de prensa de la policía de Nueva York, el comisionado de la policía Bill Bratton describió esta historia de matones como "una historia propia de Hollywood".

Lo cierto es que todavía hay que descubrir si la víctima que apareció flotando en la orilla de Brooklyn fue un víctima de la mafia. Su nombre, de hecho, todavía no ha trascendido. Se espera notificárselo antes a su familia.

Pese a todo, las informaciones publicadas por algunos medios de comunicación sugieren que podría tratarse de un hombre de 28 años de origen latino, que tendría antecedentes por fraude y por posesión de narcóticos. Por lo visto, según cuentan las mismas informaciones, la víctima habría sobrevivido a un tiroteo a principios de año.

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Imagen vía Flickr