americas

Robots submarinos buscan los restos de un naufragio ancestral en el Ártico

Son capaces de atravesar el hielo cada vez más derretido del Ártico y dar con los restos del naufragio de las embarcaciones Terror y Erebus, las dos fragatas con las que desapareció en 1845 el malogrado John Franklin junto a su tripulación.
29.8.16
Imagen: Deep Trekker

Síguenos en Facebook para saber qué pasa en el mundo.

Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard.

En 1845 el explorador John Franklin zarpó de Inglaterra liderando una flota de dos barcos, el Barco de su Majestad Erebus y el Terror. Buscaba encontrar una obertura que le permitiera deslizarse por el Paso del Noroeste — que entonces era prácticamente intransitable y estaba cubierto de hielo. Claro que las cosas no le fueron bien. Los barcos, de hecho, desaparecieron, al igual que Franklin y su tripulación, cuyo rastro quedó borrado de la faz de la Tierra. Entonces se fraguaría un misterio que con el tiempo se convertiría en leyenda. En una leyenda negra.

Publicidad

No fue hasta 2014 cuando una expedición canadiense descubrió los restos de aquel naufragio. Lo hizo en las laberínticas aguas de la región ártica del Nunavut, un territorio que se despliega por la mayor parte del archipiélago del norte del Canadá. Ahora la misma expedición ha zarpado rumbo al Norte del norte en busca del Terror.

Uno de los drones submarinos Deep Trekker sumergido en aguas de Honduras. (Imagen por Deep Trekker)

Para localizar sus restos sumergidos — y comprobar el estado del Erebus— los arqueólogos submarinos de la agencia gubernamental Parks Canada, una de las varias organizaciones que forman el modélico y pionero ministerio de Medioambiente del país, contarán con un arsenal tecnológico de última generación, en el que se cuentan sendos drones submarinos portátiles construidos por una compañía de Ontario, Deep Trekker.

Los robots Deep Trekker fueron inspirados parcialmente por la debilidad que la presidenta de la compañía, Sam McDonald, sentía por la cantidad de naufragios esparcidos a través de la zona de los Grandes Lagos del Canadá. "Me interesaba conseguir un buen juguete para curiosear por los restos de los naufragios que surcan las aguas de Ontario", relata. McDondald cuenta también que las aguas de Tobermory, en la península de Bruce, son el lugar favorito para sus inmersiones. Allí bucea a menudo rodeada de barcos hundidos.

Un dron submarino exploro los restos del naufragio de Wetmore, en Tobermory. Vídeo. Deep Trekker/YouTube

Los robots submarinos que Parks Canadá está usando en el Ártico son "redondos", cuenta McDonald. "Y tienen el tamaño de una pelota de baloncesto". Solo pesan ocho kilos y son perfectamente portátiles. McDonald está recién aterrizada de su última misión: estuvo en Hawái, probando las prestaciones de uno de los flamantes robots. McDonald se sumergió en las tropicales aguas del sur de Estados Unidos para indagar en los restos del naufragio del USS Arizona, un bucanero de guerra que se hundió durante el ataque a Pearl Harbor. "Imagínate que me lleve al robot conmigo, en el avión. Viajó sin problema", cuenta.

Publicidad

Las baterías están incorporadas en el dispositivo y la extensión que permite que el robot se conecte al barco es relativamente delgada. "Esto es importante, porque una vez estás en el agua, el cable de la extensión puede sucumbir a la corriente marina", explica. Estos robots hacen vídeos y se guían por el sónar en condiciones de casi nula visibilidad. Se los puede manipular a través de un brazo articulado que es de lo más práctico —para reunir muestras, cortar cuerdas y para detectar el grosor de los cascos de las embarcaciones sumergidas.

El panel de control del robot. Imagen por Deep Trekker).

Al igual que sucede cuando mandas robots a Marte, destacar un dron hasta las profundidades marinas es una manera de ahorrarles un peligro a los especialistas. "A menudo las embarcaciones naufragadas son muy antiguas y se congelan y luego se derriten cada año. No es el mejor lugar donde enviar a un buceador", explica.

Parks Canadá no ha querido hacer declaraciones sobre la misión, que oficialmente arrancará a finales de agosto y que debería de estar lista para mediados de septiembre. "No es posible realizar ninguna entrevista debido a que casi todo nuestro equipo se encuentra de viaje rumbo a la nueva misión", ha declarado un portavoz de la compañía. No se ha permitido que los medios de comunicación participen de la misión debido a las limitadas dimensiones de la expedición", reza el mismo comunicado:

Dirigiendo a un robot submarino bajo el hielo. Imagen por Deep Trekke

"Soy una yonqui de los naufragios", cuenta MacDonald sobre su participación en la búsqueda de los restos de las embarcaciones de Franklin. "Solo espero que logren averiguar más detalles sobre lo que sucedió. Es un acontecimiento del que se ha hablado tanto — yo diría que es épico, de hecho". Los barcos llevan mucho tiempo atrapados en el hielo. Ella confía en que encontrar los restos del Terror le conferirán algunas "claves sobre cómo vivieron los exploradores durante sus últimos días de vida en el Ártico".

Los robots de Deep Trekker se emplean a menudo en operaciones de acuacultura, o para usos policiales o militares, además de en misiones de arqueología submarina. Claro que cada vez más se les está convocando para se sumerjan en aguas del Ártico, cuenta McDonald, especialmente ahora que los proverbiales bloques impenetrables de hielo empiezan a derretirse.

Una imagen del Paso del Noroeste capturada vía satélite tomada el 9 de agosto de 2016. (Imagen por el Observatorio terrestre de la NASA).

Franklin no reconocería el Paso del Noroeste a día de hoy. Él y su tripulación se perdieron mientras intentaban encontrar una ruta navegable a través del margen más septentrional del universo. Existe una paradójica simetría en el hecho de que mientras Parks Canadá se esfuerza en descubrir los restos del naufragio, miles de pasajeros están pagando auténticas fortunas para atravesar el Paso del Noroeste a bordo de colosales cruceros.

Basta con detenerse en ese pequeño detalle, para darse cuenta de hasta qué punto ha cambiado el Ártico.

Sigue a VICE News en español en Twitter:_ _@VICENewsES