Cállate y bésame

Carta a jóvenes solteros

Que los años de soledad no te acoracen el corazón, que no te estrechen los sentimientos, que la sucesión de fracasos no te minen la convicción de que ese amor está disponible para ti.
Carta
Ilustración: Camilo Castro | VICE Colombia.

Artículo publicado por VICE Colombia.


No busques el amor. Olvídate de él y de que no lo tienes. No viajes pensando en él, no te sientes en la ventana del avión esperando que se siente a tu lado, no te cambies de ciudad anhelando que allí, finalmente, vas a topártelo en un café. Que su encuentro sea, más bien, siempre desprevenido, inesperado, no premeditado. La vida te irá enseñando que no importa cuánto intentes controlarla, ella siempre se impondrá con su divina incertidumbre, te irá dejando claro que, mientras más desapego sientas por algo que quieres, más rápida será la ruta para conseguirlo.

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No vuelvas el amor no encontrado tu frustración o tu condena. Húyeles a aquellos que con sus vidas de 'pareja perfecta' te quieren hacer sentir distinta, rara, desencajada. Rodéate, por el contrario, de parejas y otros solteros que celebren tu libertad, que vean el poder de tus decisiones y que casi envidien la ligereza con la que, en un instante, podrías cambiar de vida por andar tan ligera de equipaje. Que la ausencia del amor real —porque seguro amoríos tienes en cada esquina— sea más bien tu oportunidad de viajar con libertad por el mundo con tus amigos, de viajar sola, de viajar hacia adentro para entender qué tienes que sanar primero tú para luego sanar entre dos.

No desesperes cuando tarde. No solo tengas presente que la paciencia es un regalo primoroso, sobre todo en tiempos en los que el mundo está lleno de rápidas y falsas intimidades, sino cree con todas tus fuerzas en que los tiempos son perfectos, en que los encuentros ocurren cuando los ritmos tuyos y los del otro se alinean y que, por tanto, el desespero solo te hace forzar encuentros que no están llamados a ser.

No pienses que cada hombre que conoces está destinado a ser el hombre de tu vida. Libera a esos amantes de esa carga, de esa responsabilidad. Los hombres que se sienten mirados desde el principio con ese peso de compromiso querrán, seguro, salir huyendo. Mira más bien a cada uno de esos amantes que tocan tu piel como una ruta para crecer emocional y espiritualmente, para entregarte al deseo y volverte una mejor y avezada amante. Míralos como son, reales, no con los velos de tus anhelos y si finalmente te das cuenta de que no quieres que se queden o que ellos quieren irse, déjalos con la convicción de que un día encontrarás a alguien que sin titubear querrás y querrá quedarse.

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No dejes que tus conocidos y allegados quieran resolver por su cuenta tu soltería. Ellos lo ven como un problema a remediar y terminarán intentando sacarte personas completamente ajenas a ti, con las que te verás forzada a tener la cena o la cita más aburrida de tu vida. Tampoco creas ciegamente en las amigas que se llaman a sí mismas celestinas y que siempre están tratando de encontrar para ti lo que ellas no pudieron encontrar en sus parejas. Más bien ve a las cenas que ellos arman para celebrar sus aniversarios o sus cumpleaños, es ahí, en esa reunión de amigos, en esa mezcla no utilitaria de desconocidos, en donde es más factible que tú, y no ellos, encuentres un prospecto de amor que quizás te interese. Ve a muchas bodas, ve sola y baila brillante en la pista.

Que los años de soledad no te acoracen el corazón, que no te estrechen los sentimientos, que la sucesión de fracasos no te minen la convicción de que ese amor está disponible para ti. Que el miedo no te haga actuar errática y te haga rechazar sistemáticamente a hombres que pueden amarte. Ya habiendo domado el monstruo temido de la soledad camina, más bien, tranquila, sonriente, capaz de mostrarle al mundo que estás disponible.

No dejes que tus padres o tus tíos cada Navidad te manifiesten la preocupación que les genera que sigas soltera. Hazle saber que sus tiempos, sus tradiciones, no son las tuyas, y que en tus tiempos el amor llega cuando se le da la gana no cuando los años te condenan a ir a juntarte con cualquiera.

Finalmente, deja de sentir que ese amor está lejos o que es imposible. Convéncete mejor de que está cerca y que, como lo dice una bella oración que está por ahí circulando en la web, "la pareja perfecta está ya elegida, está llegando en el tiempo y en la manera perfecta". Da gracias por recibirla. Recíbela.